«Alguno de los candidatos del PSOE alzó la voz contra Rajoy, pero ninguno contra Caunedo»

«Romper con las redes clientelares y la corrupción de la FSA no va ser fácil porque en ninguno de los equipos hay tanta renovación»

A. MORIYÓN OVIEDO.

Daniel Ripa enmarca el ofrecimiento al diálogo de Javier Fernández en una estrategia «para mejorar su posición en la guerra interna que vive la FSA», en pleno proceso de primarias para elegir al nuevo secretario general.

-Javier Fernández les ha hecho la oferta de diálogo en pleno proceso de primarias del PSOE. ¿Coincidencia?

-Que la oferta al diálogo llegue dos días antes de que José María Pérez, su ahijado político, presente la candidatura a la Secretaría General del PSOE, no fue casualidad. No podemos tomar en serio una oferta que se hace ni siquiera por interés partidista, sino por interés de una fracción de su propio partido. Intenta usar esta oferta negociadora con Podemos e IU para mejorar su posición en la guerra interna de clanes que tiene el PSOE.

-¿Qué espera de este proceso de primarias?

-Me gustaría que se plasmase una renovación en la línea de Pedro Sánchez, pero creo que es muy difícil que se consiga en lugares donde, como Asturias, las redes clientelares y la corrupción estructural del partido ha estado tan arraigada. Quizá algún dirigente de alguna de las dos corrientes que ahora se presentan a la Secretaría General del PSOE alzó la voz contra Rajoy, pero ninguno lo hizo cuando se iba a poner a Agustín Iglesias Caunedo al frente del Ayuntamiento de Oviedo, ni ninguno ha alzado la voz con firmeza ante el Musel, el 'caso Villa' o el 'caso Renedo'. Ha faltado que alzaran la voz ante la corrupción propia, ante las redes clientelares propias y ante la connivencia que ha habido en Asturias con el PP y que ha existido durante años. Quizá lo hicieron en Ferraz, pero frente al Montepío no se dijo ni pio por ninguna de las partes.

-¿Entonces, no espera que mejoren las relaciones con Podemos con el nuevo secretario general?

-Lo que tiene que cambiar no es el secretario general, sino la connivencia que tiene este partido con los corruptos. Y eso no lo digo yo, lo dice la propia Fiscalía Anticorrupción. La primera tarea que tiene el próximo líder del PSOE es intentar romper con esas redes clientelares y esa corrupción estructural, y eso no va a ser fácil porque en ninguno de los equipos hay tanta renovación, sino que han sido gestores de ese modelo en las últimas décadas. La renovación generacional, que es obvia, no garantiza la renovación del partido. Me gustaría que hubiese cambios, que el nuevo secretario general supiera desembarañar esa red clientelar profunda a nivel local y autonómico, pero no es una tarea fácil.

-Parece que ninguno de los dos candidatos le convence del todo, pero tendrá algún favorito...

-Preferimos no tener favorito. No nos corresponde. En el fondo es la misma guerra de familias del PSOE de toda la vida, entre la gente de las cuentas y la gente de Gijón, disfrazadas de corrientes a nivel estatal. Y me cuesta decidir cuál es la más renovadora.

-¿Que Adrián Barbón lleve la etiqueta de 'sanchista' no es un punto a favor para Podemos?

-¿Que lleve la etiqueta de 'sanchista' quiere decir que alzó la voz cuando se intentó que un imputado del PP fuera alcalde de Oviedo? ¿Alzó la voz cuando se aprobaron los presupuestos con el PP? Tengo mis dudas.

-Pues la experiencia de la marca local de Podemos con José María Pérez en Gijón tampoco es precisamente buena...

-No creo que sea un problema con José María Pérez, que no nos cae ni bien ni mal. Pero entendemos que no se puede hablar de Gijón y del PSOE sin hablar de El Musel, de la regasificadora, del metrotrén o de la depuradora. Es todo eso lo que nos ha alejado de José María Pérez y de cualquiera que hubiera llegado y defendido esas posiciones.

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