Las agrupaciones empiezan a moverse para pedir a Barbón que sea candidato

Las agrupaciones empiezan a moverse para pedir a Barbón que sea candidato
Pedro Sánchez y Adrián Barbón, el pasado miércoles, en la asamblea abierta de Oviedo. / ÁLEX PIÑA

Los críticos ven en el anticipo de las primarias a junio un intento de minar su capacidad de reacción y evitar que haya una alternativa

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Las agrupaciones locales del PSOE comienzan a moverse para pedir a Adrián Barbón que dé el paso y sea el candidato a las elecciones autonómicas de 2019, previo paso por unas primarias. Una posibilidad que lleva meses comentándose en el seno del partido pero que despegó definitivamente el pasado miércoles, cuando Pedro Sánchez, en su visita a Oviedo, apuntó a Barbón como opción de futuro para presidir el Principado. En las organizaciones municipales comienza a hablarse de la preparación de asambleas en las que pedir al político lavianés que asuma ese mandato. Los plazos avanzan rápido, toda vez que, como avanzó ayer este periódico, Ferraz ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que las primarias no se celebren en otoño, como estaba previsto, y se anticipen a junio.

Las palabras de Sánchez en la asamblea abierta de Oviedo -«si alguien representa el futuro y la esperanza para Asturias es Adrián Barbón»- han dado carta de naturaleza a la tesis que en las filas socialistas lleva tiempo ganando enteros: que el secretario general de la FSA es la opción más lógica para encabezar también la candidatura al Principado en 2019. Una operación que presenta como obstáculo el compromiso que Barbón asumió antes de tomar las riendas de la federación de centrarse en el trabajo interno y no ser cartel electoral. Pero las cosas han cambiado desde entonces.

Sobre todo, porque las presiones para que Barbón recapacite y se presente a los comicios al frente de la lista del PSOE se han multiplicado, tanto provenientes de cargos políticos como de amplios sectores de la militancia. Las palabras de Sánchez en Oviedo señalando al líder de la FSA como apuesta del partido en Asturias no dejan lugar a la duda de que, al final, Barbón se presentará a las primarias. Y, salvo sorpresa mayúscula, asumirá el número uno de la candidatura.

Una parte de los críticos ve llegado el momento de asumir la situación y no tensar más la cuerda

En las agrupaciones locales socialistas hace semanas que se habla de la convocatoria de asambleas para pedir a Barbón que dé el paso, aunque esos movimientos se habían ralentizado en espera de que se trazase el calendario del proceso de primarias. Pero vuelven a reactivarse ahora, después de la intervención de Sánchez y de que trascendiera que junio es ahora la fecha más probable para la celebración del debate interno del que saldrá el candidato autonómico.

Ese cambio en los plazos de celebración de las primarias es visto por los críticos con la nueva dirección de la FSA como un intento de limitar su capacidad de maniobra y obstaculizar la presentación de una candidatura alternativa. «Dijeron que primero tocaba hablar del programa y luego de las caras y ahora se plantea todo lo contrario», razona un cargo de esta corriente. Que observa un intento de frenar el debate interno por la vía de, por un lado, acelerar los tiempos y no dar margen a los críticos a organizarse, y por otro poner las cosas más difíciles al obligar a quien se quiera lanzar a esas primarias a competir con el mismísimo secretario general.

Lo cierto es que entre quienes no comparten la línea de la nueva dirección de la FSA hay posiciones encontradas respecto de la conveniencia de dar la batalla o no. Hay quien opina que, después de perder las primarias federales contra Pedro Sánchez y las autonómicas frente a Barbón, es momento de asumir la situación y dar un paso a un lado. «Esperar y ver», resume un dirigente, que cree que, en caso de que el secretario general se presente a las elecciones y saque un mal resultado, entonces sería el momento de pedirle cuentas. «En 2019 hay elecciones y el objetivo de todos debería ser que el PSOE las ganase», razona otro cargo que se mueve en estas mismas tesis.

Pero también hay quien, asumiendo que las opciones de imponerse a Barbón en unas primarias son remotas, considera que hay que plantar cara. «A veces hay que dar la batalla, aunque sea para perder», anota un veterano socialista curtido en pugnas internas. Quienes sostienen esta versión creen que, en cualquier caso, la dirección hará «limpieza» en la confección de las próximas listas electorales y que, por tanto, «poco o nada hay que perder».

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