Los préstamos del Estado ahorran 538 millones a las arcas del Principado

Los préstamos del Estado ahorran 538 millones a las arcas del Principado

Asturias ha recibido 1.586 millones de los mecanismos de liquidez del Gobierno central en los últimos cinco años

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Los mecanismos de liquidez habilitados por el Gobierno central en los tiempos más duros de la crisis supondrán un ahorro para las arcas del Principado, durante todo el tiempo de vida de los préstamos, de 538 millones de euros. Es el cálculo que hace el Ministerio de Hacienda en el informe que radiografía la eficacia de las medidas -el fondo de liquidez, más conocido como FLA, y los planes de pago a proveedores- aprobadas para auxiliar a las comunidades autónomas cuando sus dificultades para financiarse en los mercados bancarios eran máximas. En estos últimos cinco años, entre 2012 y 2016, Asturias ha recibido por esta vía 1.586 millones.

Estas fórmulas extraordinarias de liquidez aparecieron en 2012, cuando Europa y singularmente los países del Sur, entre ellos España, sufrían bajo el aguacero de la tormenta económica y las administraciones, principalmente las comunidades, padecían una situación de ahogo financiero. Con los intereses disparados en los mercados bancarios, el Ejecutivo central ideó fórmulas que permitieran a las comunidades acceder a recursos a un coste menor. Así empezaron los mecanismos de pago a proveedores, para liquidar facturas pendientes acumuladas en los cajones, y el FLA. Mecanismos de financiación con unas condiciones beneficiosas, con periodos de carencia de dos años para iniciar los pagos e intereses mucho más accesibles.

Para algunas comunidades, las más asfixiadas, caso de Cataluña, Valencia o Castilla-La Mancha, esta vía fue un chorro de liquidez en vena que las alejaba de la quiebra. En el caso del Principado, sin embargo, fue recibida con notable malestar. El Ejecutivo de Javier Fernández siempre argumentó que se trataba de un sistema que drenaba recursos de los mercados bancarios y que prácticamente acababa obligando a todas las autonomías a acogerse, independientemente de lo saneado o no de sus finanzas. Sospechaba que la intención del Ministerio de Hacienda era tener a todos los territorios bajo su control, teniendo en cuenta la condicionalidad que en sus inicios exigían estos mecanismos en forma de vigilancia y control de las cuentas regionales por parte del departamento de Cristóbal Montoro. Se acuñó entonces el término 'hombres de negro' para referirse a la gente de Hacienda que revisaba y daba el visto bueno a los presupuestos autonómicos.

Sin estas fórmulas, Cataluña o Valencia difícilmente hubieran esquivado la quiebra

Más allá de interpretaciones técnicas o políticas, es un hecho que, en la práctica, los fondos de liquidez y los planes de pago a proveedores han supuesto un ahorro directo para las comunidades, que entre 2012 y 2016 recibieron por esta vía 162.254 millones de euros. Sin esta aportación, territorios como Cataluña (53.706 millones, casi un tercio del total) o Valencia (36.320 millones) difícilmente hubieran podido subsistir.

Todas las comunidades, de alguna u otra forma, han acabado adhiriéndose a esta manguera de liquidez por las ventajas que supone: intereses más bajos (en algunos ejercicios a tipo cero incluso) y un periodo de carencia antes de comenzar a devolver los préstamos. Asturias ha optado por una fórmula mixta, recurriendo a estos créditos en algunos casos y en otros al mercado bancario para cubrir sus necesidades de financiación. En total, ha recibido del Gobierno central en estos cinco años 1.586 millones. Es la segunda comunidad que menos fondos ha ingresado, solo detrás de La Rioja (343 millones).

Según las estimaciones de Hacienda, durante todo el tiempo de vida de estos préstamos el ahorro para las finanzas del Principado ascenderá a 538 millones de euros. Entre 2012 y 2016, el beneficio ya es de 271 millones.

Más allá de los números y de lo adecuado o no de esta fórmula, el debate tiene como trasfondo la delicada situación de muchas comunidades en lo relativo al endeudamiento, con pasivos difícilmente soportables en algunos casos. Una situación que ha llevado a algunas, aquellas que blanden el discurso de la infrafinanciación al sentirse perjudicadas en el actual reparto de recursos, a exigir quitas de su deuda. Propuesta que ha sido mayoritariamente rechazada. A ello se añade el eterno retraso que acumula la reforma del sistema de financiación, de donde las autonomías reciben el grueso de sus fondos.

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