Fernández rechazará el cierre de las térmicas y ofrecerá pactos para apuntalar la recuperación

El presidente del Principado, Javier Fernández, en un momento del debate sobre el estado de la región del pasado año. / MARIO ROJAS
El presidente del Principado, Javier Fernández, en un momento del debate sobre el estado de la región del pasado año. / MARIO ROJAS

Defenderá en el debate que comienza hoy las medidas de apoyo a la normalización del asturiano en el marco de su programa, que no contempla la oficialidad

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

El Gobierno asturiano chequeará en el debate sobre el estado de la región, que comienza hoy y se prolongará hasta el viernes, la salud de su programa político y las expectativas de poder desarrollarlo en la segunda mitad de la legislatura, con dos hitos clave por delante. A corto plazo, la aprobación o rechazo de los presupuestos para 2018. Y a medio plazo, las opciones de sortear el bloqueo que ha paralizado en estos primeros dos años la vida parlamentaria y que amenaza con extenderse al resto del mandato. En su discurso de apertura, el presidente destacará la evolución positiva de la economía y ofrecerá acuerdos a los grupos para tratar de apuntalar la recuperación. Javier Fernández también mostrará su frontal rechazo a la posibilidad de cierre de las centrales térmicas y singularmente a la pretensión de Iberdrola de echar ya el candado a su planta de Lada.

El anuncio de la eléctrica ha acentuado la preocupación del Ejecutivo regional por la situación del sector energético y en concreto por el futuro de las térmicas, en el marco de un debate que ya venía caliente tras la aprobación en el Congreso de una iniciativa de Unidos Podemos, que respaldó el PSOE, que planteaba adelantar a 2020 el cierre de las centrales. Una polémica que llevó al secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, a comprometer en Oviedo su respaldo al carbón, en el marco de su plan de transición energética.

Fernández aprovechará el debate para trasladar un mensaje de claro rechazo al cierre de las térmicas, singularizando su reflexión en la situación que vive la planta de Lada. El Ejecutivo teme las repercusiones negativas de estas políticas tanto sobre el sector industrial de la comunidad como sobre los tráficos portuarios, y ahí se enmarcará el posicionamiento del presidente.

Hará Fernández balance de la situación económica y destacará la mejoría experimentada en los últimos años, tanto en términos de crecimiento como de creación de empleo. Sostendrá que la región se ha enganchado a la locomotora de la recuperación y defenderá la necesidad de buscar acuerdos que permitan apuntalar ese avance. Hará especial hincapié en la importancia de sacar adelante los presupuestos de 2018 por la importancia que supone contar con unas cuentas de nuevo cuño frente a un escenario de prórroga, y hará un llamamiento a Podemos e Izquierda Unida, con quienes ya hay abiertas negociaciones, al entendimiento.

Pero el emplazamiento al acuerdo se extenderá a otros ámbitos, en algunos de los cuales se incidirá en la necesidad de buscar el mayor consenso posible. Citará la gestión de los residuos o la apuesta por poner freno al declive demográfico de la comunidad. Pendiente está también uno de los proyectos normativos más importantes del Ejecutivo, que se arrastra desde hace años y que querría sacar ya adelante: la ley de transparencia.

Es seguro que en el debate saldrán asuntos candentes, caso de la oficialidad del asturiano. En su intervención inicial, el presidente defenderá las medidas de apoyo a la normalización de la llingua que ha puesto en marcha su Gabinete, caso del plan piloto para utilizarla una hora a la semana en una asignatura de cuarto de primaria, pero siempre dentro del marco de su programa electoral, que no contempla la reclamada oficialidad por la que sí apuesta, por contra, la nueva dirección de la FSA. En el Gobierno se da por seguro que los grupos sacarán a colación el asunto en la sesión del miércoles y que ahí sí habrá refriega.

Será un debate con novedades. Por primera vez Fernández no compatibilizará su cargo de presidente con el de secretario general de la FSA, puesto que ahora ocupa Adrián Barbón, que seguirá la sesión desde la tribuna de invitados. Un reparto de roles que a buen seguro será una de las estrategias de desgaste que utilizarán los grupos de la oposición.

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