Villa se muestra «coherente, abordable y lúcido», aunque llora cuando habla del juicio

Villa se muestra «coherente, abordable y lúcido», aunque llora cuando habla del juicio
Villa, flanqueado por su esposa, María Jesús Iglesias, y su abogada, Ana García Boto. / MARIO ROJAS

Una nueva exploración forense acredita que el exlíder no presenta una «agravación» de su estado de salud y que habría podido someterse al proceso suspendido

Ana Moriyón
ANA MORIYÓNGijón

El estado de salud de José Ángel Fernández Villa no le habría impedido sentarse ayer en el banquillo de los acusados para responder por un presunto delito continuado de apropiación indebida, por el que la Fiscalía del Principado le pide cinco años de cárcel y el SOMA (la acusación) eleva la pena a seis.

El deterioro cognitivo que tiene diagnosticado el principal acusado en el 'caso Villa' no habría sido obstáculo para iniciar el juicio oral en la jornada de ayer, tal y como estaba previsto, si el proceso no hubiera sido suspendido por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial atendiendo a las reclamaciones de la abogada del propio exsecretario general del sindicato, Ana García Boto, y también del letrado Alfredo García López, que defiende al segundo acusado, Pedro Castillejo, quien fuera máximo responsable del Infide. Ambas defensas alegaron falta de tiempo para analizar la contabilidad del sindicato -a la que han tenido acceso recientemente- y su petición fue atendida por la sala a última hora, cuando ya todo estaba preparado para comenzar el juicio oral. Incluso la semana pasada se había sometido al exsindicalista a una nueva exploración médica para descartar que el deterioro cognitivo que tiene diagnosticado se hubiera agravado en los últimos meses, impidiéndole ello someterse a un nuevo interrogatorio y a un juicio que se iba a prolongar varios días.

Las dos médicas forenses que a principios de la semana pasada se trasladaron al domicilio del acusado en La Florida determinaron que «no se aprecia una agravación del estado» con respecto a la última evaluación forense llevada a cabo por el Instituto de Medicina Legal de Asturias el pasado mes de junio -en el marco de la instrucción del 'caso Hulla'-, por lo que podría haber sido oído en declaración ayer lunes. Una conclusión que se contradice con un primer informe forense de enero de 2016, en el que se resolvió que no estaba en condiciones para declarar, pero que posteriormente fue rebatido por un experto en neurología propuesto por el bufete Ontier, que defiende los intereses del SOMA, que interpretó que Villa «exageraba los trastornos» y motivó que meses más tarde tuviera que acudir a declarar.

El nuevo informe mental, al que ha tenido acceso EL COMERCIO, señala que el exsindicalista se presenta «lúcido, coherente y abordable», con una capacidad léxica y una comprensión «adecuadas», si bien responde a las preguntas que se le realizan de forma «lenta y pausada». Respecto a su nivel de conciencia, las forenses aprecian cierto grado de «somnolencia», pero destacan que en los temas que parecen de mayor interés para él, como el trabajo que realizaba, «responde de forma súbita y manteniendo atención». Incluso es capaz de utilizar la «ironía». Su memoria es «limitada» en recuerdos recientes y «mejor conservada» en acontecimientos de la vida pasada y muestra «llanto ocasional» cuando se le cuestiona sobre el proceso judicial en curso.

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