El Gobierno concentra su inversión para obra pública en 2019 y 2020, años electorales

Tramo Doriga-Cornellana de la autovía del Suroccidente, inaugurado el pasado mes de diciembre. / DAMIÁN ARIENZA
Tramo Doriga-Cornellana de la autovía del Suroccidente, inaugurado el pasado mes de diciembre. / DAMIÁN ARIENZA

Para esos ejercicios tiene previsto acometer los accesos a los puertos, el tercer carril de la 'Y' y dar un impulso a la autovía a La Espina

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Será porque los plazos son los que son y porque la planificación así lo determina, como sostienen desde el PP, fuerza de gobierno en España, o por puro interés y cálculo político, como aventuran algunas fuerzas de la oposición. Pero lo cierto es que la previsión inversora a futuro del Ministerio de Fomento, recogida en el proyecto de presupuestos para 2018, concentra inversiones multimillonarias en las infraestructuras asturianas en los ejercicios de 2019 y 2020, ambos marcados -salvo adelantos sorpresivos- por convocatorias electorales: autonómicas el año que viene y generales el siguiente. A ese bienio confía el Ejecutivo de Mariano Rajoy el impulso definitivo, y en algunos casos la conclusión, de algunas de las principales obras públicas de la región, caso de la autovía del Suroccidente, los accesos a los puertos, la mejora de la red ferroviaria y el tercer carril de la autopista 'Y'.

Hay por delante un carrusel electoral de resultados difíciles de prever a estas alturas, en un clima político tan volátil. Primero llegan las autonómicas y municipales, en la primavera de 2019, y a continuación, y si no hay una sacudida del calendario, las generales de 2020. El primero de los plazos es inamovible. En cuanto al segundo, habrá que verlo. La previsibilidad que en el PP suelen atribuir a Mariano Rajoy es una baza a favor del agotamiento de la legislatura y de la convocatoria de los comicios en tiempo y forma. Pero con un panorama tan agitado, y sobre todo si el Gobierno no es capaz de sacar adelante los presupuestos para este año que negocia en el Congreso, nada es descartable. Ni siquiera el adelanto electoral. La planificación a varios años vista que suele acompañar al presupuesto del ejercicio en vigor, en este caso 2018, hace sospechar a los grupos de la oposición que el Gobierno prepara una estrategia de gasto público para los dos momentos electorales.

Desde el partido de gobierno, mientras, se razona que una parte de esos proyectos comienzan a ejecutarse ahora, y que eso explica que la partida asignada para este año sea inferior a las previstas para los ejercicios sucesivos, cuando estén en pleno desarrollo. Más allá de los análisis, lo cierto es que las cuentas contemplan un desembolso económico notable por parte de la administración central en las infraestructuras asturianas entre 2019 y 2020.

Autovía del Suroccidente

Hay algunos ejemplos muy notables. Para el tramo de la autovía del Suroccidente que debe prolongar el trazado actual desde Cornellana hasta Salas, una obra de envergadura con 7,3 kilómetros de longitud, Fomento presupuesta una cantidad relativamente modesta de 8,2 millones de euros para este año. Para el siguiente, el montante asciende a 17,2 millones, y se dispara hasta los 27,6 millones en 2020.

Aunque con cifras más ajustadas, lo mismo sucede con la segunda calzada entre Salas y El Regueirón. La evolución es igualmente al alza, pasando del millón de euros contemplado para este año a los cinco millones del siguiente y los siete millones de 2020. El coste total de esta obra es de 18 millones, por 99 millones del anterior tramo.

Algo similar ocurre con los accesos a los principales núcleos portuarios de la región. En el caso de El Musel, la alternativa de Lloreda-Veriña recibe 8,4 millones este año, 15,5 el siguiente y 13,1 el posterior. En cuanto al vial de Jove, los presupuestos de 2018 únicamente incorporan un gasto inicial de dos millones, con partidas mucho más cuantiosas en 2019 (20 millones) y 2020 (28 millones). Para los accesos al puerto de Avilés hay una evolución igualmente creciente: 400.000 euros, 20 millones y 40 millones.

El problema que plantea esta planificación presupuestaria es la realidad de su ejecución, habitualmente menor, lo que compromete el gasto que se puede afrontar en ejercicios posteriores. Esta es, de hecho, una de las críticas que realiza Foro, cuyo voto puede resultar decisivo para que las cuentas de 2018 salgan adelante en el Congreso. Hay dos ejemplos claros. Uno de ellos es el metrotrén, en Gijón. Para este año se repite la misma partida de 500.000 euros que ya se contempló en 2017 y que no se gastó, tal y como apunta el diputado nacional Isidro Martínez Oblanca.

Otro es la ronda norte de Oviedo, que el pasado ejercicio disfrutaba de una asignación de 500.000 euros de la que nada se sabe y que ahora pasa a ser de un millón de euros, con una previsión de un millón y cuatro millones en los dos años inmediatamente posteriores. Un escenario cuyo cumplimiento se antoja a estas alturas inviable.

Dudas sobre proyectos

Idénticas dudas afectan a otros proyectos de los que se viene hablando durante largo tiempo, pero en cuya ejecución real no todo el mundo confía. Así sucede con el tercer carril de la saturada autopista 'Y', que cuenta con 190.000 euros este año que deberían convertirse en dos y cuatro millones en los dos siguientes. Hay quien llama la atención sobre el hecho de que la asignación para 2018 es incluso menor que la de 2017, que fue de 253.000 euros.

Esta presupuestación al alza se observa en multitud de infraestructuras, tanto viarias (el desfiladero de La Hermida, entre otras) como ferroviarias (la renovación del puerto de Pajares, del trazado entre Gijón y Laviana y de la línea entre Pola de Lena y las principales ciudades del centro de la región). Baja, y resulta lógico que así sea teniendo en cuenta que los trabajos se encuentran en su recta final, la partida para la variante de Pajares: son 86,3 millones este año, por 52,8 el que viene y 9,3 ya en 2020, año en que la infraestructura debería estar definitivamente rematada.

Claro que este batiburrillo de cifras está vinculado, de forma inmediata en el caso de 2018, a que el Gobierno sea capaz de sacar adelante sus presupuestos. Y a estas alturas no está del todo claro que lo consiga, vista la influencia de Cataluña sobre el voto del PNV y el descontento de Foro con el proyecto.

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