La hipótesis de una prórroga presupuestaria en 2018 gana terreno en la Junta General

Adrián Barbón./
Adrián Barbón.

Un posible consenso choca con la desconfianza mutua de Gobierno y Podemos y el obstáculo que supone el veto de la formación morada a IU

ANDRÉS SUÁREZOVIEDO.

La negociación de los presupuestos regionales de 2018 apenas da sus primeros pasos y hasta finales de diciembre, fecha de la votación definitiva, queda todavía un mundo, pero las sensaciones iniciales no son buenas. En los pasillos de la Junta General, donde se comparten confidencias, se exploran opciones y se cierran reuniones, impera el escepticismo. Las cartas, entendidas como las grandes cifras del proyecto que ultima el Gobierno regional, aún no están sobre la mesa, pero el recelo entre los distintos actores implicados es notorio. La suma de votos del PSOE y Podemos bastaría para que las cuentas salieran adelante, pero ninguno se fía del otro. Por si eso fuera poco, la pretensión de la formación morada de dejar fuera del foco a IU no ayuda a facilitar las cosas.

Después de la primera ronda de contactos, el Gobierno ha iniciado una segunda que ha comenzado por IU y que la semana próxima incorporará a Podemos. La pretensión del Ejecutivo sigue siendo la misma: un acuerdo a tres bandas. Pero la operación se enfrenta a multitud de complicaciones. La principal, que la formación morada no quiere ver esa imagen de un pacto a tres, que representaría la fotografía del pacto de la izquierda que suele esgrimir el presidente del Principado, Javier Fernández, ni en pintura. Reclama una negociación de tú a tú con PSOE a la que en último término pudiera incorporarse la coalición, pero como añadido y no jugando un papel estelar en la operación.

La cuestión es que nadie se fía de nadie. El Gobierno no quiere dejar fuera a IU entre otras cosas porque fue la que facilitó la investidura de Fernández y porque ha sido su único apoyo parlamentario en la primera mitad de la legislatura. También porque recela abiertamente de Podemos y de la posibilidad de entrar en un diálogo cara a cara con Emilio León y los suyos del que estos se descuelguen a última hora, dejando la imagen de un fracaso político a cuestas.

Pero tampoco Podemos concede al PSOE un mínimo de confianza, en vista de la experiencia de años anteriores. Dudan sus responsables que el Gobierno de Fernández esté por la labor de aceptar los cambios profundos, que van más allá de las meras cifras, que reclaman para facilitar la aprobación de las cuentas. Piensan, además, que en el Ejecutivo no ven como un drama la prórroga y que su interés por el acuerdo es relativo.

El debate deja a IU en una posición intermedia. La coalición prefiere ignorar el mensaje de desdén de Podemos y mantendrá su apuesta por el acuerdo y el diálogo, frente al obstruccionismo que afea al partido morado. El impulso de impuestos ‘verdes’ –que León y los suyos ven irrelevantes– y un buen trato a sus ayuntamientos en la inversión son algunas de sus principales prioridades.

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