«Creemos que todo esto ha sido para esconder la cartera tras la bandera»

Alfonso Sánchez Fisac, diputado de Ciudadanos en el Parlament catalán. /  E. C.
Alfonso Sánchez Fisac, diputado de Ciudadanos en el Parlament catalán. / E. C.

«Abogamos por la separación de poderes, así que no nos vamos a meter en si los jueces lo han hecho bien o mal»Alfonso Sánchez Fisac ovetense, diputado de Ciudadanos en el Parlament

AIDA COLLADO GIJÓN.

Nació en Oviedo y pasó sus primeros años de vida en la capital asturiana, hasta que, como a tantos, el trabajo de sus padres le alejó de la región. Primero, se fue a Tenerife y, poco después, la familia recaló en Cataluña. Fue allí donde Alfonso Sánchez Fisac (1986) creció, estudió y se implicó en política, afiliándose a Ciudadanos, en previsión del «estallido independentista» de 2012. En aquellos polvos, ya no resultaba difícil vaticinar estos lodos. Un par de veces al año, Sánchez Fisac vuelve a su tierra natal, donde viven sus padrinos, para disfrutar de la gente y de la comida. Pero ahora este informático de profesión no es solo un amante de Asturias. También es uno de los 135 diputados del Parlament.

-¿Cómo se metió en todo esto? ¿Por qué se sintió atraído por la política?

-En torno a 2010 ó 2011 ya se percibía cierta tendencia hacia el independentismo, que explotó en 2012. Antes había catalanismo, pero fue entonces cuando comenzó a intensificarse. Ocurrió de repente, no sabemos muy bien por qué, aunque creemos que todo ha sido para esconder la cartera detrás de la bandera. En cualquier caso, ya veíamos que no podía ser. Me di cuenta de que o intentaba yo cambiar mi futuro o me lo cambiaban. Empecé a ver vídeos por 'youtube' de Albert Rivera, cuando todavía no era tan conocido... Me encantó. Siempre había sido votante de izquierdas y descubrí algo más acorde a lo que yo pensaba. Así que me afilié. Recuerdo que asistí a la inauguración de la sede en Girona: eran tres ponentes, uno de ellos Rivera, y lo cubrieron dos o tres medios del pueblo... Poco a poco me fui metiendo en el partido, aportando mis conocimientos de informático. Ahí empezó todo.

-¿Cómo ha vivido el procés?

-Pues como un momento muy preocupante y, algunas veces, con muchísima tristeza. Vimos cómo se ninguneaba a los partidos políticos, al consejo de garantías estatutarias, al Tribunal Constitucional, a los letrados de la Cámara y a nosotros mismos como partido, porque íbamos avisando de que lo que estaban haciendo era un golpe de estado a la democracia y habría consecuencias.

-Al Parlament se le ha intentado pasar la patata caliente en alguna ocasión y se han vivido momentos de tensión...

-Ha habido momentos de nerviosismo evidentes. Sesiones plenarias en las que en vez de mandar la presidenta de la Cámara (Carme Forcadell), las órdenes venían de Marta Rovira, portavoz de ERC. Sentías impotencia al no saber lo que estaba pasando y, por mucho que se hiciesen reconsideraciones sobre ello, no hacían caso de nadie, ni órgano de la Cámara ni partido de la oposición. No contábamos para nada

-¿Cómo ha recibido la aplicación del 155?

-No soy un experto jurídico, soy informático. Hay gente a favor y en contra, yo no puedo valorar algo así. Nosotros abogamos por la separación efectiva de poderes, no nos vamos a meter en qué tienen que hacer los jueces, en si lo han hecho bien o mal. Tenemos que dejar que la Justicia trabaje. Nuestras valoraciones serán políticas. Las judiciales las harán los jueces.

-Imagino que es la misma respuesta que me dará cuando le pregunte por la orden de prisión incondicional para el Gobierno.

-Totalmente. No puedo opinar. Pero hablamos de una prisión provisional, veremos en qué queda. Tendrá que haber una sentencia en firme y aún no se sabe nada. No voy a realizar ninguna valoración, porque la justicia tiene que trabajar independientemente de la política.

-Los independentistas no creen que sea así. Vinculan la decisión al Gobierno del Estado.

-Forma parte del victimismo que sabe utilizar muy bien el Gobierno de Cataluña. Intenta poner a todos en el mismo saco. Nos llaman opresores y nos atribuyen calificativos del siglo pasado. Siguen hablando del malvado Gobierno español y el malvado Tribunal Constitucional.

-La mayoría silenciosa ya no guarda silencio. ¿Cómo ha cambiado esto la situación?

-La ha cambiado muchísimo. La gente ha perdido el miedo. Hemos tenido unas manifestaciones multitudinarias como jamás se habían visto. La gente ha visto lo que está ocurriendo en Cataluña: que las empresas se marchan -llevamos más de 2.000 con un valor superior al 30% del PIB catalán-, que se perderán puestos de trabajo... Y ha salido a la calle. Tengo muy buenas sensaciones, creo que la gente tiene ganas de ir a votar y acabar con el nacionalismo en Cataluña. Necesitamos que no se callen y acudan en masa a las urnas para realizar un cambio de gobierno, que trabaje por los catalanes y no solo por unos ideales.

-¿Será una campaña electoral distinta?

-Está por ver qué tipo de campaña vamos a hacer, pero siempre hacemos campañas de proximidad, pisando la calle y conociendo de primera mano lo que está sucediendo. No se trata de acercarse un par de meses antes de las elecciones a un mercado a saludar a la gente, sino de mantener contacto permanente. Nuestra campaña va a ser como nuestro día a día, seguiremos con lo que ya estamos haciendo.

-¿Algún vaticinio?

-Tengo buenas sensaciones. La última encuesta del CEO nos da 25 ó26 escaños, que son los que tenemos en la actualidad. Pero en los anteriores comicios nos daba diez menos. Las encuestas están bien para conocer la tendencia, pero no son una ciencia exacta. Lo que sí notamos en la calle son muy buenas sensaciones. Notamos que la gente, gracias a Puigdemont y su gobierno, ha perdido el miedo y se acerca a nuestro estand y comenta y discute.

-Quienes defienden las tesis independentistas dicen hablar en nombre de la democracia y de la defensa de los derechos fundamentales y aseguran que antes no había confrontación en Cataluña, que se partía de una situación pacífica y de convivencia. ¿Había o no ruptura social?

-La ruptura social es evidente. Ellos siempre dicen que sus manifestaciones son pacíficas, que aquí no pasa nada y que lo único que ocurre es culpa del gobierno opresor de España. La realidad es que la gente se preocupó y pasó miedo, porque hemos visto que las manifestaciones pacíficas no lo han sido para nada.

-¿Qué desearía que ocurriese a partir de ahora? ¿Puede reconducirse la situación?

-Pudo reconducirse cuando hicimos el último Pleno. Advertimos al Gobierno catalán de que tenía tiempo para volver a la legalidad. La única manera, ahora, es que los partidos constitucionalistas ganen las elecciones. Lo que necesitamos, si gana Ciudadanos, es que PSC, PP y Cataluña si que es Pot nos apoyen para crear gobierno e impulsar a Inés Arrimadas como presidenta.

-El Gobierno de Rajoy también cuenta con que los partidos constitucionalistas ganarán las elecciones, pero ¿si no es así?

-Volveremos otra vez a la rueda de hámster, al victimismo y es posible que esta situación vuelva a repetirse una y otra vez hasta que el resultado que ellos (los independentistas) deseen salga, porque no tienen otro proyecto. Estamos viendo que enemigos de toda la vida como Convergencia y Esquerra se han unido. Su único objetivo es la independencia.

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