«Escenificando divisiones entre la izquierda damos aire a la derecha»

Ramón Argüelles pasea por las calles de Mieres, donde reside. / J. M. PARDO
Ramón Argüelles pasea por las calles de Mieres, donde reside. / J. M. PARDO
Ramón Argüelles - Coordinador general de Izquierda Unida Asturias

«La prórroga de los presupuestos es una equivocación de quienes no los aprobaron. No eran las mejores cuentas, pero sin duda era mejor que no tenerlas»

DANIEL FERNÁNDEZ GIJÓN.

Ramón Argüelles nunca deja de hacer autocrítica. Por eso, y pese que la coalición que dirige, IU Asturias, firmó un pacto con el PSOE para apoyar los presupuestos de 2018, que las cuentas hayan sido prorrogadas por la falta de acuerdos de «toda la izquierda» es «un fracaso total». Por ello, el coordinador general de Izquierda Unida en Asturias, que en noviembre cumplió un año al frente de la organización, lanza un mensaje al resto de partidos progresistas: «O empezamos a alcanzar acuerdos, o corremos el riesgo de que la derecha tenga más del 50% de los diputados en las próximas elecciones».

-¿La prórroga presupuestaria es la prueba de que la división en las izquierdas asturianas es mayor que lo que se pensaba?

-Es, sobre todo, una equivocación. Porque siempre serán más cosas las que nos unen, que las que nos dividen. Y sobre todo porque escenificando divisiones entre la izquierda damos aire a la derecha. Si no somos capaces en una legislatura de ponernos de acuerdo, que nadie se sorprenda si la derecha saca más escaños en las próximas elecciones.

-¿Por qué apoyaron este presupuesto?

-Tenemos que partir de que no era el mejor presupuesto. Pero aún no siéndolo, es mucho mejor que no tenerlo. Los más de 4.000 millones que contemplaba mejoran ostensiblemente lo que había. Era un presupuesto en el que se tuvieron en cuenta propuestas nuestras, especialmente en materia de lo social. Por eso lo presentamos a nuestras bases y nuestros camaradas nos dijeron que aún no siendo el mejor presupuesto, es mejor que no tenerlo.

-El acuerdo se firmó con la FSA, no con el Gobierno.

-Seamos sinceros: no teníamos excesiva confianza de que el presidente Javier Fernández atendiera nuestras propuestas y por eso optamos por un acuerdo con la FSA para ir más allá. Que no fuera solo una negociación para el presupuesto, sino para que lo que quedaba de legislatura la FSA diera un giro hacia la izquierda.

-Un acuerdo con la FSA que, sin embargo, no encontraron ustedes con Podemos.

-En septiembre pusimos en marcha lo que llamamos hoja del cambio con Podemos, con lo que perseguíamos forzar al PSOE a dar un giro a la izquierda a sus políticas. Invitamos a Podemos y así empezamos con el impulso de una ley de emergencia social. La primera sorpresa que llevamos fue cuando en las negociaciones presupuestarias nos dijeron que querían ir solos, que nada de ir con IU y que querían una negociación bilateral. Eso, bajo nuestro punto de vista, es un error, porque no es lo mismo negociar 9-14 -los diputados de Podemos y PSOE, respectivamente- que 14-14 -IU tiene cinco-. Aún así, nosotros mantuvimos nuestra idea de oposición activa y negociadora y por eso negociamos con este Gobierno y con la FSA.

-¿Entiende que las diferencias sobre la gratuidad del ciclo de 0 a 3 años haya sido el problema por lo que Podemos no apoyó los presupuestos?

-Ellos hablan de un 0-3 años universal. Y eso es un problema, porque este ciclo no está presente en todos municipios. Por lo tanto, si lo queremos poner en marcha en toda Asturias no nos queda otra que privatizarlo, llegar a conciertos. Y eso IU no lo quiere. Este acuerdo llevaba aparejado la gratuidad para las rentas familiares inferiores a 30.000 euros y para el resto una bonificación del 50%, que creo que está bien. No quiero meterme en casa de otros, pero creo que esta oferta que se hizo es adecuada.

-La formación morada argumentaba que con dos millones se podría poner en marcha la gratuidad el próximo curso.

-Es trampa lo de los dos millones, como decir que solo lo querían para los niños que estaban ya matriculados. ¿Y con los que se matriculasen a lo largo del año? ¿Tendrían que pagar, entonces? Me sorprende que pasemos del todo a la nada de forma tan rápida: si inyectamos esos 2 millones, aprobamos; si no los damos, no. Negociar, muchas veces no es salir con el 100% de demandas, pero negociar sí es para que esas cuentas sean mejores que las iniciales. No quiero meterme en casa de nadie, pero el veto condicionado a esos dos millones no sé si será verdad o no. Ellos deben explicarlo.

Presupuestos «sociales»

-¿Cuál fue la aportación de IU en los presupuestos rechazados?

-Sobre todo en materia de servicios sociales. Se ampliaban en no menos de 40 millones más que el año pasado las partidas para este área, como salario social o medidas de emergencia. Fue nuestra prioridad. En el acuerdo con la FSA van dos leyes, la de emergencia y la de derechos y garantías de los ciudadanos. También los planes de empleo, que serán, desgracidamente, muy necesarios todavía en Asturias.

-¿Se mantendrá ese acuerdo firmado con la FSA y el Gobierno a pesar de la prórroga presupuestaria?

-El acuerdo estaba vinculado a los presupuestos, pero una vez que el barco está hundido tenemos que intentar rescatar lo máximo posible. Y aquí la actitud de IU será la misma: propositiva y negociadora. Hay cosas que se pueden salvar, a través de enmiendas y de leyes. Lo que se ha demostrado es que cuando la izquierda trabaja, tenemos logros.

-Podemos invitó al Gobierno a presentar nuevos presupuestos antes de marzo.

-¿Y eso va tener garantía o vamos a seguir perdiendo el tiempo? Yo realmente garantizo que la gente de IU se dejó los sesos en estas negociaciones, hubo concesiones, también del PSOE, y hubo muchas reuniones. Para llegar a lo del viernes, ¿qué visos hay de que sea sincera la invitación de Podemos? No lo sé, creo que no se ve mucha voluntad para llegar acuerdos. Si la hubiera, los presupuestos se habrían aprobado el viernes. Creo que hay que ir más al grano y dejar de marear la perdiz.

-El portavoz de Podemos en la Junta General se refirió a ustedes durante las últimas semanas como la muleta del PSOE.

-Llevamos muchos años siendo la muleta de la gente más necesitada. Somos la muleta para que las cosas queden plasmadas en el BOPA, no somos la muleta del postureo.

-¿La posibilidad de un acuerdo político Podemos-IU se descarta ya?

-No se quisieron sentar a negociar con nosotros, nos dijeron que no éramos necesarios. Las puertas, no obstante, siguen abiertas. Necesitamos el acuerdo de las izquierdas para que la gente que menos tiene no quede desamparada. Sería un fracaso de todos si alguien se muere este año en Asturias por no poder pagar la luz.

Acuerdos con Podemos

-¿Y un acuerdo electoral de cara a los comicios autonómicos y municipales de 2019?

-Por los escenarios que hay ahora no parece que vayamos por buen camino en ese sentido. Nosotros mantenemos la puerta abierta, pero no tiene sentido plantearse cosas de última hora si en un año no ha habido nada. La última palabra la tendrán los afiliados, pero siempre con la máxima de que IU debe estar en esas elecciones con identidad propia, como los militantes decidieron en junio pasado.

-¿Qué balance hace de su primer año de gestión al frente de la coalición?

-IU está pasando por un buen momento. Las últimas incorporaciones a la dirección creo que nos harán más fuertes y nos harán tener mayor capacidad de trabajo. Una IU fuerte será mejor para cualquier cosa que se dé mañana. Tenemos que empezar a elaborar el programa electoral con todas fuerzas sociales y consensuar listas con el objetivo derecha no saque más del 50% de los diputados.

-¿Cuál es la relación con la dirección federal?

-Cordial y de colaboración, como siempre.

-¿Si el coordinador general apuesta por repetir el modelo de convergencia con Podemos, IU Asturias valoraría presentarse a las elecciones generales en solitario?

-La prioridad es Asturias y nosotros no estamos en una línea de ruptura, sino de sumar espacios. Pero pase lo que pase, serán los militantes los que decidan el modelo de presentarse.

-¿El relevo en la FSA hace más fácil los acuerdos con los socialistas?

-Debería ser más fácil. La nueva dirección de la FSA ha demostrado que quiere ir más allá que el Gobierno de Fernández.

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