La decisión de Llamazares de impulsar otro partido convulsiona IU de Asturias

Ramón Argüelles y Gaspar Llamazares, en una reunión de la dirección de IU de Asturias. / PABLO LORENZANA
Ramón Argüelles y Gaspar Llamazares, en una reunión de la dirección de IU de Asturias. / PABLO LORENZANA

La dirección regional recibe con enfado las advertencias del portavoz de dejar la coalición si hay confluencia con Podemos; un sector del partido pide medidas disciplinarias

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Hace semanas, meses incluso, que viene mascándose el barullo en el seno de IU. Las discrepancias internas respecto de cómo afrontar las elecciones autonómicas y locales de 2019, sobre todo la posibilidad de una alianza con Podemos que diluya el proyecto y las siglas propias, son el trasfondo de esta marejada. Pero han sido las declaraciones del portavoz parlamentario, Gaspar Llamazares, que estos últimos días ha repetido en más de una ocasión que no formará parte del proyecto electoral en caso de confluencia con la formación morada, y sobre todo el registro como partido político de la plataforma que impulsa junto a Baltasar Garzón, Actúa, lo que ha hecho saltar la espita. Ese movimiento ha provocado enfado y malestar en buena parte de la dirección de Izquierda Unida de Asturias -desde luego también en la federal- y ha llevado a un sector de la organización a reclamar la adopción de medidas disciplinarias contra el portavoz.

En mayor o menor medida, las palabras y los hechos de Llamazares han molestado en distintos ámbitos de la organización. Pero especialmente en aquellos más partidarios del entendimiento con Podemos, por tanto más afines a las tesis de la dirección federal que encabeza Alberto Garzón, que tienen desde hace tiempo en el punto de mira al portavoz parlamentario por su abierto rechazo a un acuerdo con la formación morada que convierta a Izquierda Unida en una fuerza «subordinada».

El núcleo duro de IU, con el coordinador, Ramón Argüelles, al frente, se reúne esta mañana, en una cita que ya estaba prevista para analizar el diálogo con Podemos, y abordará esta situación. Y lo hará con distintas sensibilidades sobre la mesa. Hay quien considera -algunos cargos y militantes ya lo dejaron entrever ayer- que habría que tomar medidas y expedientar a Llamazares por impulsar otro partido político desde el seno de Izquierda Unida. Algunos incluso reclaman su cese como portavoz parlamentario. «¿No se le va a pedir el acta?», escribió ayer el ex consejero Francisco Javier García Valledor.

La dirección se inclina por abordar el asunto desde el diálogo y evitar una crisis

Frente a esta tesis, hay otras voces con notable peso interno que abogan por tratar de reconducir la situación por vías estrictamente políticas, sentándose a una mesa con Llamazares para plantear la necesidad de rebajar el tono. Sobre todo, señalan fuentes consultadas por este periódico, cuando todavía quedan dos años para las elecciones y no hay nada claro respecto de cómo acudirá IU a esos comicios. Esta, la del diálogo, parece la opción más factible. Ayer ya hubo algún acercamiento oficioso al portavoz en este sentido. La dirección se debate entre la necesidad de marcar su propio territorio y defender su autoridad y el riesgo que supondría abrir un conflicto con alguien que, como Gaspar Llamazares, tiene una trascendencia pública que va mucho más allá de Asturias y que tiene alcance estatal.

Llamazares cuenta además con fuertes apoyos internos. El grupo parlamentario siempre ha actuado de forma sólida y unida en la legislatura y ese criterio lo explicitó ayer el diputado Ovidio Zapico. A su juicio, Actúa es una plataforma de debate integrada por personas que quieren «organizarse y plasmar sus ideas» y, por tanto, su aparición debe asumirse con «normalidad». Zapico se mostró convencido de que el portavoz parlamentario continuará ejerciendo su labor «con diligencia y buen hacer» y de que esta polémica «no enturbiará la labor que desarrolla el grupo» en la Cámara.

Más noticias

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos