«No pretendo hacer tabla rasa, pero el motor del PSOE asturiano necesita gasolina»

«No pretendo hacer tabla rasa, pero el motor del PSOE asturiano necesita gasolina»
José María Pérez Candidato a la secretaría general del PSOE asturiano

«Si gano, ofreceré a Barbón entrar en la dirección; solo cuando hemos sabido gestionar las diferencias las cosas nos han ido bien»

ANDRÉS SUÁREZ GIJÓN.

José María Pérez llega corriendo a una sede socialista de Gijón casi vacía en un viernes por la mañana y al terminar la entrevista con EL COMERCIO se va raudo, rumbo a la apretada agenda de uno de los últimos días previos al inicio oficial de la campaña de primarias. Dice sentirse optimista ante lo que viene y enarbola el mensaje del cambio frente a los retoques «cosméticos» a los que reduce el proyecto de su competidor por el liderazgo de la Federación Socialista Asturiana, Adrián Barbón.

-¿Tiene la sensación de nadar a contracorriente?

-Creo que ha habido personas que han tratado de poner un escenario en contra.

-Dé nombres.

-Me parece que no hace falta, usted lo entiende igual que yo. Ha habido quien ha intentado evitar que apareciera esta candidatura porque prefería zanjar el proceso sin debate ni votación. Pero el escenario real está siendo positivo, con una buena reacción por parte de la militancia, independientemente de lo que cada uno hubiera votado en procesos anteriores.

-¿Señala a Barbón cuando dice que se quiso evitar su candidatura?

-Hablo de personas que, apoyando la opción de Adrián, entendían que lo más fácil era que no hubiera otras. Con una sola candidatura no habría el recorrido que estamos haciendo por las agrupaciones, el debate con militantes... Ni siquiera un debate entre los dos como el del lunes.

-No le gustan las etiquetas, pero es difícil no identificarle como el candidato oficialista.

-Es una simplificación que desvirtúa la realidad y oculta que el otro candidato es parte del aparato de este partido desde hace muchos años como miembro de la ejecutiva autonómica, del comité federal... Yo tengo una participación, he tenido opiniones que han coincidido con la dirección y otras veces he estado frente a ella.

-A usted le apoya la práctica totalidad de la actual dirección de la FSA.

-Hay miembros de la comisión ejecutiva que apoyan a Adrián, incluso están en su comité de campaña. También miembros del Gobierno.

-Puntuales. No sé si es comparable.

-Lo que digo es que las etiquetas desvirtúan una parte de la realidad, suponen una ocultación que falsea la realidad. Aquí hay personas que han sido aparato toda la vida.

-Habla usted de revolucionar el PSOE. Cuénteme cómo.

-El PSOE de 2017 no puede seguir trabajando con las mismas pautas con que lo hacía en la década de los 80, o hace 138 años. Los principios y valores son los mismos, pero los instrumentos para actuar en la sociedad tienen que actualizarse. Está la forma de organizarnos, la parte interna. Y el discurso. El programa político no puede ser el fruto de pequeños retoques en el discurso de las últimas décadas, debe experimentar una transformación de la misma intensidad que la que vive la sociedad. No hablo de hacer tabla rasa, pero sí de hacer otra cosa completamente diferente.

-Habla de una revolución en el mismo PSOE del que forma parte, en puestos de responsabilidad, desde hace muchos años. ¿No es esa la parte débil de su discurso?

-Yo he practicado el cambio allí donde estuve. Otros hablan ahora de cambio cuando han sido defensores de los sistemas más conservadores que ha habido en el partido.

-Explíquese.

-Antes del congreso federal de 2012, el que escogió a Rubalcaba, en el congreso asturiano el ponente de organización era Adrián. Entonces manifestó oposición a incluir las primarias como método de elección del secretario general. En mi caso, cuando hace un año la ejecutiva de Pedro Sánchez nombró la gestora en Gijón, yo puse en marcha procesos de participación y debate con la militancia donde el grupo municipal rinde cuentas. Es un ejemplo. No hablo de hacer algo distinto a lo que he hecho siempre que he tenido una responsabilidad.

-¿Esa revolución que plantea no lleva implícita una censura a la gestión de Javier Fernández?

-No. Hablo de analizar nuestros problemas. Uno de ellos es una presencia del partido en el territorio más escasa de lo necesario. ¿Eso tiene que ver con la gestión de la ejecutiva saliente? Sí. ¿Con Javier? No solo con él, con el conjunto, porque en esa dirección estuvo Adrián, estuve yo...

-¿El PSOE se ha desconectado de la sociedad asturiana?

-Si fuera así no seríamos la primera fuerza política.

-Cada vez más menguante.

-Pero la primera, desde hace mucho. ¿Es suficiente? No, necesitamos impulso, meter gasolina al motor de esa máquina que es el PSOE para reforzar nuestra presencia en el territorio.

Debate y pluralismo

-¿Cuáles son las claves del PSOE que usted lideraría?

-Más presencia en el territorio. Y organizar el partido de acuerdo con ese objetivo político. Si queremos un programa que reinvente los compromisos del partido con la región necesitamos una organización interna que trabaje para preparar ese discurso. Eso implica una reorganización profunda, con dos cuestiones esenciales.

-A saber.

-Primero, potenciar el debate interno y el pluralismo. Y segundo, la necesidad de integración de las distintas posiciones para gestionar conjuntamente el proyecto. Podemos tener un programa ambicioso, pero si no somos capaces de convertir nuestra pluralidad en un activo no podremos gestionar esto de forma razonable.

-¿El militante debe tener más poder de decisión?

-Venimos de un congreso federal y hay cuestiones ya resueltas. El secretario general y el candidato se eligen en primarias. Al secretario general se le revoca por votación de los militantes, que también decidirán sobre los acuerdos con otras fuerzas. Eso ya está decidido, aunque por lo que dice la otra candidatura parece que se fuera a decidir ahora. Lo que no está decidido es cómo nos organizamos nosotros, qué hacemos en Asturias entre congreso y congreso, entre elección y elección. Necesitamos ámbitos de trabajo y espacios de discusión que hoy no tenemos. Un canal que los militantes puedan usar para dirigirse a la dirección y transmitir sus propuestas. Una conferencia política cada año en la que propiciar el debate sobre los asuntos de interés.

-¿Será usted el Pepito Grillo de Pedro Sánchez?

-¿En qué sentido?

-Hay una candidatura que se autodefine como 'sanchista', la de Barbón, y otra que no, la suya.

-Con esto que plantea volvemos a las etiquetas. Yo nunca fui javierista. Ni arecista. No me tuve que definir de una manera para trabajar en el partido. Me parece un problema que alguien plantee que para trabajar y aportar hay que etiquetarse. Eso genera frentismo. Con la ejecutiva federal, la dirección de Asturias debe trabajar con lealtad. Eso implica dar la opinión que tenemos sobre lo que pasa. Hay una cosa que me preocupa.

-Déjeme adivinarlo, el debate territorial. A usted no le gusta la plurinacionalidad, ¿cierto?

-No es un problema de que me guste o no. La resolución del congreso federal habla de fortalecer el carácter plurinacional del Estado a la hora de organizar un Estado federal. Eso está aprobado. Pero abre un debate que da pie a que desde distintas regiones aparezcan opiniones sobre cómo se concreta. Y ahí aparece la financiación autonómica. Escucho a compañeros de otras federaciones que reclaman más recursos para sí en un momento en que esos recursos no son más de los que había. Ahí debemos manifestar con claridad nuestra posición; eso es actuar con lealtad hacia la dirección federal para que promueva el acuerdo del conjunto de federaciones. Mi opinión es que hay que ir a un modelo federal en el que la solidaridad y la igualdad primen sobre los criterios identitarios.

-¿Qué piensa de su rival?

-Creo que quiere cambiar la presencia para mantener el fondo. Quiere dar continuidad a una práctica política que lleva muchos años en la dirección del partido, aunque se maquille la apariencia que se ofrece a la militancia.

-He escuchado a gente de su entorno alertar del excesivo peso del SOMA si gana Barbón. ¿Usted comparte ese análisis?

-A mí me preocupa que el partido tenga una voz independiente que se conforme en los órganos de dirección. Luego cada uno puede tener doble militancia, triple, cuádruple... Pero en este proceso, el hecho de que desde ámbitos sindicales o de otro tipo haya un pronunciamiento sobre las cuestiones internas del partido no me parece una decisión afortunada.

-Habló usted de presiones internas. ¿Está siendo un proceso limpio?

-No hablé de presiones. Dije que los candidatos debemos contribuir a un proceso sano y mostrar rechazo a quienes manifiestan hostilidad hacia quien tiene opiniones distintas. En este proceso ha habido quien ha tenido actitudes que coartaban la libertad de otros para expresar sus opiniones. No quiero que nadie apoye mi candidatura limitando la opinión de otros y pido que Adrián haga lo mismo. Él dice que es cosa de procesos anteriores. No, es de este proceso, y sé los mensajes que he recibido.

-¿Está diciendo que le han presionado para no presentarse?

-No me sentí presionado pero sé los mensajes que recibí y las advertencias que contenían respecto a las consecuencias que podría tener que me presentara.

-Entonces está diciendo que le presionaron. ¿Quién?

-Si alguien pretendía que eso sirviera de presión, no generó ese efecto. ¿Es eso responsabilidad del otro candidato? No. Pero sí es responsabilidad de los candidatos decir que esos comportamientos no son admisibles.

Integración

-Si gana, ¿habrá integración? ¿Ofrecerá a Barbón entrar en la dirección?

-Sí. Cada vez que un proceso se ha resuelto con división se generaron conflictos posteriores que repercutieron en la proyección del partido. Cuando fuimos capaces de gestionar las diferencias, las cosas han ido bien.

-Le tocará buscar apoyos para un Gobierno en minoría. ¿Ve margen para pactar con Podemos e IU?

-Ese acuerdo exige un cambio de actitud de quienes hasta ahora han manifestado una oposición radical a cualquier planteamiento que se les ha hecho. La última respuesta de Podemos e IU se basa en que primero hablan entre ellos para que luego el PSOE decida si apoya o no lo que ellos discuten. Eso no funciona.

-¿Lo razonable es sentarse a una mesa a tres bandas?

-Sería lo razonable. Pero tampoco habrá acuerdos a cualquier precio. No voy a renunciar a la legitimidad de los votos de los socialistas, al programa y a nuestras prioridades en aras de no se sabe qué con alguien que no tenga la voluntad de dialogar. No voy a renunciar a lo que defendemos y menos porque otro grupo con menos votos y menos apoyo ciudadano lo exija. Quienes deben reflexionar son otros, aquellos cuyo partido tiene una estrategia diferente en el ámbito nacional. Parece que de Pajares para arriba esa estrategia no acaba de pasar.

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