Felipe en la intimidad

El Rey abre por primera vez las puertas de Palacio para mostrar su día a día más familiar, junto a la Reina y sus hijas Leonor y Sofía, con motivo de su 50 cumpleaños

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Son contadas las ocasiones en las que la Casa Real levanta la veda y muestra la faceta más íntima de Felipe VI, la de padre. Y los 50 años que este martes cumple el Monarca lo merecen. Con este motivo, el palacio de la Zarzuela ha compartido imágenes inéditas en las que se puede ver al Rey en su día a día más familiar junto a sus hijas. Como cualquier padre, don Felipe, siempre que puede, intenta desayunar o cenar con Leonor y Sofía, ayudarlas con los deberes y llevarlas al colegio. «Te lo sabes muy bien», se escucha al Monarca decirle a la Princesa de Asturias mientras en el coche repasa la lección camino de Santa María de los Rosales, donde en su día estudió Felipe VI y hoy lo hacen sus hijas. Ese día la heredera de la Corona tenía examen. A su lado, la infanta Sofía no pierde detalle de su hermana mientras intercambia con su madre alguna confidencia. La más pequeña de la Familia Real está preparando una función con sus compañeros de clase y doña Letizia, como una madre más, se interesa por saber cómo van los ensayos.

Los fines de semana, si la agenda lo permite, el Rey lo dedica a la familia. Aprovecha para llevar a la Princesa y a la Infanta al cine, al cumpleaños de algún amigo, o almorzar con ellas. «Sopla hija», se oye decirle a su primogénita que se acaba de quemar la lengua mientras comía. Que por cierto, es zurda, según se aprecia en las imágenes distribuidas por Casa Real. Los objetivos de las cámaras de la Zarzuela nos han querido mostrar así otra estampa muy familiar: los cuatro sentados en torno a la mesa compartiendo mantel en el comedor de su residencia, con guiño asturiano incluido (la vajilla es de San Claudio), mientras charlan de lo que han hecho durante la semana. Una imagen hasta ahora nunca vista y que trata de acercarlos a los españoles como una familia más.

Los Reyes nunca han querido dejar la educación de sus hijas en manos de otros. Incluso cuando tienen algún viaje es la madre de la Reina, Paloma Rocasolano, la que se instala en su residencia de la Zarzuela para cuidarlas. Quieren para ellas una infancia lo más normal posible y ajena a su condición de miembros de la Familia Real. Y aunque hay quienes les acusan de ser demasiado restringidos con las apariciones públicas de ambas, el Monarca siempre contesta con un «ya habrá tiempo. Ahora que disfruten y sean niñas como todas las demás».

Aunque en ocasiones especiales siempre están a su lado. Lo estuvieron en la abdicación de su abuelo el rey Juan Carlos, en la proclamación de su padre como Felipe VI, en la apertura de Las Cortes, o en el Día de la Fiesta Nacional, una cita ineludible ya para ellas. Este año, además, han sido espectadoras de excepción en la grabación del discurso de Navidad del Monarca, el más personal de los que realiza durante el año y que escribe de su puño y letra.

Acompañadas por la reina Letizia, la Princesa de Asturias y su hermana no pierden detalle de todo cuanto sucede en el salón de audiencias del palacio de la Zarzuela. «Hablad bajito», les insiste su madre. Entre corte y corte se acercan a su padre para darle un beso y compartir con él alguna anécdota. Las muestras de cariño entre padre e hijas son constantes. «Pareces una chica», le dice Leonor al Rey, en alusión al maquillaje que lleva. Éste sonríe y le acaricia la mano. Al final se puede ver al propio Felipe VI abrazado a su primogénita visionando su discurso navideño y como al terminar ésta aplaude orgullosa.

Este tipo de sesiones fotográficas, tan comunes en las monarquías europeas, son un bien escaso entre nuestros Reyes. Don Felipe abrió por primera vez las puertas del Pabellón del Príncipe por su cuarenta cumpleaños. En esa ocasión, Casa Real distribuyó dos imágenes paseando por el jardín de la Zarzuela –Leonor en su triciclo y Sofía todavía en su cochecito- y leyendo para las pequeñas en uno de los salones de la casa. Cinco años después fue doña Letizia la que compartió un posado excepcional al cumplir cuarenta, unas imágenes -16 en total- entrañables en la intimidad de su casa y con la familia también como protagonista: los cuatro sonrientes en el sofá del jardín, leyéndoles un cuento a las pequeñas o la infanta Sofía durmiendo.

El siguiente posado no fue hasta 2015, con motivo del primer aniversario de la proclamación de Felipe VI. Los Monarcas quisieron compartir entonces con todos los españoles un trocito de su día a día con la Princesa de Asturias y la infanta Sofía. En las imágenes se puede ver a la Reina con sus hijas esperando la llegada del Monarca a pie del helicóptero tras pasar unos días en Alemania por motivos de trabajo.

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