PDeCAT y ERC aprietan a Puigdemont y la CUP para evitar elecciones

Varios independentistas, durante una protesta./Afp
Varios independentistas, durante una protesta. / Afp

Republicanos y nacionalistas piden generosidad y celeridad para desencallar la investidura

CRISTIAN REINOBarcelona

El independentismo está ante uno de sus momentos más delicados desde que el proceso soberanista arrancó en 2012. JxCat, Esquerra y la CUP obtuvieron la mayoría absoluta en las pasadas elecciones del 21-D, aunque siguen sin poder investir a un presidente de la Generalitat. La Cámara catalana debía haber celebrado este lunes el pleno para la elección de Jordi Sànchez, pero entre el veto del Supremo y el de la CUP, el ex de la ANC ya difícilmente será investido.

Por ello, el PDeCAT y ERC piensan ya en el plan C, que podría ser Jordi Turull, Josep Rull, Marc Solsona o incluso Quim Torra. Ambas formaciones han reclamado a Junts per Catalunya celeridad para desencallar la investidura y evitar elecciones. «ERC sigue tratando de conseguir un acuerdo de forma inmediata, puesto que este país no puede esperar más, necesita un gobierno urgentemente», afirmaron los republicanos. «Todo el mundo debe ser tan generoso como el PDeCAT y poner el bien colectivo por delante», para «desbloquear de una vez por todas» la situación y que haya «lo antes posible» un Gobierno, afirmaron los nacionalistas.

De momento, el candidato sigue siendo Jordi Sànchez, a la espera del Supremo y de la reunión que celebrará miércoles en Bruselas el grupo de JxCat. ERC no lo pone en duda, si bien tampoco se compromete a esperar si los recursos judiciales se prolongan demasiado. Marta Pascal, del PDeCAT, reconoció este lunes que «no hay ningún otro nombre sobre la mesa» como presidenciable, pero también recordó a Puigdemont que si se plantea otro aspirante lo tendrá que «consensuar».

Aunque el reloj de la legislatura sigue parado -Cs y PSC han presionado hoy a Torrent para que lo active- y los independentistas, en función de lo que diga el Constitucional, podrían permanecer sine die buscando un candidato de consenso, las prisas empiezan a apretar. El problema con el que han topado los secesionistas es que son cuatro actores y cada uno de ellos tiene estrategias distintas. La situación de bloqueo pesa en las ejecutivas y el fantasma de la repetición electoral cobra fuerza. La cuestión es que la llave del desbloqueo la tienen en estos momentos el expresidente de la Generalitat y la CUP y ambos ya han afirmado públicamente que no tendrían problema en ir a nuevas elecciones.

Ante el veto de los anticapitalistas a investir a candidatos neoconvergentes (Turull y Rull lo son), JxCat y ERC podrían hallar una salida si Puigdemont y Comín, ambos en Bruselas, renunciaran a sus escaños. En ese caso, las dos fuerzas secesionistas podrían lograr una investidura en segunda ronda sin los votos a favor de la CUP.

Desde el PDeCAT señalaron hoy que esta posibilidad ya se ha puesto sobre la mesa durante las negociaciones, pero que el expresidente de la Generalitat y el exconsejero de Salud se niegan en rotundo. «Esa vía es casi imposible», aseguraron fuentes nacionalistas. Más difícil aún sería convencer a la CUP para que apoye a un candidato propuesto por JxCat, salvo que el programa de gobierno propuesto sea muy radical, lo que perjudicaría la defensa de los dirigentes encarcelados.

Peligro real

En consecuencia, fuentes del PDeCAT reconocieron este lunes por primera vez que la amenaza de elecciones es «real». Y advirtieron de que el independentismo podría perder la mayoría absoluta en una repetición electoral.

El riesgo de elecciones es tan fuerte que el PDeCAT y Puigdemont han iniciado una pugna por la marca JxCat. El exalcalde de Girona movió ficha el sábado pasado, al afirmar que las siglas con las que se presentó a las pasadas elecciones deben convertirse en un «movimiento político» estable. El partido heredero de Convergència se defendió ayer y replicó que reeditar JxCat es una decisión que corresponde al PDeCAT. Hasta en cuatro ocasiones, Marta Pascal reivindicó el papel del PDeCAT como eje central de JxCat. «No es planteable que se pida que renunciemos a este activo político, nadie puede cuestionar el bagaje que representamos», remató.

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