«No veía a la gente ni contenta ni celebrándolo... Fue una sensación extraña»

«No veía a la gente ni contenta ni celebrándolo... Fue una sensación extraña»
E. C.

El presidente del Centro Asturiano de Barcelona, Enrique Delgado, opina que «ningún artículo va a cambiar el sentimiento de millones de personas»

A. M. / D. F. GIJÓN.

«Ningún artículo de la Constitución va a cambiar el sentimiento de tres millones de personas. Al contrario, las cosas se van a poner peor porque todo el mundo sabe lo que pasa cuando se ponen normas contra la voluntad popular». Quien habla es Enrique Delgado, natural de Trubia y presidente del Centro Asturiano de Barcelona, donde reside desde su juventud.

La proclamación de la independencia por parte del Parlament y la posterior aplicación del artículo 155, dice, no va a cambiar su día a día ni tampoco el de la institución que preside. «Aquí todo sigue igual», responde en un intento inútil de restar importancia a los hechos históricos que se sucedieron ayer en Cataluña. Delgado no puede ocultar, sin embargo, que está molesto por lo ocurrido. Cree que es un error tratar de adoptar medidas contrarias al independentismo catalán sin realizar una valoración «más profunda» del trasfondo del problema. «Deberíamos valorar por qué está ocurriendo todo esto, por qué esta masa social, que no se moviliza por otros asuntos, sí sale ahora a la calle. Existe en Cataluña un sentimiento profundo muy enraizado y nadie quiere entenderlo», anota Delgado, quien de forma irónica se queja también de que el Gobierno central se haya apurado en aplicar el artículo 155 cuando «otros muchísimos artículos de la Constitución no se cumplen». «¿Dónde está el derecho al trabajo y a la vivienda digna?», se pregunta.

Delgado dice no querer posicionarse por el cargo que ocupa y se muestra crítico con las dos partes. «Tenemos asuntos mucho más graves que resolver que éste. Lo que menos me preocupa es la república o la independencia», añade este asturiano, quien asegura que tampoco le quita el sueño que Carles Puigdemont y el resto de su equipo puedan ser cesados en cuestión de horas. «Ya pondrán a otros», resuelve.

De silencios y 'vivas'

A quien le cogió de lleno, en el corazón de Barcelona, la declaración unilateral de independencia fue al presidente del CD Praviano, Agustín García, 'Tito'. El dirigente del club rojillo se encontraba desde el inicio de la semana en la Ciudad Condal por motivos de trabajo y justo cuando el Parlamento autonómico anunciaba el resultado de la votación se encontraba en la avenida Diagonal, una de las principales arterias de la capital catalana. Tito García se enteró del resultado de la votación «cuando en la calle alguno salía al balcón y gritaba '¡Viva la república!'». No obstante, el presidente del Praviano destacó el «silencio» de la calle en esos momentos. «No veía a la gente ni contenta, ni celebrándolo... Fue una sensación extraña para el momento histórico que se supone estaban viviendo», añadió.

El presidente del Praviano viajó ayer de regreso a Asturias, tras una semana en Barcelona por motivos laborales. Lo hizo en el último vuelo de la noche. Sin embargo, a primera hora de la tarde «nos recomendaron ir para el aeropuerto», ante la previsión de que la situación en las calles se complicara y pudieran registrarse incidentes. Agustín García destacó, no obstante, que «todo estaba tranquilo, como si no pasara nada. Yo vi a la gente como un día normal, haciendo lo de siempre». Sí apreció una mayor seguridad en el aeropuerto de El Prat, aunque, bien es cierto que, desde hace semanas, se ha elevado el nivel de alerta, por lo que seguridad en estaciones, terminales aéreas y otros espacios públicos se ha intensificado.

«Veremos qué pasa en la calle»

Bruno Gómez, natural de Noreña y residente en Cataluña desde hace diez años, defiende claramente el derecho a la autodeterminación de Cataluña y lamenta que el Gobierno central no haya permitido celebrar un referéndum legal con todas las garantías. Lamenta que «esta negativa por parte del Gobierno de Mariano Rajoy haya llevado a Cataluña a esta situación y a este momento de total incertidumbre». Por este motivo, ahora cree que el futuro debe estar en manos del pueblo. «Veremos ahora qué pasa en la calle. Será la gente la que decida. Está muy bien respetar la ley, pero realmente democracia es respetar la voluntad popular y es la ley la que tiene que adaptarse a esta voluntad», argumenta.

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