Mercedes Fernández presiona al PSOE para que «rectifique» su postura sobre el asturiano

Mercedes Fernández, presidenta del PP de Asturias, interviene en la Junta General.
Mercedes Fernández, en la Junta General. / Mario Rojas

«La gente huye cuando se le impone un idioma que no conoce», argumenta la presidenta del PP de Asturias

Ana Moriyón
ANA MORIYÓNGijón

La polémica sobre el asturiano está en la calle y va en aumento, incluyendo el domingo una batalla de abucheos y aplausos en la ópera de Oviedo cuando se hacía uso de esta llingua, y esto también se palpa en la Junta. Esta semana se cierra el plazo para que los grupos parlamentarios definan su posición respecto al dictamen de la comisión propuesta por IU para el estudio sobre el uso del asturiano y el PP aprovechó para defender con especial vehemencia su postura, contraria a la cooficialidad, y presionar al PSOE, dividido en esta cuestión, para que «rectifique» sobre sus intenciones -aprobadas en el congreso del pasado mes de septiembre- de avanzar en esta línea.

El grupo socialista, de hecho, evitó esta mañana avanzar cual será su postura esta semana en la comisión. El diputado Marcelino Marcos Líndez respondió con un «es evidente», pero lo cierto es que no lo es tanto porque ésta es un cuestión que, precisamente, ha ahondado las diferencias entre el Gobierno del Principado y la FSA. Por una parte, tal y como recordó el propio parlamentario, el programa electoral socialista con el que Javier Fernández se presentó a las últimas elecciones no contempla la oficialidad, pero por otra parte existen «resoluciones congresuales» del partido para avanzar hacia ella, como también mencionó Marcos Líndez en referencia a la reforma estatutaria que plantea la FSA.

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Mercedes Fernández lamentó esta mañana el «cambio del PSOE», aunque cree que la formación que ahora lidera Adrián Barbón es consciente «de que se equivocaron», aunque «por cabezonería» no lo reconozcan y no den marcha atrás. Para la líder popular no existe una «cooficialidad amable», como plantea la FSA, y quiso advertir de las consecuencias sociales y económicas que, en opinión de su partido, supondría su aprobación. Sostiene que traerá imposiciones en la administración y en la universidad donde, vaticinó, podría disminuir el número de matrículas. «La gente huye cuando se le impone un idioma que no conoce», anotó Fernández, que insistió en que no es en absoluto una prioridad para Asturias, donde «se necesitan muchas cosas, pero no traductores». Añadió además que la imposición «artificial, no natural, de unas palabras que muy pocos usan en la actualidad» supondrá flaco favor a la región. Para el PP, como para Foro y Ciudadanos, es suficiente con la protección definida en la Ley de Uso del asturiano que recoge en la actualidad el Estatuto de Autonomía.

Pero poco tardaron en contestar a las vehementes palabras de la líder del PP tanto Podemos como IU. Ambos grupos coincidieron en reprochar a la diputada asturiana que su partido defendiera en Asturias unos planteamientos muy diferentes a los que mantiene en Galicia. Emilio León, portavoz de Podemos, lamentó además que Fernández utilizara este discurso para su precampaña electoral, mientras que Gaspar Llamazares, de IU, recriminó que se tratara de «contaminar» el debate sobre el asturiano con referencias al desafío soberanista catalán. Una cuestión con la que coincidió Cristina Coto, de Foro, que lamentó que se use esta cuestión como arma política mientras que Nicanor García, de Ciudadanos, advirtió del alto coste que supondría.

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