Los empresarios asturianos contra un separatismo «racista»

El presidente de la patronal asturiana tacha el desafío catalán de «falta de respeto» hacia el resto de la sociedad y alerta de sus efectos en el sector económico

C. GARCÍA/ A. COLLADO GIJÓN.

Empresarios y centrales sindicales asturianas siguieron ayer con atención las noticias que llegaban desde Cataluña. Con tristeza, pero con la esperanza de que hoy Gobierno central y Generalitat puedan iniciar un diálogo, el presidente de la Federación de Empresarios de Asturias (Fade), Pedro Luis Fernández, el secretario general de UGT, Javier Fernández Lanero, y José Manuel Zapico, secretario general de CC OO analizan lo ocurrido en Cataluña y sus posibles consecuencias.

«Es un día triste por muchas cosas y además trascendente para el futuro de España y de nuestra economía», explica el responsable de la Fade. Entiende el desafío catalán como «un separatismo racista donde hay un pueblo que se cree superior al resto de España» lo que demuestra «insolidaridad» y falta de respeto al resto del país además del «incumplimiento» de la ley. Tal y como ya adelantó hace unos días la patronal asturiana, Fernández insiste que «sin duda esta situación tendrá consecuencias para el crecimiento económico de toda España». Aunque el secretario general de UGT, Javier Fernández Lanero, confía en que hoy se pongan a negociar Generalitat y Gobierno central ya que tras lo sucedido ayer, «solo tiene una solución política a través de la negociación y no en los tribunales», puntualiza que las imágenes de ayer «dan muy mala imagen de España fuera del territorio». Y culpa de ello a ambas partes. Habla de «posiciones extremistas», del PP «que no quiere negociar, y de Cataluña que le da igual la ley». Por eso, hoy «o se sientan, negocian y acuerdan o va a ser muy difícil. Es una situación difícil y desde luego era más fácil de solucionar hace un par de años que ahora».

Por su parte, el secretario general de CC OO, José Manuel Zapico, defiende una vía democrática «que rebaje la confrontación y tensión» y anima a ambas partes a «reconducirse en la vía de la negociación». Culpa de la tensión «a las actuaciones policiales desproporcionadas de un lado y la vulneración del marco democrático del otro», que «no hacen más que retroalimentar el conflicto». Desde su punto de vista parece que «se actúa a disposición de la maquinaria electoral de aquellas opciones políticas que debilitan servicios públicos y recortan derechos».

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