Los economistas ven reducidas las razones fiscales para tributar fuera de Asturias

Los economistas ven reducidas las razones fiscales para tributar fuera de Asturias
Miguel de la Fuente y Rubén Gimeno, de pie, junto a Jesús Sanmartín, Luis del Amo y José Antonio Sierra. / ÁLEX PIÑA

Piden la armonización de los impuestos propios para acabar con la competencia a la baja y también con la «jungla» normativa actual

Ana Moriyón
ANA MORIYÓNGijón

El Colegio de Economistas de Asturias ve mermadas considerablemente las razones fiscales para que un asturiano decida tributar fuera de la región -al menos en las comunidades limítrofes- después de que el año pasado el Gobierno del Principado incrementara la reducción de Sucesiones para las herencias de los grupos I y II de parentesco de 200.000 a 300.000 euros. «Comparativamente estamos en un punto medio alto en tributos cedidos, como en el purgatorio, aunque después del incremento en la reducción de Sucesiones para parientes cercanos cada vez menos asturianos parece que quieren ir a morir a Madrid», resolvía ayer el decano del Colegio de Economistas de Asturias, Miguel de la Fuente, en la presentación del informe 'Panorama de la fiscalía autonómica 2018'. Un informe en el que los expertos compararon la presión fiscal de Asturias con la de las comunidades vecinas y concluyeron que «no existen diferencias significativas» ni en el IRPF ni en el Impuesto de Patrimonio, mientras que en el impuesto de Sucesiones los asturianos estarían en peores condiciones ante una herencia de 800.000 euros, si bien para una inferior a los 300.000 euros, que en esta región estaría exenta, el Principado presentaría una situación más ventajosa.

En cualquier caso, los economistas quisieron trasladar la necesidad de que, de cara a la futura reforma de la financiación autonómica, se avance hacia la «armonización» de los tributos propios. No solo para evitar la competencia fiscal a la baja que existe entre algunas comunidades con tributos como Sucesiones y Donaciones -para lo que proponen consensuar un suelo-, sino también para acabar con una «jungla» de normativas autonómicas que dificulta su control y, advierten, tiene escasa repercusión en la recaudación de las administraciones. En este punto, los expertos anotaron que los impuestos propios representaron únicamente el 2,2% de la recaudación tributaria en 2016 (un porcentaje que Asturias eleva al 3,5%), y que la principal fuente de ingreso por este tipo de tributación está relacionada con la gestión del agua. De la Fuente insistió en este sentido en la necesidad de «analizar detenidamente» el panorama actual de los tributos propios y sus efectos sobre la recaudación y gestión tributaria de cara a la futura reforma de la financiación autonómica y propuso, entre otras cuestiones, analizar el «coste-beneficio» que suponen algunos impuestos, principalmente los medioambientales, pues «en muchos casos los costes derivados de su establecimiento superan a la recaudación obtenida». Participaron también en la presentación del informe José Antonio Sierra, decano del colegio de Titulados Mercantiles de Asturias; Jesús Sanmartín, presidente del REAF-REGAF; Luis del Amo, secretario técnico del REAF-REGAF y Rubén Gimeno, jefe de gabinete de estudio del REAF-REGAF.

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