«La Constitución no se puede reformar para favorecer al independentismo»

Alfonso Fernández-Miranda, ayer, en la Junta. /  ALEX PIÑA
Alfonso Fernández-Miranda, ayer, en la Junta. / ALEX PIÑA

El constitucionalista Fernández-Miranda reconoce que «abrir el melón» del Título VIII genera muchos temores y dificulta el acuerdo

ANA MORIYÓN OVIEDO.

La reforma de la Constitución española es «necesaria», pero el objetivo de la misma no debe ser nunca «favorecer al independentismo catalán». El catedrático en Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid, Alfonso Fernández-Miranda, se manifestó ayer de esta forma horas antes de ofrecer en la Junta General la conferencia 'Algunos problemas de nuestra forma de Gobierno', en el marco del ciclo 'Espacio fundamentos' que se viene desarrollando en la Cámara asturiana como escenario de reflexión sobre los modelos constitucionales.

Muy vinculado a Asturias, el también director del Instituto Universitario de Derecho Parlamentario del Congreso de los Diputados asumió que existen cuestiones dentro de la Carta Magna que deben «retocarse» por cuestiones «obvias», como la preferencia del varón en la sucesión de la Corona, que en su opinión no suponen ningún problema, aunque entiende que no se han adoptado aún «porque no tienen importancia práctica». Sin embargo, Fernández-Miranda -«uno de los grandes del derecho Constitucional», como lo presentó el también profesor de Derecho Constitucional Ignacio Villaverde- entiende que hay otras cuestiones de mayor calado que dificultan esta reforma y «envenenan» cualquier intento de alcanzar un acuerdo. Se refirió el experto al Título VIII de la Constitución Española, que tiene que ver con la organización territorial del Estado. «Cuando se abre ese melón surgen miedos. Además, creo que no se puede hacer una reforma para favorecer al independentismo catalán», concluyó.

«Corrupción»

El profesor, acompañado por su colega Villaverde y por el presidente de la Junta, Pedro Sanjurjo, comentó también que nuestra Constitución arrastra «dos fantasmas» de la Transición. Por una parte, el temor a la fragmentación de la Cámara y, por otra parte, la necesidad de contar con partidos sólidos y estables. Dos cuestiones, indicó, que motivaron que tradicionalmente se les otorgara a los grandes partidos «todo tipo de facilidades económicas y jurídicas» que, anotó, hoy están relacionadas con los problemas de «corrupción, profesionalización de los políticos y la crisis política» que sufrimos. Todo esto, sumado a la crisis económica, motivó, según sus palabras, un cambio de escenario en los últimos años con el surgimiento de nuevos partidos que han abierto interrogantes sobre la necesidad o no de reformar la ley electoral, el sistema de investidura actual o la democracia participativa.

Bajo su punto de vista, sería positivo adoptar algunos cambios como, por ejemplo, el desbloqueo de las listas electorales ya que, declaró, «es menos peligroso que las primarias». No obstante, advirtió de que sustituir la democracia representativa por la democracia directa o hacer el sistema electoral más proporcional sería «un grave error». De estas cuestiones hablará hoy, a partir de las 12 horas, en una segunda conferencia que lleva por título 'En defensa de la democracia representativa' y que está previsto que imparta en la biblioteca del Edificio Histórico en la Universidad de Oviedo.

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