El reto independentista y las llamadas al diálogo copan el acto del Día de Asturias en la Junta

Pleno del Día de Asturias en la Junta General del Principado. /
Pleno del Día de Asturias en la Junta General del Principado.

El proceso soberanista copa un debate que evidencia de nuevo las dificultades para que la izquierda pacte en el Parlamento regional

Andrés Suárez
ANDRÉS SUÁREZOviedo

Se habló de Asturias, y mucho, en el pleno institucional del Día de Asturias que se celebró esta tarde en la Junta General. Se habló de pactos, de la necesidad de que la izquierda consiga llevar a la práctica la mayoría teórica de 28 escaños que suma en la Cámara. También de la posibilidad de que en 2018 se repita el acuerdo presupuestario de PSOE y PP, una tesis que los populares azuzan sin disimulo. Pero se habló, sobre todo, de Cataluña. El proceso soberanista y el frenético discurrir de los acontecimientos coparon las intervenciones de los portavoces parlamentarios, que evidenciaron una preocupación común, lo que está por venir con el referéndum independentista ya convocado para el 1 de octubre, pero también posiciones discrepantes respecto de cómo afrontar el problema.

La necesidad de compatibilizar dos cuestiones de tanto calado en los discursos hizo que el pleno fuera inusualmente largo y denso. Fue reiterativo en el tiempo dedicado a la política asturiana, marcada por el bloqueo que vive la Junta y por extensión el Gobierno desde el inicio de la legislatura por la incapacidad de la izquierda para ponerse de acuerdo y por la insuficiencia numérica de la derecha para ser alternativa. Y de las intervenciones de esta tarde no se puede deducir que nada vaya a cambiar. Y fue intenso en la parte centrada en Cataluña, con una amplia coincidencia respecto de la necesidad de hacer frente al reto independentista -todos los grupos se posicionaron al respecto y solo Podemos esquivó el debate- pero con posiciones encontradas a la hora de pensar en cómo salir del atolladero.

Cataluña preocupa, y mucho, a los partidos asturianos. Cada cual enfoca el debate con su propia óptica. El PSOE, por ejemplo, con mesura y sin excesos. “El golpe de fuerza perpetrado en el Parlamento catalán no puede provocar otra cosa que reforzarnos en nuestras convicciones constitucionales y respaldar las acciones que, de forma consensuada, se arbitren ante el órdago del independentismo”, dijo su portavoz, Marcelino Marcos Líndez, el mismo día en que Mariano Rajoy y Pedro Sánchez se reunían en Madrid para escenificar una respuesta común al reto independentista. La portavoz y presidenta del PP, Mercedes Fernández, se quedó en la convicción de que España “será capaz de seguir avanzando” a pesar de este obstáculo y “saldrá favorecida”.

Pero los discursos dejaron claro que, más allá de identificar de forma común el conflicto catalán como el principal obstáculo a encarar, las posiciones políticas de cada uno a la hora de afrontarlo presentan muchas aristas, innumerables matices. Podemos, la tercera fuerza política de la Cámara, se puso de perfil y obvió el asunto. Al portavoz de la formación morada, Emilio León, cuyo partido sufre una brutal quiebra interna en Cataluña, apenas se le pudo leer una alusión muy velada cuando, hablando del Principado, señaló que el objetivo de su partido es trabajar para que Asturias “pueda declararse independiente de corruptos y sinvergüenzas”.

Son, y así quedó claro esta tarde, muchos los matices que impiden un posicionamiento común. El portavoz de IU, Gaspar Llamazares, llamó a huir tanto de las soluciones estrictamente judiciales como de las “dinámicas unilaterales” y reclamó “espacio para el diálogo y la política”. Mucho más beligerante, la presidenta de Foro, señaló que en Cataluña “no hay nada que pactar, menos aún un referéndum que pide una parte que quiere decidir sobre el todo”. También Ciudadanos, a través de Nicanor García, elevó el tono para hablar de “golpe contra la democracia” y pedir unidad de todas las fuerzas para impedir que el “referéndum ilegal” se celebre. Las diferencias se escenificaron además en reproches velados entre las partes. Por ejemplo, las dudas que Ciudadanos mostró respecto de la posición de Podemos -aunque sin citarlos por su nombre- en el debate o la ironía de Foro al referirse al criterio de nación del nuevo PSOE. “Por muchos desvaríos políticos y ocurrencias semánticas que otros difunden y que chocan frontalmente contra la esencia misma del concepto de nación, no hay más nación que España y Asturias no es de peor condición que Cataluña, Euskadi y Galicia”, zanjó Coto.

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