La Federación de Pensionistas de CC OO informó a Rubio en 2003 de las irregularidaes

A. M. OVIEDO.

El presidente del Montepío de la Minería, Juan José Pulgar, guardaba un As en la manga cuando, hace ahora una semana, en el marco de la asamblea anual de la mutualidad, insinuó que Alberto Rubio -exsecretario general de CC OO y ahora presidente de la plataforma crítica con la dirección del Montepío- tenía «mucho que callar». La mutualidad tiene en su haber una resolución con fecha de junio de 2003 de la comisión ejecutiva de la Federación de Pensionistas y Jubilados de Asturias de CC OO. Está firmada por el entonces secretario de la federación y ya fallecido Julián Albor Astorga -quien era también miembro de la comisión regional del Montepío- y dirigida a la máxima autoridad del sindicato en Asturias, que en aquel momento era Alberto Rubio (pues ocupó este cargo entre marzo de 1996 y septiembre de 2004).

La misiva se hace eco de una resolución de la federación aprobada por «unanimidad» después de «valorar como muy negativa la gestión realizada por los gestores del Montepío y los indicios, cuanto menos irregulares», en todo el «lamentable» asunto relacionado con la compraventa de los apartamentos de Los Alcázares y Roquetas.

La federación requiere a la dirección de CC OO, encabezada por Alberto Rubio, que se exijan responsabilidades «sin ningún tipo de duda o vacilación», así como que imponga un «cambio radical en las formas y métodos de gobierno en esta entidad», añaden, «tan necesaria y según parece muy apetitosa para ávidos especuladores».

Pulgar ya no se muerde la lengua. «No puedo estar soportando en una asamblea que una persona pida transparencia y dimisiones cuando él tuvo una responsabilidad muy grave en todo esto como máximo responsable de CC OO en Asturias», concluyó.

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