«Las desigualdades sociales son una amenaza para la construcción europea»

Karl-Heinz Lambertz en la cámara asturiana. / ÁLEX PIÑA

Karl-Heinz Lambertz, presidente electo del Comité de las Regiones: «Tenemos que ser más activos en las condiciones de las de las futuras relaciones entre Reino Unido y la UE»

CAROLINA GARCÍA OVIEDO.

Karl-Heinz Lambertz sabe que en Europa hay muchas cosas aún por mejorar; defiende una organización más social, -esa idea centrará la cumbre prevista para el 17 de noviembre-, apuesta por nuevos sistemas de riqueza para mejorar las cifras de desempleo que dejó la crisis, y advierte que no basta con suprimir las fronteras internas, sino que hay que completar las infraestructuras y buscar sistemas jurídicos, además de reforzar las barreras externas.

Una Europa más social

«Debe ocuparse del pilar económico y del social»

Lambertz continúa la línea de los 16 representantes de los parlamentos europeos y defiende una Europa más social. Explica que ya desde su origen, mientras la Europa económica ha hecho muchos progresos, la dimensión social ha estado bajo la responsabilidad de los estados miembros. Esto supuso que los países con un mayor desarrollo social «invocaran la subsidiariedad», porque tenían miedo que se estableciera un nivel más bajo. Tras la crisis las desigualdades sociales aumentan y, junto a otros elementos, «constituyen una auténtica amenaza para la construcción europea». Ya lo decía, explica, el presidente de la Comisión Europea en 2006 cuando recibió el premio Carlomagno: «Si no conseguimos completar la unión económica que ya tenemos con una unión social, dentro de 10 años Europa va a desaparecer», recordó ayer. La solución «es dar a la UE un auténtico pilar social y abandonar la idea de que Europa se ocupe de la economía y de que el Estado de lo social. Europa tiene que hacer ambas cosas».

El empleo tras la crisis

«Necesitamos nuevos sistemas de riqueza»

Defiende el empleo como un pilar fundamental. Sabe que hoy en día hay «personas que trabajan, pero no tienen suficientes medios para vivir» y esto sucede, explica, «porque predomina la parte económica sobre la social». La solución es limitarlo con normas europeas. «Si queremos mantener un nivel alto de la gente hay que imaginarse nuevos sistemas de riqueza. Y si queremos tener éxito en ello hay que hacerlo conjuntamente con todo el continente europeo. Ningún país puede hacerlo solo».

Las fronteras y sus alternativas

«Hay que completar las infraestructuras»

Lambertz parte de que pese a que el continente europeo es uno de los más pequeños, es el que cuenta con mayor número de fronteras nacionales. «Si hacemos un 'zoom' observamos la enorme diversidad de Europa a nivel de sus regiones y con frecuencia las regiones son más antiguas que los estados nacionales». Explica que para suprimir lo más posible las fronteras interiores hay que «fortalecer las exteriores». Y para gestionar una Europa sin fronteras hay que invertir mucho: «Hay que integrar todo, completar las infraestructuras y buscar medios jurídicos».

Las consecuencias del 'Brexit'

«Creará nuevas fronteras y supone un problema»

Precisamente la salida de Gran Bretaña creará nuevas fronteras exteriores donde antes existían internas. Para Lambertz el 'Brexit' es un hecho desgraciado en sí mismo que ocupara, además, mucho tiempo que «tenían para «trabajar en otras asuntos. No sé cómo va a terminar esto», aclara. Al margen de lo que suceda, deja claro que desde CALRE están de acuerdo con la postura de Europa. «Queremos ser un puente de transmisión de hechos concretos. Tenemos que ser más activos en la segunda parte de la negociación, en las condiciones de las futuras relaciones entre Reino Unido y la UE».

El regreso de los nacionalismos

«Tenemos que redefinir el papel de la institución»

Recuerda que existen muchos eurófobos para los que Europa «es un fracaso» y defienden que hay «que volver al estado nación». Sin embargo, «no es la postura adecuada para un buen posicionamiento de cara a la Europa del mañana. Hay que reforzarla y llevar a cabo una reorganización profunda». En España existe además, añade, un elemento particular: «Una fuerte identidad nacional con una amplia diversidad regional y hay que encontrar el equilibrio. A ver qué pasa en octubre. Lo único que propugno es que alcancen un acuerdo entre ambas partes».

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