Podemos encarece su apoyo al presupuesto: 1.000 plazas en sanidad y eliminar Gispasa

Emilio León y Javier Fernández se cruzan en los pasillos de la Junta General./Pablo Lorenzana
Emilio León y Javier Fernández se cruzan en los pasillos de la Junta General. / Pablo Lorenzana

Las escuelas de 0 a 3 años, motivo de fricción: el Gobierno acepta ir a un modelo público pero con financiación mixta y la formación morada reclama su gratuidad

Andrés Suárez
ANDRÉS SUÁREZGijón

Podemos abre la negociación presupuestaria pinchando allí donde más duele al PSOE. El pleno de la Junta aprueba mañana el dictamen de la comisión de investigación sobre las listas de espera sanitarias, que saldrá adelante con el apoyo de todos los grupos salvo el socialista, y la formación morada quiere trasladar a las cuentas de 2018 las conclusiones recogidas en el citado informe. Reclama, en concreto, la creación de un área de gestión responsable en el ámbito de la sanidad y una «centralización real» de las compras que facilitaría, según sus cálculos, un ahorro anual de 105 millones de euros. Dinero que se destinaría a la creación de 1.000 plazas en el sector que minimizarían los actuales retrasos en el servicio de salud. Demanda asimismo la liquidación de la empresa pública Gispasa (Gestión de Infraestructuras Sanitarias del Principado).

La estrategia de Podemos pone en aprietos al Gobierno. No es coincidencia que, al menos en público, el partido morado focalice sus exigencias presupuestarias en el capítulo sanitario a la par que en el Parlamento se vota un dictamen crítico con la gestión de las listas de espera por parte del propio PSOE y del mismo Ejecutivo de Javier Fernández. En medios parlamentarios se entendía ayer con claridad el mensaje: si alguien en el gabinete regional o en las filas socialistas piensa que el acuerdo le va a salir barato, «que se olvide».

Todo apunta, pues, a una negociación muy compleja y enrevesada como las de los últimos años, que acabaron fracasando. El planteamiento de Podemos hace muchísimo hincapié en la sanidad. Esos 105 millones de euros de ahorro anual que estima servirían para incrementar la plantilla del servicio de salud en un millar de profesionales. Suficiente, anotó el portavoz parlamentario de la formación, Emilio León, para contribuir a reducir las listas de espera «que en estos momentos sufren más de 120.000 asturianos».

Pero la propuesta no se queda ahí y pisa otro callo doloroso para el PSOE, que tiene que ver con la situación de Gispasa. La supresión de esta empresa pública, creada en 2003 para gestionar la construcción del HUCA en Oviedo y del nuevo hospital de Mieres, lleva tiempo en la mente de Podemos, que ya llevó una propuesta de disolución a la Junta General que fue rechazada. León emplaza al Gobierno a apoyar ahora esa iniciativa como prueba de «determinación política», de voluntad de acabar con algo que considera un ‘chiringuito’ y que «genera costosas ineficiencias, por lo que ya debería haber sido desmantelado». Otra prueba a los socialistas, que nunca han sido partidarios de prescindir de este ente y que en su momento cifraron el coste de la medida en 44 millones.

Pero no es el capítulo sanitario el único punto de fricción. Hay otros problemas. Hay diferencias en la forma de combatir la corrupción, a la espera de ver si en la Junta General los partidos son capaces de alcanzar un acuerdo sobre la ley de transparencia que ahora mismo se tramita. Y también en el ámbito educativo y, en concreto, sobre el futuro de las escuelas de 0 a 3 años.

La propuesta del Ejecutivo

Sobre la mesa hay un planteamiento del Ejecutivo que contempla una doble actuación. Por un lado, impulsar, por la vía de incluir más dinero en el presupuesto de 2018, la consolidación y extensión de la red de centros. Por otro, y pensando ya en el medio plazo, impulsar un modelo de gestión pública regional que ponga fin a las actuales deficiencias y distorsiones y que contemple una financiación mixta: pública y de las familias. Un paso adelante con el que el PSOE pretende atraer al acuerdo a Podemos e IU.

Pero esta posición es, al menos a día de hoy, insuficiente para el partido morado, que reclama un modelo «gratuito». Podemos, sostiene su portavoz parlamentario, quiere en este y otros terrenos pruebas de un «cambio de actitud» del Gobierno y que los posibles cambios «no se limiten a un mero baile de cifras».

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