El empresario que simuló besar a Teresa Rodríguez dice que le hizo «una broma» porque «es de Cádiz»

La portavoz de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez. / EFE

Manuel Muñoz asegura que no se la hubiera gastado si la dirigente de Podemos «hubiera sido de Checoslovaquia»

CECILIA CUERDOSevilla

Manuel Muñoz Medina, el empresario que hace un año acorraló y simuló besar en la boca a Teresa Rodríguez, dirigente de Podemos Andalucía, aseguró este viernes ante la jueza que todo fue una broma y que la hizo porque la diputada autonómica es de Cádiz.

"Si hubiera sido de Checoslovaquia, no se la gasto", aseguró, recordando que en los carnavales gaditanos las chirigotas hacen comentarios jocosos por ejemplo con el Rey y el monarca "no se enfada y lo admite como una broma solamente". Rodríguez ha reaccionado asegurando que "ya me está ofendiendo por dos cosas: por ser mujer y por ser de Cádiz".

Muñoz Medina, empresario sevillano vinculado al mundo de los muebles y que tuvo que dimitir como vocal de la Cámara de Comercio por este episodio a finales del pasado año, estaba llamado a declarar este viernes ante el juzgado de Instrucción 11 de Sevilla, donde se investiga la denuncia formulada por la dirigente morada.

La Fiscalía asumió esta denuncia y, tras apuntar que se buscó pisotear la dignidad de la dirigente política, entendió que los hechos podrían ser constitutivos de un delito contra la libertad sexual o de atentado a la autoridad, dado que Rodríguez es diputada en la Cámara autonómica.

Asimismo, considera que por "el designio que se supone perseguido por el denunciado y por las circunstancias concurrentes", dicho acto podría tener encaje en el artículo 173.1 del Código Penal", referida a los delitos contra la integridad moral y prevé incluso penas de prisión.

El empresario, sin embargo, se mostraba esta mañana "feliz y contento" porque "no he hecho nada". Según ha explicado la defensa de Rodríguez, durante su breve comparecencia judicial se ha declarado inocente e incluso ha dado una nueva versión de lo ocurrido. Así, según este empresario, "nunca llegó a empujar" a la diputada, y su mano "nunca llegó a tocar la boca de la parlamentaria".

"Allí no pasó nada, y fue solo una broma de mal gusto", dijo, dando por hecho que al ser oriunda de Cádiz, la diputada debía tener más sentido del humor. No obstante, reiteró sus disculpas a Rodríguez, asegurando que le pedirá perdón "las veces que haga falta porque se ha sentido ofendida, si hace falta voy personalmente a Cádiz". Ya en el momento en que la diputada autonómica denunció los hechos, Muñoz Medina pidió disculpas por la "broma" y la achacó a que llevaba encima "copas de más" porque habían estado ese mediodía celebrando una comida de Navidad.

La defensa de la dirigente de Podemos Andalucía reprochó al término de la vista que "podemos seguir tomándonos a broma este tipo de violencia sobre las mujeres", subrayando que "se trata de una cuestión pura y dura de machismo". Así, insistió en que la parlamentaria sufrió semejante humillación y vejación "por su condición de mujer, única y exclusivamente". Y lamentó que el asunto se hubiera podido zanjar antes si el empresario reconociera los hechos. "Podríamos haber llegado a un acuerdo, a una reparación simbólica y aquí paz y después gloria", apunto, lamentando que se tenga que hacer un espectáculo público de una situación tan fea y horrible".

El incidente se produjo el 26 de diciembre de 2016 cuando, al finalizar la inauguración de una exposición en la Cámara de Comercio de Sevilla, el responsable de éste órgano insistió a Rodríguez en que subiera a conocer la planta noble del edificio. Al acceder a esta parte, el empresario salió de una de las estancias para presentarse y, en presencia de varias personas más que no reprendieron la actitud de su compañero, se abalanzó sobre la diputada, acorralándola contra la pared y poniéndole la mano sobre la boca para simular besarla.

La Fiscalía asumió a la denuncia de la líder de Podemos Andalucía el pasado mes de marzo, al entender que "el propósito principal que anima al autor es el de pisotear la dignidad de la persona ofendida con un acto de contenido claramente sexista, que pretende demostrar y alardear de una repudiable e indefendible idea que preconiza la primacía del hombre sobre la mujer, obligando a ésta, para su propia humillación y vituperio, a sentirse sometida sin remedio a ese poder y a ese imperio".

Fotos

Vídeos