El PP busca sacar tajada y abre la puerta a discutir con el PSOE las cuentas de 2018

A. S. OVIEDO.

La eterna discrepancia de la izquierda asturiana pone en bandeja al PP el discurso político con el que habrá de manejarse en esta segunda parte de la legislatura, con las elecciones autonómicas de 2019 ya en el horizonte. Frente a la posición beligerante de Podemos e IU, la presidenta popular, Mercedes Fernández, optó ayer por la posición institucional, por el 'sentido de Estado', y abrió la puerta a discutir con el PSOE los presupuestos de 2018, dando continuidad al acuerdo de este año.

«Estamos dispuestos a negociar el presupuesto que venga bien a Asturias y los asturianos», señaló Fernández, que comparó la «seriedad» de su partido con «la ceremonia de la confusión» en que a su juicio vive instalada la izquierda.

Pero, más allá del enunciado, en medios parlamentarios y del Ejecutivo se dio poca credibilidad al mensaje del PP. Hay coincidencia en identificar esa posición como parte de un discurso de oposición orientado a presentar a los populares como alternativa de gobierno a una izquierda fragmentada.

Se da por hecha la imposibilidad de otro acuerdo por varias razones. Por ejemplo, el nulo margen de maniobra que tendría el Gobierno para nuevas cesiones fiscales. También el hecho de que, con una dirección de la FSA posiblemente afín al 'sanchismo', la posibilidad de pactar con el PP quedaría prácticamente descartada.

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