Más de un centenar de estudiantes exige la dimisión de Cifuentes

Concentración de estudiantes en la URJC. / V. Carrasco

«¿Dónde está el TFM? ¿El TFM dónde está?», «¡Rector dimite, la uni no te admite!» y «¡Rector enchufado, máster regalado!» son algunas de las consignas que se han gritado

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

«¿Dónde está el TFM? ¿El TFM dónde está?», «¡Rector enchufado, máster regalado!», «¡Esto nos pasa por un Gobierno facha!», «¡Universidad pública y de calidad!», «¡Fuera la mafia de la universidad!», «¡Cifuentes dimite, el pueblo no te admite!»... Son solo algunas de las consignas que esta tarde más de un centenar de estudiantes y algún que otro profesor han gritado a pleno pulmón en el campus de la Facultad de Vicálvaro de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de Madrid. Protestaban por las irregularidades en torno al máster que ha cursado la presidenta de la Comunidad de Madrid, un caso que ha puesto en tela de juicio la reputación del centro público, que finalmente ha negado que Cristina Cifuentes defendiera su Trabajo de Fin de Máster.

Organizado por el Concejo de Estudiantes Independiente (CEI), la asociación feminista Cariátides y Res Pública, otra asociación procedente del campus de Fuenlabrada, el encuentro ha tenido como fin exigir la depuración de responsabilidades y la petición de dimisiones «tanto a la señora Cifuentes como al rector de la Universidad, Javier Ramos», explicaba durante la manifestación Celia, una estudiante de la facultad y miembro del CEI.

A las 17:00 horas, decenas de estudiantes se congregaban en torno a la estatua de Cervantes que preside uno de los jardines del campus. Bajo una pancarta en la que podía leerse 'Contra la mafia URJC, estudiantes despiertas', cientos de estudiantes comenzaban a cantar consignas como «¡Fuera la mafia de la universidad!» y a saltar al grito de «Cifuentes el que no bote es». Pasada la media hora, los estudiantes se dirigían a otro de los edificios del campus, donde se ubican los despachos del profesorado. Tenía entonces lugar la lectura de un manifiesto el que, en primer lugar, han querido dejar claro que en sus notas no hay errores de transcripción. «Tampoco nunca nos ha sucedido que nos hayamos presentado a un examen y en nuestro expediente aparezca como 'No presentado', como corroboraban dos profesores y el rector en la primera rueda de prensa del 21 de marzo».

Acto seguido los estudiantes han hecho hincapié en las contradicciones de las primeras aclaraciones por parte de la Universidad, que lo achacaban todo a un error informático, y las explicaciones que la jefa del gabinete de Cristina Cifuentes dio en su día. «¡Es una prueba de que esta Universidad es capaz de mentir a sus alumnos!», exclamaba uno de los tres estudiantes encargado de leer el manifiesto. «Para el alumnado es vergonzoso que nuestra Universidad tenga que ser portada, continua y reiteradamente, en los medios de comunicación por este tipo de prácticas», ha continuado. «Es nuestra Universidad, donde hacemos vida social universitaria y académica, donde nos esforzamos a diario, estudiando y formándonos para que el prestigio de nuestros títulos se vea denostado por este tipo de malas prácticas».

El manifiesto también quería dejar claro que, debajo de la Universidad Rey Juan Carlos «corrompida», hay otra universidad. Por todo ello, han insistido en reclamar la dimisión de Cifuentes, del rector y de todas aquellas personas con responsabilidad en este asunto. No será la única movilización. Los estudiantes volverán a concentrarse el jueves a las 18.30 horas en la Puerta del Sol.

Más autocrítica

Una de las pocas profesoras que ha acudido a la concentración ha sido Begoña Soto, que imparte Comunicación Audiovisual de la Facultad de Ciencias de la Información. «Hay que tener en cuenta que se trata de un acto de alumnos, pero es verdad que tendría que haber más profesores», ha reconocido. A su juicio, tiene lógica que los alumnos se manifiesten ya que «con los últimos hechos, creen que el valor de sus títulos está dañado». En este sentido, opina que la comunidad universitaria de la URJC -profesorado, alumnos y personal administrativo- debería organizar algo en protesta por los últimos acontecimientos y asegura que la univerisdad «debe hacer mucha autocrítica en todos los aspectos y preguntarse cómo se ha llegado hasta aquí y qué se puede hacer para evitar lo que ha pasado».

Varios instantes de la concentración. / Virginia Carrasco

Adrián García Carneros, estudiante de Administración y Dirección de Empresas y Turismo de 23 años, se sumaba a la concentración para protestar «contra toda la corrupción de la universidad» y para exigir depuración de responsabilidades. En su opinión, no se trata solo de un problema intrínseco a esta universidad, sino que «hay muchos más casos que jamás se van a saber». «Se trata de hacer visible que muchas veces este dinero público se utiliza mal», ha sentenciado.

Pocas pistas en las horas previas

«Cartel que no está firmado por el decanato, cartel que retiran», explica Celia, miembro del Concejo de Estudiantes Independiente de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC). Quizá por eso en la Facultad de Vicálvaro apenas había indicios de la concentración que esta tarde ha tenido lugar. Solo algunas pegatinas con lemas como «Cifuentes, dimite ya» o «Eres más falso que el máster de Cifuentes», reposaban en la estatua de Cervantes en torno a la que decenas de alumnos se han reunido finalmente. Y una pancarta: «Contra la mafia URJC. Estudiantes despertad».

Celia, del Concejo de Estudiantes Independiente (CEI), aseguraba horas antes de la concentración que el mayor perjudicado en todo este asunto «es el alumnado». Habla de frustración -«Están regalando títulos a personalidades políticas, mientras nosotros estamos aquí cinco años estudiando, pagando y trabajando», comenta- y de «miedo». Miedo a que después de todo el esfuerzo invertido «nuestro título no se reconozca fuera cuando salgamos».

Que en el campus de Vicálvaro apenas no hubiera señales de lo que iba a ocurrir no significa que el tema no esté presente entre los estudiantes. Irene Caballero, estudiante de 22 años de Administración y Dirección de Empresas, asegura que el caso del máster es un tema de conversación recurrente estos días porque «cada jornada hay noticias nuevas». Y se queja de que desde la dirección de la URJC no se les ha remitido ningún comunicado al respecto. «Nadie nos ha explicado nada. Es un tema que no existe. Hay muy poca información», se lamenta. Hace unas horas, los usuarios del email de la Universidad Rey Juan Carlos recibían un primer comunicado al respecto.

Lo corrobora Flavia Íboras, de 20 años, que cursa la misma carrera que Irene. La joven afirma que «ni siquiera se han preocupado por defender su imagen con argumentos y hechos» y destaca las contradicciones que han ido saliendo a la luz a medida que se iban desgranando las particularidades del caso. No en vano, en un primer momento Flavia concedió el beneficio de la duda a la presidenta de la Comunidad de Madrid. «Siendo la universidad como es, me creí lo del fallo informático, pero ahora está claro que si ha cursado el máster, no lo ha hecho como debía». Su compañera Irene va más lejos: «Yo creo que no lo ha hecho, más que nada porque no encuentra documentos ni digitales ni físicos. Yo, de todos los trabajos que hago, me guardo una o dos copias y tengo claro donde guardo mis cosas».

Desde el Concejo de Estudiantes Independiente esperan que Cristina Cifuentes dimita. «Es un escándalo que un cargo público haya hecho uso de las instituciones públicas y de dinero público para lucrarse y conseguir títulos», asevera Celia, quien espera que esta concentración sirva de punto de inflexión «para empezar a pedir una universidad para los estudiantes».

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