Cargos críticos del PSOE en Asturias se desmarcan de una candidatura alternativa a las primarias

Un momento de la asamblea abierta del PSOE en Oviedo, el pasado miércoles. / MARIO ROJAS
Un momento de la asamblea abierta del PSOE en Oviedo, el pasado miércoles. / MARIO ROJAS

Aluden a la conveniencia de asumir que hay una nueva mayoría y de llegar en buena posición a las elecciones de 2019; otro sector, dispuesto a dar la batalla en cualquier caso

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Cargos socialistas de distintos ámbitos que en los anteriores procesos internos se movilizaron en contra de la actual mayoría de la FSA, respaldando a Susana Díaz frente a Pedro Sánchez y a José María Pérez frente a Adrián Barbón, se desmarcan ahora de la posibilidad de impulsar una candidatura alternativa para competir con la oficialista, que con casi total certeza asumirá el propio Barbón, en las primarias para elegir al aspirante a pelear por la Presidencia del Principado en las autonómicas de 2019. Una posición que sustentan en varios argumentos, principalmente dos: la conveniencia de asumir las derrotas antes mencionadas y el nuevo equilibrio de poderes en el partido, al menos por un tiempo, y el interés en afrontar esas elecciones de la primavera del año que viene en las mejores condiciones posibles si el objetivo que se persigue es revalidar la victoria y continuar a los mandos del Gobierno asturiano durante otros cuatro años.

No hay unanimidad en el sector crítico del PSOE asturiano respecto de la forma de manejar la situación que viene. El respaldo explícito de Pedro Sánchez a Barbón como mejor opción para encabezar la candidatura al Principado en 2019 hace que el paso adelante del secretario general de la Federación Socialista Asturiana sea únicamente cuestión de tiempo. Para los detractores con la actual dirección, competir contra el principal dirigente y cabeza visible es un obstáculo evidente. Pero, más allá de esta cuestión puntual, hay un debate de fondo que gira en torno a la siguiente pregunta: ¿es ya la hora de asumir el nuevo reparto de mayorías o conviene seguir en la pelea porque no hacerlo significaría renunciar a un ideario político y a una visión del partido?

Cargos socialistas de distintos niveles que en las primarias para la elección de secretarios generales, tanto en el ámbito federal como en el autonómico, jugaron un papel activo en defensa de los postulados críticos entienden ahora que es el momento de echar el freno. «Nos ganaron en Madrid y nos ganaron aquí. Es así y hay que asumirlo», razona, analítico, uno de ellos, que señala que a un año de unas elecciones, y «sin opción ninguna» de ganar la pelea por la candidatura al Principado, dar la batalla solo serviría para añadir ruido y tensión.

«Lo lógico sería que gestionen esa mayoría. Y si es Barbón el candidato y pierde, entonces exigirle responsabilidades. Pero después, y no antes», razona otro socialista veterano, que apunta además que, al calor de las victorias y las nuevas mayorías, es evidente que se está produciendo un trasvase de apoyos desde el sector crítico hacia el entorno de Barbón y los suyos.

«Ganar en 2019»

Hay quien lleva el debate hacia el escenario preelectoral y la distinta situación en la que llegará el PSOE a esos comicios en función de que lo haga desde una posición de unidad o sometido a un nuevo episodio de tensiones internas. «Admito que mi posición política dista de la que marca la nueva dirección, pero considero que el objetivo de todos debería ser ganar en 2019», razona otro cargo favorable a evitar el choque.

Claro que en el sector crítico hay una amplia corriente partidaria de presentarse a esas primarias, aun asumiendo que las opciones de victoria son muy escasas. Un planteamiento que parte de la idea de que hay un modelo de partido y una visión de la política asturiana diferente a la que encarnan Barbón y los suyos que convendría defender, y que se apuntala sobre otra reflexión: «No hay nada que perder» porque, razonan dirigentes consultados por este periódico, en la composición de las listas electorales para la cita de 2019 habrá una «purga» que dejará fuera a quienes no sintonizan con los criterios de la nueva dirección.

La decisión sobre saltar o no a la arena no se demorará mucho porque, como ya informó este periódico, la dirección federal del partido ya ha expresado su criterio de que lo ideal sería que las primarias se celebrasen en junio y no en otoño, como está previsto. Un adelanto que obliga a los críticos a moverse con premura para no quedarse sin margen de maniobra, aunque algunos de los potenciales candidatos, caso del consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, llevan ya meses realizando movimientos exploratorios en busca de apoyos sobre los que hacer pivotar su propuesta.

Mientras, las agrupaciones locales empiezan ya a moverse para organizar asambleas en las que emplazar a Barbón a dar el paso y oficializar su candidatura. En el entorno de la nueva dirección se destaca además cómo los actos públicos organizados en las últimas semanas, caso de la asamblea abierta sobre pensiones que protagonizó Pedro Sánchez el pasado miércoles, han visibilizado el acercamiento al partido de socialistas hasta ahora críticos que comienzan a tender puentes y tratar de normalizar las relaciones.

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