La dirección de IU censura la actuación de Llamazares y le insta a «defender» la coalición

Gabriela Álvarez, Ramón Argüelles y Alejandro Suárez, ayer, en la sede de IU en Oviedo. / P. LORENZANA

Descarta de momento medidas disciplinarias, aunque urge al portavoz a moderar su discurso público para evitar un conflicto interno

C. GARCÍA / A. SUÁREZ OVIEDO.

Enfado en la dirección de IU de Asturias con el proceder de Gaspar Llamazares pero, al menos de momento, ninguna consecuencia en forma de castigo. El coordinador, Ramón Argüelles, salió ayer a la palestra para tratar de taponar la herida abierta después de que el portavoz en la Junta General registrase como partido la plataforma Actúa, que impulsa junto a Baltasar Garzón, y al hilo de sus declaraciones públicas poniendo un límite a su compromiso con la coalición si cuaja su «disolución» en Podemos. «No compartimos ni el fondo ni las formas», remarcó Argüelles, molesto, emplazando a Llamazares a defender «el programa y las ideas» de IU y pidiéndole mesura en sus intervenciones para no debilitar los intereses de la organización.

La dirección de IU tenía prevista ayer una reunión precisamente para abordar el proceso de diálogo con Podemos, pero el devenir de los acontecimientos dejó esa cuestión en un segundo plano. A la cita se llegaba con los ánimos calientes, con algunos cargos y militantes pidiendo la apertura de un expediente a Llamazares e incluso su relevo como portavoz. También los sectores más duros de la dirección federal que pilota Alberto Garzón, partidario de la confluencia con Podemos y, por tanto, opuesto a Llamazares, están por la labor de apretar las clavijas al político asturiano. Pero la sangre no ha llegado al río. Gana, de momento, el intento por contemporizar y evitar una crisis.

Eso no quita para que tanto Argüelles como el secretario de Organización, Alejandro Suárez, mostraran su irritación. El primero habló de una situación «desagradable» que genera «desánimo» en la militancia y que «no puede volver a repetirse». El segundo, de un proceder que «no es admisible». A falta de que los tres se sienten hoy a una mesa para aclarar las cosas, lo que la dirección pide a Llamazares es mesura en sus intervenciones públicas y que su papel como líder de Izquierda Abierta -una de las múltiples fuerzas que conforman IU- o como impulsor de Actúa no distorsione su discurso como portavoz en la Junta. Debe, dijo Argüelles, «defender las ideas y el programa» de IU y no cuestionarlo, y actuar en sintonía con la cúpula regional.

No parece que nadie, ni Argüelles ni Suárez ni Llamazares, estén por la labor de forzar una crisis en toda regla, así que da la sensación de que todo tenderá a apaciguarse. Parece que hay más ganas de guerra fuera -el secretario de Organización federal ha tildado de «desleal y deshonesta» la actuación del portavoz y ayer el coordinador en Andalucía, Antonio Maíllo, la calificó de «impresentable y desleal»- que en Asturias. A esas críticas respondió ayer el propio Llamazares ironizando con que «piden lealtad a IU los mismos que defienden superar IU para crear con Podemos un nuevo sujeto político». Añadió que «lealtad no es sumisión a un señor y sus dictados». Y precisó que seguirá compatibilizando su tarea de portavoz con su labor en Izquierda Abierta con el objetivo de «ampliar la izquierda».

El debate de fondo sigue siendo el mismo: si habrá confluencia con Podemos en Asturias en 2019. Argüelles reprochó a Llamazares que hable de «disolución» cuando, dijo, «no nos vamos a disolver». Sin embargo, el sector afín al avilesino Fernando Díaz Rañón echó en cara al coordinador que no haya movido ficha después de la consulta del pasado junio en la que la militancia defendió concurrir a las elecciones con la identidad y el proyecto de IU.

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