La FSA planea una remodelación profunda de su lista autonómica

El líder de la FSA, Adrián Barbón, en un acto conmemorativo del Día de la República en Gijón. /PALOMA UCHA
El líder de la FSA, Adrián Barbón, en un acto conmemorativo del Día de la República en Gijón. / PALOMA UCHA

La nueva dirección de Adrián Barbón, a un paso del control absoluto del partido con la candidatura al Principado para 2019 al alcance de la mano

A. SUÁREZ OVIEDO.

La nueva dirección de la Federación Socialista Asturiana, con Adrián Barbón al frente, está a un paso de asumir un control casi absoluto de la organización. El último peldaño que queda por subir, el liderazgo de la candidatura al Principado en las elecciones autonómicas de la primavera de 2019, es cada vez más accesible a medida que se desinflan las opciones del sector crítico, donde imperan dudas crecientes respecto de la conveniencia de presentarse a las primarias de junio. Barbón, cuya alternativa solo está pendiente de confirmación oficial, encabezará una lista electoral que experimentará una profundísima renovación, con dosis muy pequeñas de continuismo.

El camino que ahora viene por delante está milimetrado. Convocatoria de las primarias para junio y confirmación de la candidatura de Barbón, que se da por segura después de que Pedro Sánchez le señalase como su apuesta. El único margen de incertidumbre tiene que ver con la decisión final de los críticos, sumidos en un proceso de debilitamiento interno -bajas crecientes en sus filas, el obstáculo de retar al secretario general, la convicción de enfrentarse a una derrota segura...- y con muchas dudas respecto de la conveniencia de dar o no la batalla. El clima actual es de pesimismo.

Todo apunta, pues, a que Barbón competirá como cabeza de cartel del PSOE en la cita electoral de 2019, al frente de una candidatura que experimentará una intensa renovación. Es verdad que la relación entre la nueva dirección de la FSA y el grupo parlamentario ha sido relativamente tranquila en estos primeros meses de convivencia, lejos de la tormenta que algunos esperaban. «Quizá alguien creía que llegaríamos como un elefante en una cacharrería, relevando al portavoz, por ejemplo, pero no ha sido así», anota un dirigente de la nueva mayoría. Pero eso es una cosa y otra bien distinta, la realidad de lo acontecido en la etapa reciente.

Y es un hecho que el grupo parlamentario respaldó en bloque a Susana Díaz frente a Pedro Sánchez en las primarias federales y a José María Pérez frente a Barbón en las posteriores regionales, en dos procesos internos que han dejado heridas que en muchos casos siguen abiertas. Como lo es, también, que tanto desde el sector mayoritario como desde el crítico conceden que es lógico que el candidato quiera rodearse de un equipo de trabajo que le sea afín. Otra cosa es que se discrepe en el alcance que deba tener la renovación y en la posibilidad de integrar las distintas sensibilidades internas.

A nadie escapa que hay miembros del grupo parlamentario con los que la dirección de la Federación Socialista Asturiana mantiene una relación fluida. Es el caso del portavoz, Marcelino Marcos Líndez, o la consejera de Hacienda, Dolores Carcedo, también diputada. A ambos se les ha visto en distintos actos organizados por el partido en estas últimas semanas y son perfiles bien valorados por Barbón y la nueva mayoría socialista.

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