El conflicto catalán y el relevo en la FSA condicionan los presupuestos

La apuesta de Barbón por el pacto de la izquierda vuelca toda la presión sobre Podemos, con la opción del acuerdo con el PP casi descartada

A. SUÁREZ OVIEDO.

Factores externos, en este caso el conflicto político en Cataluña, se unen al ya de por sí enrevesado rompecabezas parlamentario asturiano para complicar hasta el extremo la negociación de los presupuestos del Principado para 2018. El diálogo arranca de inmediato, probablemente mañana con una cita entre el Gobierno e IU, con muchos condicionantes sobre la mesa. El desafío separatista está lejos de resultar un incentivo para el consenso, vistas las diferencias entre los grupos con representación en la Junta General. Y, en clave interna, toda la presión se vuelca sobre Podemos, a partir de la apuesta del nuevo secretario general del PSOE asturiano, Adrián Barbón, de hacer todos los esfuerzos posibles para alcanzar un acuerdo de la izquierda.

El escenario parece poco proclive al entendimiento. El consenso entre PSOE y Podemos, necesario para que las cuentas salgan adelante, no ha sido posible en la primera mitad de la legislatura y a día de hoy no hay indicios que permitan atisbar un cambio radical en esa relación. Aunque con matices. En el lado negativo, la crisis en Cataluña y las diferentes posturas que ambos partidos mantienen al respecto bien puede servir en cualquier momento como justificación para otro encontronazo. En el positivo, habrá que ver la influencia que en el diálogo tiene el papel del nuevo líder de la Federación Socialista Asturiana.

Barbón ha hecho bandera en las últimas semanas del diálogo y el acuerdo con la izquierda y va a poner toda la carne en el asador. Con IU decidida a jugar sus bazas para propiciar pactos que eviten que esta sea una legislatura perdida, la presión que va a ponerse sobre Podemos va a ser muy elevada. La receptividad de la formación morada a los mensajes de acercamiento del recién proclamado secretario general del PSOE ha sido tibia, sin cerrar puertas pero sin mostrar entusiasmo y focalizando en la corrupción y la forma de combatirla -aunque también hace mucho hincapié en la política educativa- el eje de ese potencial diálogo.

El escenario sitúa a Podemos en una tesitura complicada. En la encrucijada de rechazar por tercer año consecutivo el acuerdo presupuestario, con el riesgo de que eso traslade a la sociedad una imagen de bloqueo, o virar en la estrategia y propiciar un acuerdo que visualice que en la Junta hay espacio para el entendimiento. Es pronto para saber qué ocurrirá, aunque incluso los más optimistas asumen que el reto es mayúsculo.

Lo que tiene pocos visos de repetirse, salvo que el PP preste gratis sus votos, es un entendimiento de la derecha con el PSOE, por más que la presidenta popular, Mercedes Fernández, interesada en ahondar en las heridas de la izquierda, se ofrezca como alternativa. Fernández alertó ayer del daño para Asturias de otra prórroga, con un PSOE «podemizado» y entregado al «enredo». La situación, opinó, «no pinta bien».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos