Podemos asume la fórmula exigida por Errejón para las primarias de Madrid

Podemos asume la fórmula exigida por Errejón para las primarias de Madrid

El entorno del secretario de Análisis Estratégico avisa aun así de que todavía hay que negociar detalles para garantizar que él se presente

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Las primarias de Podemos en Madrid se harán de golpe, como exigía Íñigo Errejón para presentar su candidatura. Nada de una votación para elegir ahora al cabeza de cartel y otra más adelante para formar las listas, lo que podría dejarle al frente de un proyecto ajeno. La dirección regional de la formación aprobó ayer el reglamento que regirá la elección de los aspirantes a los comicios de 2019 y asumió, tras una votación del Consejo Ciudadano Autonómico, una fórmula de elección simultánea, lo que por otro lado venía siendo habitual. Su esperanza es poner así fin a la trifulca interna vivida la semana pasada con el líder madrileño, Ramón Espinar, y el propio Errejón como principales actores. Pero no está claro que todas las aguas vayan a volver a su cauce.

El viernes acaba el plazo para inscribir las candidaturas y el secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político no garantiza aún, según su entorno, su participación. Tras su derrota en Vistalegre 2, Errejón acordó con Pablo Iglesias centrarse en Madrid, pero, según se encargó de recordar el jueves, ese acuerdo implicaba tener autonomía sobre el proyecto y el diseño de la campaña. Y a juicio de los suyos lo aprobado ayer no es suficiente.

El texto «asume que el/la candidato/a ganador/a podrá designar un comité de campaña de su confianza y dirigir la misma en colaboración con el Consejo Ciudadano Autonómico de Podemos pero con autonomía». Tanto la dirección estatal como la regional sostienen que eso zanja el asunto. Pero los próximos a Errejón replican que aún es necesario definir mejor algunas cuestiones y abogan por seguir negociando en los próximos días.

Más control

El exnúmero dos de Podemos, por ejemplo, quiere tener voz y capacidad de decisión sobre las alianzas electorales a las que se pueda llegar y sobre el nombre con el que concurrirá su candidatura a la Asamblea de Madrid. A juicio de la dirección, eso implica poner en sus manos un poder excesivo en detrimento de la organización.

El tira y afloja, pues, parece lejos de desaparecer. Otra cosa es la capacidad que unos y otros tengan para mantenerlo en el ámbito privado sin grandes aspavientos. El pasado jueves, Iglesias estalló al ver que una vez más la bronca interna eclipsaba cualquier aportación que pudiera hacer el partido. «Ni media tontería con asuntos internos», clamó después de que Errejón advirtiera de que no aceptaría el inicial plan oficialista.

Tanto Iglesias como Espinar, en todo caso, ya se han tragado un sapo. El reglamento, por otro lado, también contempla una fórmula que, según la dirección, atiende la exigencia la portavoz parlamentaria de Podemos en Madrid, Lorena Ruíz-Huerta, de que las candidaturas minoritarias cuenten con posiciones de salida en las listas.

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