La derecha asturiana recrudece su batalla

Cristina Coto y Mercedes Fernández, en una imagen de la noche electoral de las generales de 2016. / P. L.
Cristina Coto y Mercedes Fernández, en una imagen de la noche electoral de las generales de 2016. / P. L.

Los populares temen el empuje de la formación naranja y una alianza con los foristas está muy lejos hoy de concretarse | El auge de Ciudadanos y la frialdad entre PP y Foro avivan la pugna por el voto para las elecciones de 2019

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Las tensiones políticas no son patrimonio de la izquierda asturiana. En este espectro político resultan más visibles, desde luego, teniendo en cuenta los avatares por los que ha pasado el PSOE en esta etapa reciente y también que, al gobernar, los desencuentros son más habituales, como se ha podido constatar en el fallido desenlace de la negociación presupuestaria. Pero el ambiente por el ala derecha del Parlamento regional tampoco está precisamente templado. El PP se las prometía muy felices con las refriegas de socialistas, Podemos e IU y creía que ese embrollo sin fin prácticamente le abría de par en par las puertas de la Presidencia del Principado. Pero el escenario político, cambiante, introduce algunas modificaciones. La principal, la efervescencia de Ciudadanos, triunfante en las recientes elecciones catalanas, que poco a poco acapara espacio frente al Partido Popular en el Congreso y que tiene crecientes expectativas para los comicios autonómicos y locales de 2019. Hay que tener en cuenta, además, que la relación entre Foro y PP, aliados en Madrid, no pasa precisamente por su mejor momento en la Junta General, así que la hipótesis de reeditar esa alianza electoral con vistas a la cita con las urnas de la primavera de 2019 está bastante fría a estas alturas del partido.

La derecha, o el centro-derecha, según la visión de cada cual, ve en los comicios de 2019 la gran oportunidad para romper la casi total hegemonía del PSOE, solo alterada por los cuatro turbulentos años de Sergio Marqués y la breve etapa, apenas un ejercicio, de Francisco Álvarez-Cascos. La fragmentación en la izquierda -la guerra interna sin fin de los socialistas, los problemas de envejecimiento prematuro de Podemos y el esfuerzo de IU por mantener un perfil propio y desmarcarse de la formación morada- así se lo hace pensar a sus dirigentes. Especialmente a la presidenta del PP, Mercedes Fernández, segura candidata y que lleva semanas cincelando su discurso preelectoral: 'o yo o el caos', o el Partido Popular o el lío de la izquierda.

Hasta hace bien poco parecía de hecho que la coyuntura política era la más propicia para los populares asturianos. Y sin que las cosas se hayan torcido irremediablemente, ni mucho menos, comienzan a aparecer algunos nubarrones en el horizonte. Porque Asturias no es ajena al devenir de la situación nacional. Que en las últimas semanas viene marcada por el histórico triunfo de Ciudadanos en Cataluña, por el evidente desgaste que ese resultado electoral ha tenido sobre el PP en España, con una tendencia a la baja que detectan las encuestas, y por la posibilidad de que esa realidad se traslade a las elecciones autonómicas y municipales de la primavera de 2019.

En el seno del PP asturiano se admite que Ciudadanos va a ser un competidor duro. También que está en crecimiento, como se ha visto en Cataluña. La posibilidad de que Ignacio Prendes vuelva a Asturias para encabezar la candidatura, una de las opciones que está sobre la mesa, es vista con respeto al considerarse al hoy diputado nacional un político «correoso» y con cartel. Se da por hecho que el partido naranja crecerá, aunque se pronostica que no hasta el punto de competir directamente por la victoria. El temor pasa por el riesgo de que la mejora de Ciudadanos se produzca directamente a costa del granero de votos que atesoran los populares, que no es excesivamente boyante ahora, como atestiguan sus once escaños en la Junta.

El PP admite pues las complicaciones pero tampoco dramatiza. Confía en que el 'boom' de Ciudadanos se desinfle poco a poco en una política que fluctúa día a día. Matiza que, siendo Prendes un político «potente», también está «bastante quemado» tras su etapa previa en la Junta General en la que, anotan las fuentes consultadas, «prefirió hacer presidente a un socialista, a Javier Fernández». Los populares esperan además que su previsible crecimiento no sea solo a su costa sino también haciendo mella a Foro, al que ven en franco declive, y a un PSOE que «podría perder votantes por el centro» con la línea política que mirando hacia la izquierda marca la nueva dirección de la Federación Socialista Asturiana.

Hasta el último voto vale

La competencia se prevé tan ajustada que hasta el último voto se antoja imprescindible. Y aquí es donde entra en juego otra variable decisiva: el hecho de que, como la izquierda, la derecha asturiana también aparece fragmentada. No solo ya en la rivalidad entre PP y Ciudadanos, sino también por la presencia de Foro, con tres escaños en la Cámara regional. Una bolsa de apoyos que, incluso si mengua como esperan los populares, puede resultar crucial en unas elecciones que podrían decidirse por un puñado de papeletas. Pero, a día de hoy, las relaciones entre los populares y el partido que preside Cristina Coto no son las mejores.

Ambas formaciones concurrieron a las últimas generales en coalición electoral y el resultado fue satisfactorio, según el análisis de sus direcciones. Pero desde entonces ha habido varios enfrentamientos sonados: la lucha por la paternidad del discurso de supresión del impuesto de Sucesiones, el apoyo del PP a los presupuestos socialistas de 2017 que Foro nunca compartió... Se han visibilizado muchas discrepancias y la sintonía ha sido poco habitual.

A día de hoy, la reedición de ese acuerdo en el ámbito regional está lejos. En el PP gustan de evidenciar su desinterés, ven menguado el potencial electoral de Foro y excesivas sus previsibles exigencias y vuelcan sus ataques en la alcaldesa forista de Gijón, Carmen Moriyón, a quien se ha situado en las quinielas para la candidatura regional. En Foro, mientras, apuntan a la actitud del Ministerio de Fomento y sus «incumplimientos» del acuerdo electoral sobre el AVE asturiano como escollo que complica una posible negociación. Es un hecho que hay mar de fondo, pero también lo es, y así lo apuntan algunas fuentes, que en la actitud de ambas partes hay mucho de «pose» y que habrá o no coalición en función de las necesidades electorales del momento.

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