«Las escuelas y la Iglesia han sido la correa de transmisión del 'procés'»

Gregorio Morán, ayer, en Oviedo. / PABLO LORENZANA
Gregorio Morán, ayer, en Oviedo. / PABLO LORENZANA
Gregorio Morán - Periodista

«Aplicar el artículo 155 era lo que tocaba. Si Rajoy llega a pasarse dos pueblos, sería un escándalo y si se quedaba corto, también»

DANIEL FERNÁNDEZ OVIEDO.

Gregorio Morán (Oviedo, 1947) ha sido un 'rara avis' en esa especie remanso de paz en el que vivía Cataluña y que ha saltado por los aires en las últimas semanas. El periodista ovetense fue un oasis en el 'procés', plantando cara a los independentistas durante décadas desde sus 'Sabatinas intempestivas' en 'La Vanguardia'. Con su pluma como única arma, y con un lenguaje claro, sin cortapisas, fue descuartizando uno por uno los postulados de un independentismo que hizo de lo incierto su bandera. El pasado mes de julio, Morán fue despedido del periódico barcelonés al que había llegado en los noventa. Su culpa, destripar una hoja de ruta del secesionismo, una situación incómoda para el periódico catalán, que en ese momento coqueteaba con las tesis del PDeCAT. Gregorio Morán volvió ayer a Oviedo para presentar la revisión de un libro suyo, 'Miseria, grandeza y agonía del PCE', que acaba de ser editado.

-He leído su artículo 'prohibido'. Lo que contaba en él en julio se ha venido cumpliendo.

-Lo terrible es ser profeta en lo negativo. En gran parte se ha cumplido. Pero tampoco había que ser muy visionario. Dados los cimbreos del periódico y del periodismo en Cataluña, cuando te adelantas al tiempo de los tontos, lo pagas.

-¿Cómo es posible que se haya llegado a la situación actual en Cataluña?

-Hay responsabilidades compartidas. Creo que en Madrid no pensaban que se podía llegar tan lejos porque creo que no conocían o valoraban los interlocutores y la situación que se vivía allí. Y hay que volver a repetir cosas muy obvias, como el hecho de que la tradicional clase obrera charnega de Cataluña ha disminuido de forma considerable, pero han aparecido nuevas clases proletarizadas. Y en este sector, más en la vanguardia en la posición independentista son los profesores. Son 70.000 profesores a los que el mantra del «España nos roba y nosotros pagaremos mejor», ha funcionado.

-¿El 'procés' se ha construido en la escuela?

-Sí, ha tenido muchísimo que ver. Ha sido la correa de transmisión. Hay una especie de abducción a posiciones independentistas en la idea de que la patria nueva les va dar muchas mejores condiciones y la vieja patria se las iba a quitar. También fue importante el papel de la Iglesia, por ejemplo, que era supletorio, y ahora tiene el mismo protagonismo que el de los directores o profesores.

-¿Los partidos de izquierda han mirado hacia otro lado?

-En Cataluña se ha vivido un proceso de liquidación de la izquierda. No hay que olvidar que en las elecciones de 1977, Cataluña fue el único lugar de España donde la izquierda arrolló. Ahora, gran parte de esos votantes tienen posiciones absolutamente independentistas. La integración de la izquierda en las estructuras de poder de la Generalitat han sido muy fuertes.

-«Espanya ens roba» es bandera del independentismo, que por arte de magia se ha olvidado de las cuentas de uno de sus ideólogos, Pujol, en Andorra y otros paraísos fiscales.

-No hay que olvidar que cuando la UCD plantea equiparar lo que se llamaba el estatus del País Vasco y Navarra a Cataluña, fue Pujol el que dijo que no porque quería ser él la única vía de poder real. Más que un virrey era un 'padrino' y hay muchos aspectos de la sociedad catalana que están muy bien relatados en las películas de mafiosos. Pero es que el máximo representantes de la catalanidad, Jordi Pujol, era un delincuente. Él y su familia entera. En las manifestaciones independentistas no aparece Pujol, se habla de la Gürtell, del PP,.. Pero es que oigan, ustedes tienen el marrón en casa.

-¿Cómo se arregla la situación catalán?

-Esto es muy difícil. Primero hay que saber el cómo, el qué y el cuándo. Y luego, cuánto se va a tardar en salir y cómo se restañan las heridas. El resultado electoral del 21 de diciembre puede ser similar.

-¿Está rota la sociedad catalana?

-Hay un fraccionamiento y lo notas en la vida cotidiana. Hay amigos que desaparecen, conversaciones que no se pueden mantener en familia... Son cosas cotidianas que eran impensables hace unos años que existieran.

-¿Es supremacista el independentismo catalán o integrador, como afirman los partidos soberanistas?

-Estos partidos mantienen el discurso típico del autoritarismo. En el momento en el que arañas una sociedad sale lo peor. Las sociedades se vuelven muy primitivas cuando se vuelven defensivas y en la catalana esa parte independentista está muy a la defensiva y por lo tanto una de las características de una actitud de defensa está en la agresividad y en mantenerse supuestamente unidos.

-¿Ha sido acertada la aplicación del artículo 155 por parte del Gobierno de España?

-El 155 era lo que tocaba. De todas maneras, a balón pasado es muy fácil hacer los análisis. Si Rajoy llega a pasarse dos pueblos más, hubiera sido un escándalo, si se queda corto sería también un escándalo... Es muy difícil medir. Se necesita una perspectiva política más amplia.

-La aplicación de ese artículo llevará consigo una reforma de la Constitución, como han pactado PP y PSOE. ¿Es lo correcto en estos momentos?

-Ahora hay que demonizar la Constitución del 78. Pero viendo como están las cosas, mejor que ni la toquen... ¡Y mira que yo fui crítico con cómo se llevó a cabo la Transición! Hubo momentos para reformarla, pero no es el momento oportuno abrir la caja de los truenos teniendo abierta otra. Creo que los partidos políticos, sin excepción están manejados por gente muy frívola y la frivolidad significa falta de experiencia. Falta fuste.

-Y mientras tanto, Puigdemont en Bruselas...

-Y creo que tal y como van las cosas no volverá hasta pasadas las elecciones. Y entonces ya sí que será mucho más surrealista. Decía Tarradellas que se puede hacer todo menos el ridículo, pues no, se puede hacer el ridículo. Claro que sí. Otra cosa es que se haga mal.

-Dicen PDeCAT, ERC y la CUP que están muy unidos, pero se presentan en solitario al 21-D.

-La cárcel es lo único que les une a todos. Mi experiencia me dice que la cárcel cansa, aunque sea de oro.

-¿Qué piensa cuando algunos los llaman presos políticos?

-Cuando uno escucha esa frase, o que la Guardia Civil es una fuerza de represión, o aquella mujer a la que le habían todo los dedos de la mano. Creo que esa gente debe pasar por un juez, además de por un psiquiátrico, obviamente.

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