La CUP considera al Rey y a Rajoy «culpables» indirectos de los atentados terroristas

La presidenta del grupo parlamentario de la CUP, Mireia Boya./
La presidenta del grupo parlamentario de la CUP, Mireia Boya.

Los anticapitalistas rectifican y participarán en la manifestación del sábado en Barcelona

CRISTIAN REINOBARCELONA.

Después de amagar con no asistir, la CUP cambió ayer el discurso y anunció que este sábado estará en la manifestación que la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona han convocado en repulsa de los atentados terroristas perpetrados en Barcelona y Cambrils el jueves pasado. Los anticapitalistas han dado marcha atrás a su negativa después de que los organizadores confirmaran que será la sociedad civil y las entidades que ayudaron en los atentados, y no las insituciones, las que encabezarán la marcha.

Los antisistema se negaban a acudir a una manifestación liderada por el Rey y el presidente del Gobierno, un rechazo por el que les han llovido críticas de todos los frentes, incluidos desde el Ejecutivo catalán y del presidente de la Generalitat, que les reprochó que impusieran el derecho de admisión en una manifestación. Pero como Felipe VI y Rajoy no llevarán la pancarta que abrirá la marcha, los anticapitalistas, que creen que la organización de la protesta se está gestionando con sensatez, consideran ahora que podrán «estar junto a la gente».

Eso sí, aún no saben bajo qué formato acudirán a la protesta. Los ‘cuperos’ deben decidir si acudirán con pancarta propia, al margen del resto de formaciones políticas y dirigentes institucionales, o si sus dirigentes asistirán a título personal. Lo que sí tienen claro es que no compartirán el espacio que ocupen el Rey –si participa, ya que Zarzuela aún no ha confirmado su presencia– y el presidente del Gobierno, que encabezará junto a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría la representación del Ejecutivo central en la marcha, que tendrá como lema ‘No tinc por’ (No tengo miedo).

Aunque el jefe del Estado y los líderes políticos no estarán en la primera fila, la CUP marcará distancias del Rey y del presidente del Gobierno, a quienes considera «culpables indirectos» de los atentados terroristas por mantener relaciones comerciales con los países que financian el Estado Islámico, entre los que citan a Qatar y los Emiratos. «La CUP estará el sábado junto a la gente. Estaremos en los actos organizados en Barcelona y en Ripoll (municipio gerundense en que residían los terroristas y el imán). Siempre hemos estado junto a la gente. Pero cómo participaremos lo veremos en función de cómo acaben los debates entre las instituciones y las entidades», señaló ayer la diputada anticapitalista Mireia Boya.

Mossos y comerciantes

La manifestación del próximo sábado está convocada por el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Será a las seis de la tarde y la marcha partirá de los Jardines de Gracia y bajará por el paseo de Gracia hasta la plaza de Cataluña, un recorrido de alrededor de kilómetro y medio. Se espera que sea multitudinaria, al nivel de la que acudió a la del ‘No a la guerra’ en 2004, que congregó a cientos de miles de personas.

Las dos instituciones convocantes cederán todo el protagonismo y la cabecera de la marcha a policías, sanitarios, profesionales de los equipos de emergencias y comerciantes, como representantes de la sociedad civil. El delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, se mostró ayer «totalmente de acuerdo» en dar «el protagonismo necesario» a la sociedad civil y los efectivos que han contribuido en el dispositivo tras los atentados de Cataluña.

A nivel institucional, se espera una asistencia masiva y los líderes de los partidos, según anunció Colau, podrían marchar en la segunda o tercera fila. La CUP era en principio la única fuerza que no tenía previsto acudir, pero con su rectificación podrá decirse que la unidad política contra el terrorismo es plena a pesar de las grandes diferencias entre unos y otros.

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