Alberto Garzón: «Gaspar Llamazares va a su bola»

Alejandro Suárez, Ramón Argüelles y Gaspar Llamazares, en un acto en la sede de IU en Oviedo. / A. PIÑA

A la vez que el portavoz expresa su respaldo a la coalición y al diálogo con Podemos en la región, el líder federal le acusa de «buscar excusas para irse»

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Paz en Asturias, agitación en Madrid. Mientras la dirección regional de Izquierda Unida limaba ayer asperezas con su portavoz parlamentario, Gaspar Llamazares, después del registro como partido político de la plataforma que este impulsa, Actúa, y de algunas declaraciones controvertidas por su parte, el coordinador federal, Alberto Garzón, le lanzaba un durísimo ataque y le acusaba de «ir a su bola». Una intervención que molestó en amplios sectores de la organización en el Principado al considerar que no ayudaba en nada a calmar las aguas y que suponía una injerencia en su autonomía. Más allá del ruido, lo cierto es que Llamazares expresó su apoyo al proyecto de IU «mientras exista IU» y también a los contactos emprendidos con Podemos para tratar de hacer virar al PSOE y al Gobierno de Javier Fernández hacia la izquierda.

En Asturias la reunión que Llamazares mantuvo con el coordinador, Ramón Argüelles, y con el secretario de Organización, Alejandro Suárez, dio sus frutos. Los acontecimientos de los últimos días, el registro de Actúa como partido y las declaraciones del portavoz poniendo fecha a su relación con IU en caso de «disolución» en Podemos, habían generado una fuerte agitación e inquietud entre la militancia. Un «malentendido», según Llamazares, que ayer moduló su discurso.

El encuentro sirvió para que Llamazares remarcara que Actúa no tiene, al menos de momento, voluntad electoral, y que su inscripción como partido es «instrumental». También aseguró que no hay trasfondo político en la conversación que mantuvo en junio con el líder del PSOE, Pedro Sánchez. Afirmó que su relación con IU mientras exista como tal «no tiene fecha de caducidad» y mostró su «apoyo sin ninguna duda» al diálogo abierto por la dirección regional con Podemos para tratar de atraer al PSOE y al Gobierno asturiano hacia la izquierda. Y aceptó la conveniencia de separar bien su papel y su discurso como portavoz parlamentario y como líder de uno de los partidos que dan forma a IU, Izquierda Abierta.

Un comunicado público de Actúa avaló las tesis de Llamazares y las explicaciones sirvieron para destensar la situación. El resultado del encuentro permitió a la dirección regional trasladar un mensaje de calma a la militancia, de confianza en la fortaleza del proyecto y de negativa a la posibilidad de una fractura interna. Pero es un hecho que la irrupción desde Madrid de Alberto Garzón con un discurso severísimo con Llamazares no contribuyó precisamente a ese escenario de apaciguamiento que parecía imponerse.

Excusas

Garzón, que mantiene con Llamazares una fuerte discrepancia respecto del rumbo de Izquierda Unida, aprovechó la ocasión para atizar duro al portavoz en la Junta General del Principado. Ironizó con sus encuentros con Sánchez, le acusó de maniobrar a espaldas de la organización, en Asturias y en Madrid, para crear Actúa, y criticó que lleve meses hablando del peligro de una disolución de IU en Podemos a la vez que preparaba su propio proyecto. «Va a su bola», aseveró.

Garzón interpreta los movimientos de Llamazares en clave de salida. «Está construyendo las excusas para irse», dijo, verbalizando el rechazo que la figura del portavoz parlamentario genera en el aparato dirigente de IU en Madrid. «Sus comentarios sobre Izquierda Unida no tienen definitivamente ninguna credibilidad», apostilló.

Las palabras de Garzón disgustaron a sectores de la dirección regional, al considerar contradictorio que se atice un fuego que precisamente se estaba intentando apagar. A los reproches, y no solo los del coordinador federal, también los del líder de Izquierda Unida en Andalucía, Antonio Maíllo, replicó Llamazares señalando que en su etapa al frente de la coalición los debates se zanjaban mediante una «confrontación directa» y no «con puñaladas en la espalda». Indicó que no es cierto que vaya a su aire, como dijo Garzón, y anotó que comparte el 99% de la línea política de la organización, con una «minoritaria disidencia» en cuestiones puntuales que enmarcó en la necesaria «pluralidad» interna.

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