«No para de llegar gente. Esperemos que no nos metan a cuatro por camarote»

Uno de los camarotes en los que tendrían que convivir cuatro agentes. De momento, solo dos lo ocupan. / E. C.

EL COMERCIO describe las condiciones de alojamiento en los ferries de policías y guardias civiles desplazados a Cataluña: vacaciones suspendidas del 20 de septiembre al 5 de octubre, manutención únicamente resuelta en el barco y localizados las 24 horas

Cristina Tuero
CRISTINA TUEROGijón

No es extraño que tengan que desplazarse, pero las condiciones en las que se encuentran en estos momentos son 'especiales'. Cabría decir que 'peculiares'. O, incluso, sorprendentes. Uno de los agentes que ha sido desplazado a Barcelona cuenta a EL COMERCIO cómo es su vida y la de sus compañeros en el interior de los ferries en los que les han alojado el Ministerio del Interior y la Dirección General de la Policía. Lo hace con imágenes y con un video que muestra un camarote, que ahora ocupan dos personas a duras penas, pero «no para de llegar gente. Esperemos que no nos metan tres o cuatro por camarote». Una ocupación plena del minúsculo camarote significaría no poder ni siquiera deshacer las maletas que quizá tampoco tendrían hueco para estar en el interior.

Este agente forma parte del dispositivo extraordinario en Cataluña para que se cumpla con el mandato del Tribunal Constitucional de suspensión del referéndum convocado para el domingo 1 de octubre. Pero las condiciones de este dispositivo no dejan a nadie indiferente. Su relato a este periódico narra como este jueves les sacan de sus alojamientos en Barcelona, «hoteles donde residimos de forma habitual cuando somos desplazados», y les alojan en el ferry. «No son cruceros, como se ha dicho, son ferries italianos, viejos y con pocas comodidades. Son barcos para hacer una noche de viaje, no para vivir en ellos», afirma. ¿Y cómo es el interior? «Los camarotes no tiene armarios, solo dos perchas. En el barco no hay lavandería para nuestra ropa y las sábanas y toallas las cambian una vez por semana», explica.

«Estamos atracados en la zona franca del puerto, a unos seis kilómetros de cualquier bar o tienda para comprar lo básico y necesario. No hay transporte público y tenemos que estar localizados las 24 horas del día para salir pitando», continúa el agente. Los allí desplazados tienen las vacaciones suspendidas del 20 de septiembre al 5 de octubre, así como la jornada laboral vigente.

«Haremos las horas que hagan falta. Ya hemos hecho 20 horas en un solo día comiendo bocadillos y pizzas, todo ello pagado de nuestros bolsillos puesto que la manutención es solo en los ferry», concluye.

Fotos

Vídeos