Los congresos locales afianzan la mayoría de Barbón, con manos libres para su mandato

Adrián Barbón, con Iván Fernández Ardura, ayer, en la asamblea del PSOE de Gijón. / DAMIÁN ARIENZA
Adrián Barbón, con Iván Fernández Ardura, ayer, en la asamblea del PSOE de Gijón. / DAMIÁN ARIENZA

El sector afín a la nueva dirección de la FSA controlará en torno al 70% del comité autonómico, órgano clave que aprueba las listas y el programa

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

El proceso de renovación municipal del PSOE asturiano, ya prácticamente finiquitado, ha reforzado la posición de mayoría de la nueva dirección que encabeza Adrián Barbón. Afines al secretario general y los suyos copan el control de las principales agrupaciones locales, con Gijón y las cuencas como abanderados y con Avilés casi como única excepción, y el 'sanchismo' manejará cerca del 70% del comité autonómico, órgano decisivo en clave interna que, entre otras cosas, aprueba tanto las candidaturas electorales como el programa. «La base de apoyo se está ampliando», apuntó ayer el propio Barbón.

El poder territorial que gestionará Barbón es muy notable. De las grandes agrupaciones, aquellas con más de cien afiliados, solo cuatro estarán fuera de su órbita, con Avilés como exponente. Las otras tres son Tineo, Parres y Llanera. El resto tendrán direcciones próximas a la nueva mayoría imperante en la Federación Socialista Asturiana. Ahí está la cuenca en bloque (Mieres, Langreo, San Martín del Rey Aurelio, Lena y Laviana), y también Gijón -después del para muchos inesperado resultado de ayer, un misil en la línea de flotación de los críticos y un aval para Barbón-, Oviedo, Siero, Valdés, Cudillero, Llanes, Cangas del Narcea y Castrillón.

De la renovación local del partido sale también un comité autonómico que presenta una composición muy favorable a la nueva mayoría. Según sus cálculos, más del 65% de sus integrantes son directamente afines a Barbón y los suyos. Y el respaldo total rondaría el 70% teniendo en cuenta a aquellos 'dudosos' que habitualmente suelen tomar partido en las votaciones por la posición dominantes. Con estos porcentajes, la cúpula de la FSA se ve con manos libres para gestionar con tranquilidad estos cuatro años de mandato que vienen.

El reparto de fuerzas en el comité autonómico es clave. No en vano se trata de la figura que aprueba tanto las candidaturas electorales como el programa con el que el PSOE se presentará a los comicios. La dirección cree que con el nivel de apoyo que tiene podrá sacar adelante ambas cuestiones con holgura. La cuestión de las listas es muy sensible y la doctrina es que se asumirá su diseño «sin componendas ni pactos de despacho», y esa mayoría en el comité, entienden en la dirección, permitirá hacerlo sin mayores problemas.

El camino que ha trazado la ejecutiva de la FSA pone cuesta arriba a los críticos, que según estos cálculos se moverían en el entorno del 30%, la presentación de un aspirante alternativo al del sector mayoritario en las primarias para elegir candidato al Principado en 2019. El grueso de 2018 se dedicará al diseño de un programa electoral de cambio, con novedades -la oficialidad del asturiano, por ejemplo- alejadas de las tradicionales posiciones del partido y por tanto de los dirigentes que han llevado las riendas en estos años. Y solo después vendrá la elección del candidato, en primarias, y la composición del resto de la lista, que será potestad de la nueva dirección y en último término del comité autonómico, donde el sector mayoritario gana por goleada.

Un dibujo que achica el espacio a los críticos y complica sus posibilidades, en un momento en que se especula con las opciones del consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, muy beligerante con el 'sanchismo' en estos días.

Barbón, que ayer acudió a la asamblea de Gijón, trazó un discurso que dejó entrever que el camino natural es que las candidaturas estén compuestas por personas cercanas a la nueva mayoría. «Mal podremos pedir a ningún candidato al nivel que sea que represente a los hombres y mujeres de Asturias o de un concejo si no son capaces de representar a su propia organización, si no son capaces de tejer alianzas con su propia agrupación para ponernos a todos en la línea de combate», reflexionó con clara intencionalidad.

El secretario general de la FSA afirmó que está convencido de que la posición de mayoría de los suyos irá reforzándose con el trabajo diario y no dejó de recordar las palabras de la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, apuntando al peso «cada vez menor» de los críticos.

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