Cospedal considera que la huelga del 8M «no tiene relevancia o trascendencia» para las mujeres

La ministra, en un acto este miércoles en Madrid./EFE
La ministra, en un acto este miércoles en Madrid. / EFE

La convocatoria feminista divide a las mujeres en política: Inés Arrimadas (Cs) o Cristina Cifuentes han confirmado que no la apoyarán, mientras que sí lo harán Susana Díaz (PSOE) y las mujeres de Unidos Podemos

AGENCIAS / ROSARIO GONZÁLEZMadrid

La secretaria general del PP y ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha asegurado este miércoles que su partido no está de acuerdo con la huelga feminista convocada el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, entre otros motivos, porque el que la hagan solo mujeres no le parece un «criterio igualitario». En una entrevista en Onda Cero, Cospedal ha explicado que, desde su punto de vista, una huelga para la igualdad solo debería de hacerse si la hacen hombres y mujeres, y no solo estas últimas.

A su juicio, esta huelga puede ser «un acontecimiento o quizás un hecho de impacto» para algunos «posicionamientos ideológicos» pero no tiene «transcendencia o relevancia» para las mujeres. Además, otro de los motivos para rechazar esta movilización es que «no todas las mujeres tienen la libertad de hacer huelga» como son las desempleadas o las autónomas, por lo que se ha mostrado sorprendida que algunas dirigentes que gobiernan en comunidades con un alto número de paradas apoyen esta iniciativa.

El PP considera que la huelga del 8 de marzo con motivo del Día Internacional de la Mujer es «insolidaria» y «elitista» y cree, incluso, que «apuesta por el enfrentamiento entre hombres y mujeres», según un argumentario que ha elaborado el partido para justificar su negativa a respaldar este paro.

La ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, ha asegurado que el Gobierno celebrará el 8 de marzo trabajando con las mujeres, también para cerrar la «brecha salarial» que, según ha dicho, es ahora menor que antes. Ante la convocatoria de una huelga feminista, Tejerina ha dicho, en los pasillos del Congreso, que ella la afrontaría como una «huelga a la japonesa», haciendo más horas.

En todo caso, ha explicado que hoy hay más mujeres trabajando que nunca, recordando que la situación de partida en 2011 era de más de tres millones y medio de empleos destruidos.

División entre las mujeres en política

La huelga feminista convocada para el 8 de marzo ha generado una importante división en los principales partidos políticos. La reivindicación no deja lugar a dudas: luchar por una igualdad real entre hombres y mujeres; más aún cuando los últimos estudios inciden en la existencia de una brecha salarial de en torno al 24%. La convocatoria nace de la Coordinadora 8M, que agrupa a decenas de organizaciones feministas, un movimiento que ha tomado tanta fuerza que ha arrastrado a los sindicatos mayoritarios a sumarse, dando cobertura legal a los paros y aumentando el poder de la convocatoria.

La ola reivindicativa también ha cogido desprevenidas a las principales formaciones políticas. El Partido Popular y Ciudadanos ya han mostrado su rechazo a un movimiento que tachan de oportunista y al que acusan de forzar la máquina con el único objetivo de desgastar al Gobierno. Por ejemplo, la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, quien ha mostrado su respeto por la huelga feminista del 8 de marzo pero ha rechazado participar en ella al no estar de acuerdo con que se «mezcle la igualdad con cuestiones ideológicas».

También ha rechazado secundar los paros la presidenta de la Comunidad del Madrid, la 'popular' Cristina Cifuentes. «No voy a ir a la huelga porque el 8 de marzo es el Día de la mujer trabajadora, además del cumpleaños de mi hija, que para mí es casi más importante», declaró en una entrevista en La Sexta Noche, donde afirmó que una huelga tenía que tener «razones fundadas» y no basarse en el «puro desgaste político».

Cautela en la izquierda

Los partidos de izquierdas, especialmente PSOE e IU, se han ido posicionando de manera gradual, con más cautela de la habitual y reflejando división interna sobre la forma de apoyar la convocatoria. La dirección federal de los socialistas tardó en confirmar su respaldo y no dio un paso adelante hasta que se sumaron los sindicatos mayoritarios. Fue entonces cuando el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, animó a todos los cuadros del partido y también al resto de formaciones a secundar los paros y aprovechó para anunciar una proposición de ley que contemple sanciones para las empresas que paguen menos a las mujeres por el mismo trabajo.

Ese apoyo moderado del PSOE fue confirmado por la secretaria de Igualdad socialista, Carmen Calvo, que a finales de enero confirmó que se sumarían a la huelga convocada por UGT y CC OO y prevé paros de dos horas. Sin embargo,la presidenta del Gobierno andaluz, Susana Díaz, ha dado un paso más y ha suspendido totalmente la agenda oficial del próximo 8 de marzo para secundar la huelga, un gesto inédito en la Presidencia andaluza. «Soy socialista y como tal soy feminista. Creo que quedan muchos techos y barreras que superar», ha argumentado Díaz.

Por su parte, el grupo parlamentario de Unidos Podemos ha anunciado finalmente cuál será su manera de secundar la huelga del 8 de marzo, jornada en la que no hay pleno en el Congreso. Según han explicado, todas las mujeres de la formación -diputadas, trabajadoras y técnicas del grupo confederal- dejarán sus quehaceres durante dos horas. Además, las diputadas donarán a organizaciones feministas la pate de su sueldo correspondiente a la jornada de huelga. Este mismo miércoles, las parlamentarias han evidenciado su apoyo acudiendo al Congreso con camisetas alusivas en las que se podía leer 'Yo voy a la huelga feminista' en varias lenguas del Estado.

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