El PSOE asturiano pierde 260 afiliados al año y apenas supera ya los 8.000

El PSOE asturiano pierde 260 afiliados al año y apenas supera ya los 8.000

La ejecutiva de Javier Fernández hace una lectura favorable de su gestión, presume de su lucha contra la corrupción y culpa a Podemos del bloqueo político

ANDRÉS SUÁREZ

Que la posición hegemónica del PSOE en Asturias ya no es la que un día fue es algo que se puede constatar en los números. Los 14 escaños actuales distan mucho de la veintena larga que en su día le otorgó la mayoría absoluta, por ejemplo. Pero hay otro dato que se suele manejar con menos frecuencia y que sirve para medir esa «desconexión» del partido con la sociedad de la que se ha debatido bastante en esta campaña de primarias: los militantes. En este último mandato de Javier Fernández como secretario general de la Federación Socialista Asturiana, entre 2012 y 2017, el partido ha perdido una media de 260 militantes al año, hasta quedarse apenas por encima de los 8.000.

El dato consta en la memoria de gestión de la actual dirección de la FSA que se someterá a evaluación en el inminente congreso regional. Si en 2012 la organización contaba con 9.600 afiliados, la última cifra disponible habla de únicamente 8.300. En este periodo se han perdido, pues, 1.300 militantes. Una realidad que preocupa sobremanera a los dos aspirantes a liderar el partido a partir del próximo domingo, cuando se celebran las primarias, aunque ha sido Adrián Barbón el que se ha mostrado más insistente en este tema y ha anunciado como una de sus primeras medidas un plan de acción para comenzar a recuperar la afiliación perdida.

La todavía vigente ejecutiva admite que la caída del número de militantes es un problema. «Sigue siendo una asignatura difícil de aprobar», se asume en el texto, si bien se matiza que el desgaste en este sentido es menor que en otros territorios y que la ratio de afiliación por habitante «no es, ni mucho menos, de las más bajas de la organización». Pero «lo cierto es que seguimos perdiendo militantes», esgrime la ejecutiva.

El análisis político que forma parte de la memoria de gestión no incurre en el triunfalismo, pero hace una lectura positiva de la gestión de Javier Fernández y su equipo. Se admite la progresiva pérdida de representación en la Junta General pero se detalla que el PSOE sigue siendo la primera fuerza en Asturias y en una mayoría de ayuntamientos. Y se enmarca la realidad del partido en Asturias en una coyuntura política y económica general –el desgaste de la parte final de la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero en el Gobierno central, la crisis económica, la corrupción...– desfavorable a la que ha sido imposible sustraerse.

El documento hace hincapié en tres elementos. Por un lado, en el hecho de que en las elecciones autonómicas de 2015 Asturias fuese uno de los pocos territorios donde se logró la victoria pese a que el empuje de Podemos fue aquí especialmente intenso. Por otro, se apunta a la formación morada y su «antisocialismo sindical y político de muy larga incubación» como principal obstáculo tanto para los acuerdos en la Junta como para un pacto de la izquierda en Gijón.

‘El desafío de la izquierda’

Y, en tercer lugar, se hace una defensa cerrada del papel del PSOE a la hora de combatir la corrupción. «Cuando los hechos aparecen claros, no aguardamos a la intervención de la justicia; así ocurrió en el ‘caso Renedo’ y también con José Ángel Fernández Villa», asevera el documento.

El PSOE asturiano calienta así motores para la etapa final de su proceso interno, que decidirá la identidad del próximo secretario general entre Adrián Barbón y José María Pérez. ‘El desafío de la izquierda’ es el lema que aparece en los documentos del 32 congreso que se celebra entre el 29 de este mes y el 1 de octubre. Las primarias son este domingo y justo un día antes, el sábado, será el tradicional acto de Funeres, con presencia de la vicesecretaria general, Adriana Lastra, y el portavoz en el Senado, Ander Gil.

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