El congreso autonómico pone a prueba la unidad del nuevo PSOE asturiano

El escenario donde se desarrollará el congreso de la FSA fue ayer objeto de los últimos retoques. / E. C.

La gestión de la ejecutiva saliente de Javier Fernández y el reparto de fuerzas en los órganos del partido, claves del cónclave socialista

A. SUÁREZ OVIEDO.

El 32 congreso de la Federación Socialista Asturiana pone a prueba la unidad del partido en un momento de vertiginoso cambio interno. El cónclave que pondrá punto y final a los 17 años de mandato de Javier Fernández y que proclamará a Adrián Barbón como relevo es decisivo para saber si la organización enfoca el futuro inmediato, con unas elecciones autonómicas y locales en 2019, desde una posición de cierta fortaleza o sumido en la división. El debate y votación de la gestión de la ejecutiva saliente, muy contestada en amplios sectores, es la primera piedra de toque, con la expectativa de que su aprobación contribuya a suavizar tensiones. Barbón y los suyos han trabajado con ese objetivo en los últimos días. La composición de los nuevos órganos de dirección, representación y control es la otra gran clave.

355 delegados participarán desde hoy en la cita, bajo el título 'El desafío de la izquierda' y a la que Barbón llega con un apoyo superior al 60% después de su victoria en las primarias sobre el gijonés José María Pérez. Precisamente Gijón es la agrupación que aporta más delegados, 52, por delante de Oviedo (32), Langreo (22), San Martín del Rey Aurelio (22) y Mieres (18).

El congreso comienza hoy con emociones fuertes. La apertura correrá a cargo del secretario de Organización, José Luis Ábalos, que junto a Adriana Lastra, vicesecretaria general, representarán a la dirección federal ante la ausencia de Pedro Sánchez, motivada por la situación en Cataluña. Será entonces cuando tomará la palabra el secretario general saliente, cuyo discurso ha despertado mucha expectación a la luz de los acontecimientos más recientes.

Hay mucho interés por escuchar a Javier Fernández después de que las principales agrupaciones municipales hayan rechazado el informe de gestión de su ejecutiva en las asambleas celebradas la pasada semana. Una posición que provocó «disgusto» en el Gobierno regional y que generó dudas sobre el escenario que se abriría en caso de que el congreso rechazase esa gestión. La previsión es que no se llegue a ese punto y que el balance de la dirección saliente salga adelante, algo por lo que se han esforzado los afines a Barbón para destensar la situación y suavizar las cosas.

Si se cumple el pronóstico y la gestión de Fernández resulta aprobada, el siguiente punto caliente está en la composición de los nuevos órganos de dirección de la FSA. Comenzando por la ejecutiva, el equipo de trabajo más próximo a Barbón, y siguiendo por el comité autonómico, el comité federal y la comisión de ética. Será ahí donde se medirá el grado de equilibrio interno del nuevo PSOE ante la perspectiva de acuerdos y entendimiento entre Barbón y Pérez y sus respectivos equipos o la posibilidad de una fractura que lleve a la presentación de más de una lista a los órganos autonómicos y federales. El grado de apoyos que reciba la nueva dirección también será significativo.

Barbón perfila la composición de su ejecutiva aunque los nombres con más peso ya fueron adelantados por este periódico. Es el caso de la secretaria de Organización, Gimena Llamedo, número dos del partido, e Iván Fernández, que asumirá la secretaría de Política Municipal y será el número tres. Nombres como los de Enrique Fernández, Alejandro Calvo, Daniel Sánchez Bayón o Roberto García Morís se dan como seguros en el equipo del secretario general.

En el debate también tendrá un notable peso el capítulo de discurso y programa. Las agrupaciones han presentado 914 enmiendas, que han quedado reducidas a 461 después de la criba que ha eliminado aquellas duplicadas o reiteradas. Algunas de ellas son jugosas, como la referente a la oficialidad del asturiano.

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