Barbón presume de una FSA activa y «con perfil propio», en contraste con la anterior

Un momento de la reunión de la comisión de ética de la Federación Socialista Asturiana, que preside José Luis Villaverde, en el centro de la imagen . / E. C.
Un momento de la reunión de la comisión de ética de la Federación Socialista Asturiana, que preside José Luis Villaverde, en el centro de la imagen . / E. C.

Reivindica la recuperación del diálogo con IU y señala que su ejecutiva se ha reunido más veces en tres meses que la saliente en los nueve anteriores

A. SUÁREZ OVIEDO.

Una Federación Socialista Asturiana que ha desplegado una intensa actividad política, en contraste con la desarrollada por la anterior ejecutiva, y que ha «restablecido» las relaciones con la izquierda asturiana, singularmente con IU, y ha «recuperado su perfil y discurso propio». Es el balance que de estos primeros cien días de trabajo hace el secretario general, Adrián Barbón, cuyo análisis hace un recorrido tanto por los méritos a su juicio conseguidos en este breve tiempo como, por contraposición, por los vacíos que observa en la labor de la dirección saliente.

«La FSA recupera su perfil y discurso propio» es, probablemente, la frase que mejor sintetiza el balance que Barbón hace de estos cien días. Tanto por lo que implica directamente, el hecho de que la nueva dirección surgida del congreso autonómico haya centrado sus esfuerzos en trasladar a la sociedad «el mensaje del cambio» que se ha convertido en su principal banderín político, como por lo que supone de velada crítica a los anteriores gestores. Uno de los reproches más habituales que se ha podido escuchar a los 'sanchistas' en el pasado reciente es que después de que Javier Fernández asumiera la Presidencia del Principado, cargo que compatibilizó con el liderazgo de la federación, el papel y la actividad del partido había ido decayendo, reduciéndose a un espacio casi residual.

Algo que, sostiene Barbón, ahora ha cambiado. Pone algunos ejemplos para apuntalar ese mensaje. Indica que en estos cien días la nueva ejecutiva se ha reunido en seis ocasiones, dos de ellas fuera de la sede regional, en Cangas del Narcea y Gijón, «cumpliendo la promesa de extender la actividad por todo el territorio». Un despliegue que «contrasta», a su entender, con las tres reuniones que la anterior dirección celebró en los nueve primeros meses de 2017. Añade además que ya se ha procedido a la constitución del comité autonómico, máximo órgano entre congresos del partido, que ya ha celebrado su primera reunión, el pasado diciembre.

Con la nueva dirección al frente, apostilla el secretario general, se «han restablecido» las relaciones con la izquierda política, «especialmente con IU», fuerza con la que, «tras la ruptura anterior», ahora existe una «comunicación fluida». Barbón pone como muestra de esa cordialidad el acuerdo alcanzado entre las dos fuerzas para tratar de aprobar el presupuesto de 2018, que finalmente naufragó ante la negativa de Podemos a sumarse al pacto.

Barbón, por cierto, evita cualquier reproche hacia el Ejecutivo de Javier Fernández. Destaca la «normalidad» en las relaciones con el gabinete, en un contexto en el que ambas estructuras parecen guardar las distancias, evitando meterse en el terreno del otro, para evitar conflictos en vista de las evidentes diferencias políticas existentes. Normalidad que, remarca, se ha advertido en las negociaciones presupuestarias, aunque el resultado final no fuera el apetecido.

«Han sido cien días de intensa actividad», resume el líder socialista, que hace especial hincapié en la renovación de los liderazgos municipales y que fija como prioridad inmediata el diseño del próximo programa electoral y de gobierno.

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