IU y Podemos instan al PSOE a dar ya pasos hacia la oficialidad del asturiano

Llamazares plantea aprovechar la comisión que ya funciona en la Junta; el viraje socialista provoca recelo en el resto de grupos parlamentarios

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

El viraje del PSOE en su posición sobre el asturiano, pasando del rechazo frontal a la oficialidad que ha mantenido durante años a abrir una rendija por la que avanzar hacia ese objetivo, ha reavivado un debate de profundo calado que ayer bullía en la Junta General. El movimiento fue muy bien acogido por IU, histórica defensora del reconocimiento de la llingua, y Podemos, partidarios ambos de comenzar a dar pasos para recorrer ese camino. Entre el resto de los grupos, cada uno con sus razones y matices, predomina el recelo hacia la actitud de la nueva dirección socialista.

El giro adoptado en el 32 congreso de la Federación Socialista Asturiana no es menor. Habrá que ver en qué se concreta, porque el asunto es sensible y delicado, pero supone, desde luego, un primer paso después de años de 'no' tajante a la oficialidad bajo el mandato de Javier Fernández. Es, como mínimo, un gesto de fuerte carga simbólica, a la espera de ver cómo se aborda el debate en adelante. Tanto IU como Podemos no quieren que ese anuncio se quede en una mera declaración que se pierda en el tiempo y son partidarios de avanzar.

El más claro en ese sentido fue el portavoz de la coalición, Gaspar Llamazares, que planteó comenzar por reflejar ese posicionamiento en la comisión que para abordar el presente y el futuro del asturiano ya funciona en la Junta General. Sería un primer paso a partir del que luego caminar hacia una reforma del Estatuto de Autonomía, necesaria para materializar la oficialidad.

El portavoz de Podemos, Emilio León, celebró por su parte que la FSA dé los primeros pasos para «subsanar el bloqueo» a la oficialidad del asturiano que, lamentó, ha marcado su posición política en los últimos años, aunque instó a que ese nuevo posicionamiento no se quede en papel mojado.

La alusión de Llamazares al Estatuto tiene su miga. En un análisis teórico, la suma de los escaños de PSOE, Podemos e IU permitiría superar la mayoría de tres quintos necesaria para que una reforma prospere en la Junta General. Otra cosa es que ese escenario, tan a corto plazo, no tenga demasiados visos de realidad hoy, con la cantidad de frentes abiertos en la política nacional y regional y la evidente incomodidad que tal discusión generaría entre el partido y el Gobierno. No parece que nadie quiera llegar tan lejos ahora, aunque sí son factibles esos primero avances a los que hacía referencia el portavoz de IU.

En el resto del arco parlamentario el renovado mensaje del PSOE sobre el asturiano genera recelo. Muy evidente en el caso del PP, cuyo secretario general, Luis Venta, opinó que, «con la que está cayendo», abrir el melón de una reforma estatutaria está lejos de las prioridades que hoy tiene la comunidad. Venta defendió que fue el Partido Popular el que impulsó la ley de normalización y uso del asturiano y que, por tanto, su posición de defensa de la cultura propia no está en discusión, pero precisó que, a juicio de su formación, los intereses de la sociedad asturiana van hoy por otro camino.

Alegría en la Academia

También Foro y Ciudadanos aportan sus matices. La portavoz de los primeros, Cristina Coto, indicó que su partido lleva la oficialidad en el programa electoral pero no como una decisión improvisada sino como el recorrido final de un camino con estaciones intermedias -normalización, uso...- por las que aún no se ha transitado. Tienen además que darse «las circunstancias políticas y el consenso necesario» para hacer tal apuesta, algo que, bajo su criterio, no se produce todavía. Un discurso con el que coincidió el portavoz de Ciudadanos, Nicanor García, para quien «no es el momento» de llegar tan lejos sin haber cubierto antes otras etapas previas en el uso de la llingua.

El movimiento de la FSA fue celebrado por la Academia de la Llingua, que se ofreció a tender puentes entre los partidos para alcanzar el consenso necesario que permita aprobar una reforma estatutaria que incluya la oficialidad, en el marco de un «bilingüismo social equilibrado entre asturiano y castellano».

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