La división en la izquierda amenaza con otros dos años de bloqueo político en Asturias

Gaspar Llamazares, Marta Pulgar y Ovidio Zapico, ayer, en un momento del pleno. / MARIO ROJAS

Podemos e IU responden con recelo y desconfianza a la oferta de acuerdos del Gobierno

Andrés Suárez
ANDRÉS SUÁREZGijón

Nada hace pensar que esta segunda mitad de la legislatura vaya a ser diferente a la primera. No se ven en el espectro de la izquierda asturiana gestos de sintonía o acercamiento, todo lo contrario. El Gobierno de Javier Fernández ha puesto sobre la mesa una oferta de grandes acuerdos que no ha despertado ningún entusiasmo en los potenciales aliados, con una diferencia respecto de los meses precedentes: al recelo y la desconfianza habitual de Podemos se ha sumado también esta vez IU, inmersa en un progresivo alejamiento del PSOE. El devenir de la historia apunta a otros dos años de bloqueo, salvo que el parón estival y los acontecimientos que están por venir -el congreso regional de los socialistas, en otoño- modifiquen de alguna forma el panorama.

A la espera de que el Gobierno traslade de forma oficial a Podemos e IU su oferta de diálogo, los grandes asuntos esbozados por Fernández -presupuestos, fiscalidad, regeneración democrática, la situación política de Gijón...- parecen terreno abonado a la discrepancia. Pero el Ejecutivo está dispuesto a abrir ese melón. Por dos razones. Primero, porque sostiene que es la forma de dar vida a la legislatura y alcanzar objetivos concretos que redunden en beneficio de Asturias. Y segundo, porque no está dispuesto a asumir el coste del desgaste inherente a la parálisis y el bloqueo de la situación política. Está resuelto a poner a las otras dos fuerzas de la izquierda en la tesitura de explicar por qué rechazan pactos favorables a la región y sus ciudadanos.

El problema para el Ejecutivo es que la situación no le es favorable, comenzando por sus problemas internos, con un congreso regional en otoño en el que se dirimirá el liderazgo del PSOE asturiano. Tanto Podemos como IU lo saben y exprimen esa circunstancia. El secretario general de la formación morada, Daniel Ripa, habló ayer de un Gobierno «atrincherado» que mira más a sus cuitas internas que al bien de Asturias. Ripa ve al gabinete en una situación «cada vez más insostenible» y, lejos de querer pactar, entiende que va «en dirección contraria al entendimiento».

Podemos insta al PSOE, como gesto de buena voluntad, a desatascar la ley anticorrupción

Difícil, atendiendo a estas reflexiones, que Podemos esté por la labor de dar oxígeno a un PSOE debilitado, por más que Ripa pidiese, como gesto de buena voluntad negociadora, que el Gobierno desbloquee la ley anticorrupción atascada en la Junta General para demostrar que va en serio en sus intenciones de diálogo. Como también es complicado doblar el brazo de IU, que ha virado hacia una posición mucho más exigente con el Gobierno, al que el portavoz, Gaspar Llamazares, ve sumido en una «inercia» de oferta de pactos «sin contenido» que no lleva a ningún lado.

La cuestión es que ni Podemos ni IU son favorables a entenderse con el PSOE pero tampoco son capaces de sortear las diferencias que les separan. Si el miércoles el coordinador de Izquierda Unida, Ramón Argüelles, llamó a tender puentes con la formación morada para sumar 14 diputados y forzar un giro a la izquierda del Gobierno, ayer Ripa enmarcó esa reflexión en la situación interna de la coalición -que hoy vota sobre el mantenimiento de su identidad en las elecciones de 2019- y dio largas a la misma. También Llamazares puso un matiz al discurso de Argüelles al rechazar, en velada alusión a la actitud de Podemos, apuestas políticas basadas en «la rabia y la confrontación».

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