El exvicepresidente Víctor Campos también desmiente a Costa

Ricardo Costa llega a la Audiencia Nacional. /Fernando Alvarado (Efe)
Ricardo Costa llega a la Audiencia Nacional. / Fernando Alvarado (Efe)

Admite que entregó «paquetitos» con dinero a la gerente, pero afirman que eran donaciones legales

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Mientras Francisco Camps desmentía en sede parlamentaria a Ricardo Costa, Víctor Campos, vicepresidente de la Comunidad Valenciana entre 2004 y 2007, hacía exactamente lo mismo en la Audiencia Nacional.

Como testigo en el juicio contra la rama valenciana de Gürtel, Campos negó de manera tajante que le confesara al exsecretario general del PPCV, como afirmó éste, que él fuera el interlocutor del partido con los empresarios que financiaban de forma ilegal a la formación, haciéndose cargo de parte de los gastos electorales. En esa misma línea, Campos también negó haberse reunido con el extesorero del PP, Luis Bárcenas, o con su antecesor, Álvaro Lapuerta en Valencia, para recoger el 'donativo' de un empresario.

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En su declaración Costa confesó que Campos le enseñó «un sobre con dinero en efectivo» que procedían de empresarios. El exvicepresidente de Camps sí que admitió haber manejado esos sobres (le denominó «paquetitos»), pero aseguró que era dinero de donaciones de «afiliados» o «responsables del partido». Ese dinero lo recibía en reuniones «comarcales» y, «en alguna ocasión» se los entregó a la entonces gerente, Cristina Ibáñez, «para que lo ingresase en la cuenta legal del partido correspondiente a las donaciones». En cualquier caso, explicó, era un proceso totalmente regular y permitido por ley.

Campos, como también hizo Camps en el Congreso, se presentó como un «político», alejado del día a día de las cuentas del PP y de las adjudicaciones de la Generalitat. Aunque reconoció que «seguramente» aparecería con algún cargo en el organigrama de la formación, en realidad no tenía una «participación activa» en el PP. Se dedicaba a la «coordinación política» y no tenía ninguna «delegación o competencia» en contratación de empresas para eventos electorales, por lo que difícilmente, dio a entender, podía ser el intermediario del PP para que los empresarios sufragaran esos actos, como apuntó en su confesión Ricardo Costa.

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