Las primarias del PSOE y la desunión de la izquierda marcarán el inicio del curso político

Los dos candidatos, Adrián Barbón y José María Pérez, conversan a las puertas de la Federación Socialista Asturiana, en Oviedo, el pasado mes de julio.
Los dos candidatos, Adrián Barbón y José María Pérez, conversan a las puertas de la Federación Socialista Asturiana, en Oviedo, el pasado mes de julio. / PABLO LORENZANA

La identidad del próximo líder socialista asturiano se perfila como elemento clave en un momento en que la región se expone a otros dos años de bloqueo

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

El parón vacacional de agosto toca a su fin y está a punto de comenzar un curso político que en Asturias tiene una dosis de picante añadido. Septiembre suele estar marcado por el pleno institucional del día de Asturias, por el reinicio de la actividad parlamentaria y por los primeros movimientos presupuestarios con vistas al ejercicio siguiente. Pero esta vez está protagonizado por las primarias del PSOE, que pondrán fin a la larga etapa de Javier Fernández al frente del partido y que además están llamadas a tener cierta influencia en las relaciones entre las distintas organizaciones de la izquierda. PSOE, Podemos e IU no han sido capaces de llevar a la práctica la mayoría teórica de 28 escaños de que disponen en la Junta General y la identidad del próximo secretario general de la Federación Socialista Asturiana, con Adrián Barbón y José María Pérez en liza, se perfila como un elemento relevante en el juego.

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Las primarias socialistas y las relaciones de la izquierda son, pues, dos elementos conectados. La resolución de la primera incógnita no se demorará en exceso porque los militantes decidirán el 17 de septiembre si quieren que su secretario general sea Barbón o Pérez. Tomando como referencia tanto los avales recogidos como el impulso de la ola nacional de cambio de Pedro Sánchez, el primero despunta como favorito. Pero hay por delante una campaña que se presume intensa, con un debate de por medio que se aguarda con expectación, antes de la votación definitiva. El congreso que proclamará al nuevo líder y su dirección se celebrará el fin de semana a caballo entre el final de septiembre y el inicio de octubre.

De la identidad del próximo secretario general de la FSA dependen muchas cosas. Quizá la más sustancial sea el impacto que el relevo tenga sobre las expectativas de una alianza de la izquierda que evite el bloqueo de los dos primeros años de legislatura y asegure estabilidad para la segunda parte del mandato del Gobierno de Javier Fernández. Tanto Barbón como Pérez han señalado que el entendimiento con Podemos e IU será uno de sus grandes objetivos en caso de ser elegidos. Es verdad, eso sí, que dirigentes de IU han mostrado en público su convicción de que el actual alcalde de Laviana tendría más margen para propiciar un giro a la izquierda del PSOE, y que en el seno de Podemos la elección de Barbón provoca más inquietud que la de Pérez.

Por partes. La estrategia de IU es clara. Visto que el acuerdo de investidura con el PSOE no ha dado los resultados esperados, la coalición busca ahora llegar a consensos con Podemos que fuercen al Ejecutivo a virar a la izquierda. La dirección de IU se ha esforzado este mes por trasladar a la formación morada propuestas relativas al salario social o la pobreza energética, planteamientos a los que Emilio León y los suyos, de momento, han dado largas.

La posición de Podemos es determinante con vistas a un hipotético acuerdo de la izquierda y, de momento, sus responsables no han cambiado su discurso. Se mantiene la distancia con el PSOE y se deja entrever que las opciones de entendimiento son mínimas incluso después de las primarias, con un secretario general socialista que no sea Javier Fernández, con quien las diferencias son abismales.

Presiones políticas

Pero, en los próximos meses, las presiones sobre la formación morada van a ser tremendas. La teoría que manejan distintos dirigentes consultados por este periódico es que, en caso de victoria de José María Pérez, Podemos tendría más argumentos para rechazar el acuerdo con el PSOE al identificar al hoy candidato con el 'aparato' que ha manejado la federación socialista en estos años y con el propio Javier Fernández. Si el triunfo correspondiera a Barbón, remarcan estas fuentes, León y los suyos tendrían más difícil justificar un veto teniendo en cuenta, por ejemplo, que el alcalde de Laviana y aspirante a secretario general representa en Asturias al PSOE de Pedro Sánchez que en Madrid está tendiendo puentes con Pablo Iglesias. «Negar aquí lo que se practica en Madrid sería contradictorio», indica un cargo de la izquierda a la hora de analizar este escenario. Hay que señalar, además, que en Castilla-La Mancha las dos fuerzas han sido capaces de entenderse y, tras un inicio de legislatura turbulento, ahora gobiernan en coalición.

Las primarias, además, abren un escenario de incertidumbre en la medida en que, tras una etapa en la que el presidente del Principado y el secretario general de la FSA han sido la misma persona, ahora se volverá a la bicefalia. Nada desconocido, por otro lado, pero el actual PSOE está lejos aún de curar sus heridas internas. De momento, todo son voces favorables a asegurar la plena estabilidad del Gobierno.

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