La Junta tumba los presupuestos y Asturias se expone a una larga precampaña electoral

Javier Fernández, Guillermo Martínez y Dolores Carcedo, ayer, con rostro serio, en un momento del pleno. / PABLO LORENZANA
Javier Fernández, Guillermo Martínez y Dolores Carcedo, ayer, con rostro serio, en un momento del pleno. / PABLO LORENZANA

PSOE y Podemos se echan las culpas de la prórroga: los socialistas ven una 'pinza' con la derecha y el partido morado acusa al Gobierno de «huir del acuerdo»

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Asturias vivirá en prórroga 2018, una vez que el proyecto de presupuestos del Gobierno de Javier Fernández ha naufragado definitivamente, y probablemente también 2019, teniendo en cuenta que en mayo de ese año hay elecciones y que se da por hecho que en los meses previos ningún partido va a estar por la labor de conceder un éxito político a los socialistas. Así que el escenario que viene se asemeja bastante a una precampaña permanente, cuyas grandes líneas comenzaron a esbozarse ayer en la Junta. PSOE y Podemos se lanzaron a la cara las responsabilidades del fracaso negociador, con IU presentándose como «izquierda seria» y con el PP erigiéndose en única alternativa a un «espectáculo dantesco».

El fracaso del presupuesto estaba cantado y la sesión plenaria solo sirvió para visibilizar la discrepancia y para poner voz y adjetivos al reparto de reproches. El contenido del documento, con una previsión de gasto de 4.485 millones de euros, queda reducido ahora a papel mojado, a la espera de que la Consejería de Hacienda amolde a la nueva realidad las cuentas de 2017, que se quedaron en 4.226 millones. El desencuentro sobre el futuro del modelo educativo de 0 a 3 años fue el obstáculo insalvable para un acuerdo que nunca llegó. Podemos, PP, Foro y Ciudadanos sumaron sus votos y las enmiendas de totalidad redujeron a la nada las cuentas de 2018.

El rechazo de los presupuestos tiene importancia en sí mismo, toda vez que la prórroga acarrea notables dificultades de gestión en forma de restricciones y retrasos, pero su trascendencia va más lejos. Anticipa, en primer lugar, una campaña electoral de prácticamente 17 meses que se presume intensa, con PSOE, Podemos e IU peleando por un mismo espacio a sangre y fuego. Y supone que la recta final de la legislatura estará marcada por la misma parálisis política que ha caracterizado la primera parte, lo que complica una resolución satisfactoria de asuntos clave para el futuro de la comunidad como la ley de transparencia, la política demográfica o la ordenación del área central.

La última sesión del debate presupuestario sirvió, oficializado el desencuentro, para que el Gobierno y el PSOE, por un lado, y Podemos por el otro, ajustasen cuentas. La consejera de Hacienda, que ha llevado las negociaciones, fue durísima al valorar el proceder del partido morado. Acusó Dolores Carcedo a sus responsables de hacer de la política «un juego» y de, «por preferir planteamientos de máximos, dejar a Asturias con mínimos». Apuntó además a uno de los flancos débiles del rival, el hecho de que esta vez, como ya ha sucedido en otras ocasiones, se posicione junto a la derecha para atacar al PSOE. Les afeó que hayan tomado como banderas reivindicaciones clásicas del PP, como el modelo de 0 a 3 esta vez o la reforma del impuesto de Sucesiones en el pasado. «Son cómplices de la derecha asturiana», añadió, remachando el mismo clavo, el portavoz socialista, Marcelino Marcos.

Podemos no se achantó. Su portavoz, Emilio León, defendió las cesiones de su partido en la negociación y lamentó que el PSOE eludiese un mínimo gesto, en el último momento la gratuidad del 0 a 3 para los niños ya matriculados, para propiciar un consenso. Vino a decir que los socialistas no quieren ni por asomo pactar con Podemos. «Aunque se lo pongamos fácil, huyen en estampida», zanjó.

El choque entre el PSOE y Podemos da margen al resto de formaciones para posicionarse ante lo que viene. IU, que alcanzó un acuerdo con los socialistas para sacar adelante las cuentas, tiene interés en presentarse como izquierda seria y negociadora, en contraposición con el partido morado, con el que la confluencia electoral para 2019 se aleja irremediablemente, y en ese contexto encaja el discurso de su portavoz, Gaspar Llamazares. El presupuesto no es el idóneo pero sí mejora el actual, reflexionó, crítico con Podemos por considerar incomprensible que sea capaz de apoyar las cuentas socialistas en Castilla-La Mancha y no en Asturias.

El PP, por su parte, interpreta que la refriega de una izquierda «impresentable y superficial» le extiende la alfombra hacia la Presidencia del Principado. Ahí se enmarcan los reiterados ataques de su líder, Mercedes Fernández, al Gobierno en general, a Javier Fernández en particular -«no está a la altura del cargo»- y a la nueva dirección de la FSA: «Son más viejos que Matusalén, en 2019 no sacan ni grupo parlamentario». También por la derecha hay competencia, con Foro pidiendo la dimisión del jefe del Ejecutivo o la convocatoria de elecciones y con Ciudadanos recalcando el escaso brío del proyecto presupuestario, con el que «ni se crece ni se crea empleo».

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