Barbón y Pérez pugnan por liderar el nuevo PSOE tras 17 años de 'javierismo'

José María Pérez, ayer, en un acto con interventores y apoderados en Avilés.
José María Pérez, ayer, en un acto con interventores y apoderados en Avilés. / MARIETA

El alcalde de Laviana promete traer a Asturias el cambio iniciado por Pedro Sánchez, mientras el gijonés hace bandera de la integración

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Las primarias de hoy pondrán fin a los 17 años de Javier Fernández al frente de la e inaugurarán una nueva etapa que aspiran a liderar Adrián Barbón y José María Pérez. El primero, alcalde de Laviana, se presenta como la garantía de que el PSOE se sumará al cambio iniciado en el ámbito federal con la vuelta de Pedro Sánchez al liderazgo. El segundo, portavoz municipal en Gijón, ha construido su discurso a partir del mensaje de la unidad interna y la integración. El único dato disponible, el de los avales, sitúa a Barbón como favorito a la expectativa de una votación a la que están llamados 8.240 militantes.

El momento es decisivo para el PSOE, partido hegemónico en Asturias tanto en el plano autonómico como en el municipal pero que en los últimos años ha visto como sus habitualmente holgadas mayorías han ido siendo cada vez más exiguas. Sus 14 diputados en una Junta General con 45 escaños así lo atestiguan. Los socialistas han sufrido en sus carnes tanto el desgaste de tantos años de gestión como la irrupción de nuevos partidos, caso de Podemos, y buscan ahora un nuevo impulso que les mantenga en su papel tradicional de principal partido de la izquierda. La cuestión es cómo afrontar ese reto y Barbón y Pérez presentan dos modelos con coincidencias, pero también con notables diferencias.

En lo que separa ambos proyectos hicieron ayer hincapié los candidatos en la última jornada de campaña. Barbón, en un acto multitudinario en Pola de Laviana con más de 400 asistentes, recalcó la palabra que más veces ha utilizado en las últimas semanas y meses, 'cambio'. Defiende que su proyecto es el único capaz de aplicar en Asturias la recetas del nuevo PSOE de Pedro Sánchez y emplaza a los militantes a decidir entre esta fórmula o el «continuismo» que a su juicio representa Pérez. «No podemos fallar a la sociedad asturiana, una sociedad que nos visualiza como la candidatura del cambio», señaló. Habló de un partido «abierto a la sociedad», con la militancia como pilar principal, y señaló que la votación de hoy no es el punto final de un camino sino el principio. «La ruta del cambio no termina aquí, luego viene el congreso, las agrupaciones locales, el día a día de nuestro partido», anotó, convencido de que de estas primarias saldrá una organización «más fuerte y con un nuevo impulso».

Pérez remató la campaña con encuentros con interventores y apoderados de su candidatura. Lo hizo recalcando de nuevo los ejes de su proyecto. A saber, que se trata de una apuesta propia y no condicionada por nadie, que se basa en «la unidad interna y la integración» de las distintas sensibilidades que dan forma al partido, y que garantiza pleno apoyo al Gobierno de Javier Fernández, que deja la secretaría general pero seguirá a los mandos del Ejecutivo, en un momento en que «la superación de la crisis económica exige lealtad y certezas». Argumentos, todos ellos, que suponen una defensa del proyecto propio pero que también tratan de golpear en aquellos puntos que, a juicio de Pérez, representan las principales debilidades de Barbón.

El nuevo secretario general del PSOE asturiano deberá hacer frente a desafíos de calado. En clave interna, recuperar un partido que en los últimos ejercicios ha perdido una media de 260 militantes al año y que apenas supera ya por poco los 8.000. También habrá que ver cómo funciona la bicefalia después de varios años en que el presidente del Principado y el líder del partido han sido la misma persona. Y, de cara al exterior, será decisivo comprobar si el secretario general es capaz de encauzar la relación con Podemos e IU, ahora mismo fracturada.

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