Barbón suma un 64% de apoyo a su ejecutiva y urge a la izquierda a pactar

El secretario general, que arropa al Gobierno y su «magnífica labor», afronta el reto de impulsar la FSA sin el respaldo de un tercio del partido

DANIEL FERNÁNDEZANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

La nueva Federación Socialista Asturiana echó ayer a andar con la proclamación de Adrián Barbón como secretario general, oficializando así el punto y final a los 17 años de Javier Fernández al frente del partido. Barbón sacó adelante su ejecutiva con un apoyo del 64%, holgado pero que le sitúa ante el reto de impulsar el «cambio» del partido en el Principado con aproximadamente un tercio de la organización mirándole con recelo. Sus dos primeros mensajes, en su discurso de clausura del congreso que los socialistas celebraron durante el fin de semana en Oviedo, tuvieron destinatarios claros. Uno fue para el Gobierno que preside Fernández, al que comprometió apoyo para que continúe desarrollando su «magnífica labor». Otro, para Podemos e IU, a los que emplazó a huir de «tacticismos y reproches» y llamó a sentarse a la mesa a negociar.

La sesión final del cónclave socialista escenificó el giro radical que experimenta el PSOE asturiano. Tanto en las caras, con una nueva ejecutiva marcada por una profunda renovación generacional y dotada de una fuerte carga política, con presencia de alcaldes y líderes municipales y del secretario general del SOMA, como en el discurso, con ese guiño a la oficialidad como principal exponente. La imagen del secretario general saliente, sentado en la primera fila acompañado de fieles como Guillermo Martínez o Fernando Lastra, aplaudiendo todos con tanta corrección como frialdad el discurso de Barbón, evidenciaba a las claras la magnitud del viraje que encara el partido.

Más noticias

La sesión de clausura del congreso tuvo un resultado tan previsible como la apertura. Se daba por hecho que el viernes la gestión de la ejecutiva saliente de Fernández se salvaría con un aprobado raspado y así sucedió. Rotas las negociaciones entre los equipos de Barbón y su rival en las primarias, José María Pérez, para llegar a acuerdos sobre la ejecutiva y los órganos de representación y control, se calculaba que la nueva dirección cosecharía ayer un respaldo ligeramente superior al 60%. Y así fue. Llegó, en concreto, al 64,4%, con 210 votos a favor y 113 abstenciones. El reto del secretario general es, precisamente, gestionar un escenario en el que algo más de un tercio de la organización le mira, como mínimo, con recelo, cuando no con rechazo frontal.

Era difícil que el congreso se cerrara desde una posición de unidad y el desarrollo de los acontecimientos así lo confirmó. La propuesta del equipo de Barbón para consensuar una lista al comité federal, por efectos de la alternancia entre hombres y mujeres, no dejaba hueco en la misma a José María Pérez. Y este y los suyos la rechazaron. El gijonés criticó al secretario general por no contemplar la presencia en su dirección de personas ajenas a su círculo. Desde el entorno del nuevo líder del partido se negó esta versión y se remarcó que en las conversaciones se contempló la inclusión en la ejecutiva de dos personas próximas a Pérez. Entre bambalinas se citaba entre los potenciales nombres al avilesino Manuel Campa. Pero la operación no cuajó.

El gesto de Fernando Lastra

El resultado del congreso es una ejecutiva con Barbón al frente, con un apoyo del 64%. Tres de los cuatro nuevos miembros del comité federal son próximos al secretario general -Wenceslao López, Belén Rivas y José Luis Fernández Roces- y el último es el propio José María Pérez. En el comité autonómico, la mayoría se hace con 65 asientos, por 37 del sector minoritario. Al frente de estos últimos se encontraba el consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, una persona con notable peso cuyo gesto al encabezar esa candidatura no pasó, mirando al futuro, inadvertido.

El discurso de Barbón puso el broche al cónclave. Se centró en atemperar la relación con el Gobierno y, sobre todo, en emplazar a las otras dos fuerzas de la izquierda, Podemos e IU, a dialogar para sacar a la región del bloqueo político que sufre en esta legislatura. Pidió huir de «reproches» y fijó una hoja de ruta: «Sentarse, dialogar y acordar». Aseguró que lo hará «en serio», sin tacticismos, y pidió el mismo convencimiento al resto, sin mirar al pasado y por tanto sin buscar culpables pero sí en pos de «respuestas» que satisfagan a la sociedad asturiana. «El cambio ha llegado», dijo para terminar, sin apenas mirar atrás, a los conflictos del último año, salvo para recordar que «sufrí mucho» y para celebrar que la consecuencia última haya sido recuperar el entusiasmo y la fuerza de la militancia.

No estuvo en Oviedo el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Sí vendrá al Principado a finales de este mes o principios de noviembre, según la previsión que manejan los socialistas.

Fotos

Vídeos