Las exigencias de Podemos en el presupuesto alimentan el pesimismo en el PSOE

El portavoz de Podemos, Emilio León, conversa con el diputado Andrés Fernández Vilanova, ayer, en el pleno de la Junta./A. PIÑA
El portavoz de Podemos, Emilio León, conversa con el diputado Andrés Fernández Vilanova, ayer, en el pleno de la Junta. / A. PIÑA

La formación morada no quiere dejarse enredar en un «baile de cifras» y pide medidas concretas, pero sus grandes propuestas ponen al Gobierno en una posición muy delicada

A. SUÁREZ

Podemos no va a poner fácil el acuerdo presupuestario y el Gobierno y el PSOE lo saben. El partido morado no quiere entrar en la táctica negociadora que afea a los socialistas, que según sus responsables pasa por mover cifras arriba y abajo sin que ello suponga la garantía de cumplimiento de los compromisos adquiridos, y pide medidas concretas, tangibles. El problema es que buena parte de las mismas –1.000 nuevas plazas en sanidad, suprimir Gispasa...– son muy difícilmente asumibles por el Ejecutivo. Forzado a negociar a dos bandas con partidos a los que no puede sentar a una mesa, Podemos e IU, en el seno del PSOE se analiza el escenario con pesimismo, aunque sin cerrar ninguna puerta.

Para el Ejecutivo el escenario es endiablado. La negociación con IU se mueve en unos cánones más tradicionales y aunque las diferencias son notables –los impuestos ambientales, el asturiano, la sanidad o la I+D+i– en las filas socialistas se ve margen para el entendimiento. Las partes se conocen, ya han llegado a acuerdos con anterioridad y la coalición lleva meses haciendo bandera del discurso de la necesidad de acuerdos para evitar el bloqueo de la legislatura.

Pero con Podemos las cosas son diferentes. El partido morado no quiere saber nada de IU más allá de que la coalición bendiga el hipotético acuerdo que Emilio León y su equipo pudieran alcanzar con el PSOE. Pretende, además, que el Gobierno se moje, que no cree un enredo de cifras y partidas que se puedan mover de aquí para allá, y que asuma decisiones reales. Y da opciones: suprimir la empresa pública Gispasa, una política de ahorro anual de 105 millones en sanidad para crear un millar de empleos, una red gratuita de escuelas de 0 a 3... Podemos dice estar dispuesto a ceder en algunos terrenos, pero quiere que el presupuesto muestre una voluntad real de cambio en cuestiones sustanciales.

Encajar todas las piezas parece complicado. En el seno de Izquierda Unida hay quien apuesta abiertamente por un acuerdo ambicioso con el PSOE que refleje buena parte de sus principios y que ponga a Podemos ante la tesitura de alinearse con ese proyecto o con la derecha. En PSOE e IU hay voces que creen que el partido morado difícilmente irá más allá de una abstención, que en último caso podría ser suficiente para que las cuentas prosperasen, aunque también abundan quienes, pesimistas, no ven otro camino que la prórroga. «Sus propuestas son una carta a los Reyes Magos», resumía ayer un veterano dirigente.

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