División en las agrupaciones del PSOE sobre la gestión de la ejecutiva de Fernández

Un momento de la asamblea de la agrupación socialista de San Martín del Rey Aurelio, ayer. / JUAN CARLOS ROMÁN

Langreo y San Martín se suman a Oviedo en el rechazo, mientras el 'sí' se impone en Siero, Lena, Parres o Castrillón | Destacados dirigentes del 'sanchismo' asturiano se posicionan en defensa del informe de la dirección para propiciar un clima de distensión en el partido

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

El PSOE asturiano camina hacia su inminente congreso, el que proclamará a Adrián Barbón como secretario general, pisando sobre un suelo muy frágil. Las heridas abiertas en este año de batalla interna son profundas y aunque se constatan esfuerzos por propiciar una cierta distensión, el escenario es aún muy voluble. Una realidad que se puede certificar en las asambleas que las distintas agrupaciones socialistas celebran estos días para preparar el cónclave, en las que, entre otras cosas, se somete a debate la gestión de la ejecutiva saliente, la que encabeza Javier Fernández. Oviedo abrió la espita del debate al rechazar el pasado lunes el balance de la dirección, una tesis a la que ayer se sumaron dos organizaciones con tanto peso interno como Langreo o San Martín del Rey Aurelio. Una posición que se equilibra con el 'sí' mayoritario que se pudo escuchar en Siero, Lena, Parres, Castrillón o Gozón.

La precariedad de los equilibrios se puede comprobar en el hecho de que a la vez que se alcanzan acuerdos en unos ámbitos, como sucede con el consenso mayoritario en las listas de delegados al congreso o en la preparación organizativa del mismo, se discute a cara de perro sobre el informe de gestión presentado por la ejecutiva de Fernández. No es esta última una cuestión menor porque una cascada de críticas a la labor de la dirección en estos años no sería la mejor fórmula para preparar un cónclave que permita encarar el futuro desde una posición de cierta unidad.

Es verdad que lo sucedido el lunes en Oviedo, cuando la agrupación, aunque con una participación modesta, expresó un rechazo rotundo a la gestión de la ejecutiva, contaminó el ambiente en las filas socialistas. Tanto que se esperaba con mucho interés el resultado del resto de asambleas -todavía habrá alguna mañana, algunas tan significativas como Gijón y Laviana- para saber si esa tendencia continuaba, con las consecuencias que eso pudiera tener. Al final hubo de todo. Agrupaciones de tanto calado como San Martín del Rey Aurelio o Langreo se posicionaron con contundencia en el 'no'. En el primer caso, 36 votos contrarios, 11 favorables y 4 abstenciones; en el segundo, 21 contrarios, 12 favorables y 18 abstenciones. La gestión de la dirección, sin embargo, fue respaldada en un buen número de agrupaciones, caso de Siero, Lena, Castrillón, Parres, Gozón o Cangas de Onís.

Que afines a Pérez no defendieran la gestión de Fernández despierta suspicacias entre los partidarios de Barbón

Más luces que sombras

Pero el desarrollo de la jornada tuvo elementos significativos. Lo fue, por ejemplo, el hecho de que destacados dirigentes próximos a Adrián Barbón se posicionasen en sus asambleas en favor de la gestión de Fernández. Así lo hicieron, por ejemplo, Gimena Llamedo en Parres, Roberto García Morís en Siero o Daniel Sánchez Bayón en Lena. O, en otros casos, proclives a evitar el rechazo, caso de María Fernández en Langreo, que se decantó por la abstención. En todos los casos, con mensajes similares, en el sentido de destacar que pese a lo sucedido en el último año la labor general de la dirección tiene más luces que sombras y en un intento, además, por estimular un clima interno de distensión y calma. Un discurso, el de las luces por encima de las sombras, que por cierto ha esgrimido en más de una ocasión el propio Barbón.

En algunas asambleas sorprendió el hecho de que personas afines a la candidatura de José María Pérez, rival de Barbón en las primarias y teóricamente más afín al 'javierismo', no saliesen a defender en público la gestión del también presidente del Principado. Hubo quien entre los afines a Barbón interpretó este movimiento como un intento de embarrar la situación e incentivar que el 'no' se impusiese, calentando así el tiempo precongresual. Desde este sector, por su parte, se enmarcó esa renuncia a tomar la palabra en la negativa a participar en una pelea perdida de antemano que no tenía otro objetivo, según estas fuentes, que castigar a quienes han perdido las primarias.

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