La movilización del 8-M y las pensiones azuzan el debate en la Junta General

La movilización del 8-M y las pensiones azuzan el debate en la Junta General
El presidente del Principado, Javier Fernández, ayer, en una de sus intervenciones en el pleno de la Junta. / PABLO LORENZANA

PSOE y Podemos avivan sus tensiones; Fernández ve bien una «cesta de impuestos» para cubrir «las necesidades de la Seguridad Social»

Andrés Suárez
ANDRÉS SUÁREZGijón

Con el debate catalán en segundo plano, coge fuerza el capítulo social. La movilización feminista del 8-M y las reivindicaciones de los pensionistas entraron ayer de lleno en el pleno de la Junta General. Fue a través de Podemos, que atizó a izquierda y derecha. Su portavoz, Emilio León, cargó contra las políticas en ambas materias de PP y Ciudadanos pero también contra el PSOE y el presidente del Principado, Javier Fernández, al que retó con un «si no quiere remar» para dar solución a estos problemas, «al menos no sea un escollo».

En el turno de preguntas al presidente de los viernes, León hilvanó el éxito de la movilización feminista con la «brecha» que constata entre hombres y mujeres en el cobro de las pensiones. Habló del «inmovilismo» del Gobierno central y del PP a la hora de afrontar estos problemas pero también apuntó al PSOE. De forma velada, afeó a Fernández que las políticas que hoy aplica Mariano Rajoy son posibles porque la gestora que presidió avaló su investidura. «Me gustaría oírle decir que Rajoy es la principal amenaza de las pensiones», zanjó.

En su réplica, el jefe del Ejecutivo aclaró que «no estoy de acuerdo con los planteamientos que está haciendo el PP». Defendió que las pensiones recuperen su capacidad adquisitiva y se vinculen al IPC. Y planteó una reforma del sistema que asegure su sostenibilidad por la vía de «generar empleo, más empleo de más calidad, eliminando tarifas planas y el empleo precario». Y, a partir de ahí, «si además hay que hacer una cesta de impuestos para poder dar cobertura a las necesidades de la Seguridad Social, también me parece bien».

Con distintas prioridades, a Fernández le metieron presión el resto de portavoces. La del PP, Mercedes Fernández, le culpó de situar al Principado a la cabeza de la presión fiscal en España. El presidente negó la mayor, apuntó que el Principado «no es un infierno fiscal, ni siquiera es un purgatorio», y lanzó a la dirigente popular dardos preelectorales. «Se ve usted amenazada por el forismo menguante y el naranjismo emergente», dijo en relación con el papel de Foro y Ciudadanos.

La presidenta de Foro, Cristina Coto, salió al quite y aprovechó para tildar a Fernández de «señor menguante» por la «retahíla de fracasos en su partido». También le afeó su «abandono» de las competencias de justicia, sobre todo en lo tocante a las infraestructuras, y la «falta de compromiso» de su Gobierno con su mejora. Desde Ciudadanos, Nicanor García atacó al Ejecutivo regional por lo errático, a su juicio, de su política en materia de formación profesional. «Hay un desfase entre lo que ofrece el sistema educativo y las necesidades de las empresas», reflexionó.

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